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jueves, 2 de junio de 2016

Santa María Ana de Jesús de Paredes (2 de junio)



Santa* María Ana de Jesús de Paredes.

(† 1645.)

La inocentísima y penitente virgen, santa María Ana de Jesús, nació de esclarecido linaje en la ciudad de Quito de la América meridional. Casi desde la cuna tomó el camino de la perfección, y se dio tanta prisa a correr por él, que al empezar, pudo parecer que acababa. Apenas tenía diez años, hizo ya los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, que suelen hacerse en la profesión religiosa. Como oyese un día las alabanzas de aquellos tres santos mártires de la Compañía de Jesús, que en el Japón habían sido crucificados y alanceados por la fe que predicaban, encendiéndose la santa niña en vivos deseos de ganar almas a Cristo y derramar su sangre en esta demanda, dejó secretamente, como santa Teresa de Jesús, la casa de sus padres y se puso en camino para ir a la conversión de los pueblos bárbaros e idólatras: mas no pudiendo llevar a cabo su intento, se hizo en una pieza muy retirada de su casa su yermo y soledad, donde apartada de todas las cosas del mundo, pudiese vivir para solo Dios. Allí imitó la vida asperísima y penitente que leemos de los admirables anacoretas de la Tebaida. Llevaba hincada en la cabeza una corona de punzantes espinas, ceñía su delicado cuerpo con áspero silicio, se ponía piedrecillas en los zapatos, tomaba su breve descanso sobre una cruz sembrada de espinas, y afligía varias veces así de día como de noche todos los miembros de su cuerpo con inauditas invenciones de tormentos. Eran tan extraordinarios y maravillosos sus ayunos que pasaba a veces ocho y diez días sin comer más de una onza de pan duro. A pesar de este extremado rigor que usaba consigo, era tan blanda y afable con los demás, que fácilmente rendía los corazones de cuantos trataba, y los ganaba para Jesucristo; y así redujo a vida honesta y virtuosa a muchos pecadores de toda condición y estado que se hallaban encenagados en los vicios, o muy apartados del camino de su salvación. Las consolaciones y soberanos favores que recibía en su íntimo trato con Dios, no son para declararse con palabras humanas. La vieron levantada de la tierra y brillando su rostro con una luz del cielo: tuvo excelente don de profecía y discreción de espíritu, curó a muchos enfermos, y resucitó a una mujer difunta. Finalmente habiéndose ofrecido al Señor para satisfacer con su muerte por los pecados del pueblo afligido a la sazón por la pestilencia que hacía en Quito grandes estragos, a la edad de veintiséis años entregó su alma al celestial Esposo. Una maravilla del cielo se vio momentos después de espirar la purísima doncella: y fue que de su sangre cuajada brotó una blanquísima y hermosísima azucena: por cuyo soberano acontecimiento comenzaron a apellidar a la santa con el nombre de Azucena de Quito. 


Reflexión: 

¡Qué contraste forma la vida de esta santísima doncella con la que llevan las doncellas mundanas de nuestros días, ataviados con todas las invenciones de la moda y escandalizando con su inmodestia y profanidad! Pero aquella con su retiro, su modestia, su honestidad y mortificación admirable fue una gran santa, y está gozando de inefable gloria en el cielo; y ¿qué será de esas jóvenes tan vanas, distraídas, orgullosas y sensuales, tan enemigas de la verdadera piedad, y tan amigas de los placeres del mundo? 

Oración: 

¡Oh Dios! que hasta en medio de los lazos del mundo quisiste que la bienaventurada María Ana floreciese como lirio entre las espinas, por su virginal castidad y asidua penitencia; concédenos por sus méritos e intercesión, que nos apartemos de los vicios y sigamos la senda de las virtudes. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Fuente: Flos Sanctorum, P. Francisco de Paula Morell, 1890



*Hemos reeditado el título de beata por el legítimo de santa, que le corresponde en la actualidad, dado que santa María Ana fue beatificada el 20 de noviembre de 1853 por Pío IX y canonizada el 4 de junio de 1950 por Pío XII.

lunes, 9 de mayo de 2016

San Gregorio Nacianceno (9 de mayo)



San Gregorio Nazianzeno.  

(† 389)

