lunes, 11 de junio de 2012

Sin Eucaristía No hay Verdadera Religión

San Jerónimo (Domenico Panetti)

Sin Eucaristía No hay Verdadera Religión

San Jerónimo: 

"Toda Religión debe tener un sacrificio, y toda Iglesia que no tiene ni Sacerdote, ni Hostia, ni Sacrificio, no es Iglesia de Dios." 

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(Tales palabras de San Jerónimo parecerían contradecir las del Profeta Daniel cuando se refiere a la "Abolición del Sacrificio Perpetuo"; cuando en realidad, las confirman. Confirman la Perpetuidad y Necesidad de la Santa Misa; y la gravedad y tremenda abominación al empañarla, prohibirla, perseguirla, reemplazarla, eclipsarla, adulterarla; etc. Esa destrucción aparente del Santo Sacrificio significa la aparente destrucción de la Religión Católica: He allí el engreimiento presuntuoso del diablo y los cimientos indestructibles de la Iglesia. ¡Daniel se cumple pero la Iglesia de Dios permanece!: Ella sigue y seguirá siendo sacerdotal, sacramental, eucarística, divina, visible, santa y pontifical. Algunos refutan el texto (Dn. 12, 11) desde el mismo texto, argumentando que si la Misa es perpetua, no puede ser abolida. Pero la Gran Apostasía que hoy les toca vivir a los católicos que no podrían afirmar ni señalar con certeza si en su religión católica (acorde a Lc. 18, 8; donde Cristo se pregunta si quedaría Fe sobre la tierra cuando Él vuelva) son posibles la confianza y abandono en todo sacerdote válidamente ordenado (que van quedando cada vez menos), en toda transustanciación y en toda Santa Misa (Sacrificio Perpetuo) que aparente no estar minada por la Herejía y el Sacrilegio. Como no se puede comulgar con ningún tipo de herejía ni apostasía; la Santísima Virgen nos proporciona un remdio seguro para salvarnos: La recitación completa del Santo Rosario Diario (conformado por los 15 misterios). El Santo Rosario no puede reemplazar de ninguna manera el Santo Sacrificio de la Misa; pero por un Don y Misterio divinos; puede unirnos espiritualmente, en el tiempo presente, a los gestos eternos (siempre actuales) de toda Santa Misa santamente celebrada, y podemos comulgar espiritualmente (a falta de posibilidad física) el Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, transustanciado para siempre en cualquier hora o lugar. Sabe Dios el estado de riesgo, de necesidad y urgencia en los que su Grey católica se ve expuesta; y sabe Él cómo alimentarnos con Él mismo).

Vea también Mateo 24, 15 y el comentario del Santo Exégeta.



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