San Gregorio Nazianzeno, llamado por excelencia el Teólogo, fue natural de Nazianzo, ciudad de Capadocia. Su padre fue obispo de su misma ciudad, su hermano fue san Cesáreo, y su her-mana santa Gorgonia. Estudió la elocuencia y filosofía en Atenas, donde trabó tal amistad con san Basilio, condiscípulo suyo, que parecían los dos un alma y un corazón. Mas no quiso acompañarse jamás con Juliano el Apóstata, que había venido a aquella universidad al estudio de las buenas letras, porque desde entonces adivinó cuán pernicioso había de ser a toda la república si Dios le daba el cetro de ella. Después de haber enseñado elocuencia con grande loa, se retiró con su amigo Basilio al desierto del Ponto, donde los dos vivían como ángeles; mas al fin dejaron su amada soledad para defender la religión católica; y Gregorio procuró que eligiesen a Basilio por obispo de Cesárea. Pasando a Constantinopla, empleó todo su gran caudal de sabiduría en la conversión de los herejes, los cuales trataron muchas veces de darle la muerte. Mas al fin venció la causa de Dios, refloreció la fe y Gregorio fue nombrado arzobispo de Constantinopla con aplauso del emperador de Oriente, el gran Teodusio, español, el cual le dio el templo patriarcal que poseían aún los herejes. Todo el favor que el emperador hacía a san Gregorio era tósigo para los herejes; los cuales determinaron acabarle, y para salir con su intento se concertaron con un mozo hereje como ellos, que entrase a visitar al santo que a la sazón estaba enfermo y hallase ocasión de cometer la maldad. Lo hizo así, mas cuando se vio en el aposento del santo, al tiempo que le podía herir, se echó a sus pies pidiéndole perdón con muchos sollozos y lágrimas; y como san Gregorio le preguntase qué quería, uno de los que estaban presentes le dijo: "Este mozo, padre, ha entrado aquí inducido por los herejes para matarte, y ahora arrepentido llora su pecado". Entonces el santo abrazando al mozo le dijo: "Dios te perdone y te guarde como a mí me ha guardado; deja pues, hijo mío, la herejía, y sirve al Señor con sincero corazón". Viendo después muy turbada aquella iglesia por los bandos y herejías pidió licencia al emperador para renunciar a su dignidad arzobispal, y volviendo a su patria se retiró a una heredad de sus padres; donde cargado de años y dolores escribió en prosa y en verso algunas obras de rara elegancia. Finalmente habiendo este glorioso doctor ilustrado la Iglesia con su vida, doctrina y escritos, a los noventa años de su edad fue a recibir el galardón de sus largos y dichosos trabajos. 

Reflexión: 

Hablando el mismo san Gregorio en uno de sus libros de la vida que hizo en Atenas en el tiempo de su juventud, dice: "Yo con mis continuos trabajos quebranté mi carne, que con la flor de la edad tiraba coces y hervía; vencí la glotonería del vientre y la tiranía que está cerca de él; mortifiqué mis ojos, reprimí el ímpetu de mi ira, y todas mis cosas consagré a Cristo. El suelo fue mi cama, el velar mi sueño, y las lágrimas mi descanso. Este fue mi instituto de vida, cuando era mozo; porque la carne y la sangre echaban llamaradas y me apartaban de la sabiduría del cielo". Aprendan los jóvenes a refrenas sus apetitos, poniendo los ojos en este modelo; y no digan que es imposible la victoria de sí mismos, después que los mismos santos han luchado también y triunfado con tanta gloria de la rebeldía de sus pasiones. 

Oración: 

Oh Dios, que concediste a tu Iglesia por ministro de su .eterna salvación al bienaventurado Gregorio, haz que merezcamos tener por intercesor en el cielo al que logramos por maestro en la tierra. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Fuente: Flos Sanctorum, P. Francisco de Paula Morell, 1890

sábado, 7 de mayo de 2016

San Estanislao, obispo y mártir (7 de mayo)


San Estanislao, obispo y mártir. 

(† 1079)

El maravilloso obispo y glorioso mártir san Estanislao, nació de noble familia en la ciudad de Cracovia, cabeza del reino de Polonia, y como fuese de gran habilidad e ingenio para todo género de letras, llegó a la dignidad de canónigo y después a la de obispo de Cracovia, cuya mitra sólo aceptó por no resistir a la voluntad divina. Era en aquella sazón rey de Polonia, Boléslao, el cual, habiéndose estragado y dado a todo género de vicios, se convirtió en una bestia, no sólo carnal, sino también fiera y cruel y derramadora de sangre humana. Le parecía a san Estanislao que tenía obligación de avisarle, lo cual hizo con humildad y gran modestia; mas con la amonestación salió fuera de sí el rey y determinó perderle. Había comprado el santo obispo para su iglesia cierta heredad de un hombre rico llamado Pedro, el cual hacía tres años que era ya muerto, y los herederos del difunto, por dar gusto al rey, pusieron pleito al obispo diciendo que aquella heredad era de ellos. Se vio el negocio delante del rey, y como al obispo le faltasen los documentos necesarios para probar la compra, fue condenado y obligado a restituir la heredad. Entonces pidió tres días de tiempo, en los cuales ayunó, veló y oró con gran fervor. Se fue después a la sepultura donde Pedro estaba enterrado, e hizo quitar la losa que estaba encima y cavar la tierra, y descubrir el cuerpo; y tocándole con el báculo pastoral le mandó que se levantase. Al punto obedeció el muerto, y siguió al santo hasta el tribunal, donde estaba el rey, y allí atestiguó que el santo obispo le había pagado enteramente el precio de la heredad. Quedaron atónitos y helados, así el rey como los adversarios del obispo, el cual acompañó de nuevo al resucitado a la sepultura. Y como a pesar de todo, se revolcaba el rey en el cieno de sus torpezas y se relamía en la sangre inocente de sus vasallos, lo excomulgó el santo obispo, y el tirano envió sus ministros a la iglesia para matarlo; mas espantados con una súbita y excesiva luz del cielo, cayeron en tierra. Y lo mismo sucedió la segunda y tercera vez a otros sayones que mandó el rey; el cual, finalmente, por sus propias manos se hizo verdugo, dando con la espada un golpe tan terrible en la cabeza del santo obispo, que los sesos se esparcieron por el suelo. Así murió el santo obispo de Cracovia. El cruelísimo rey, aborrecido de todos, huyó a Hungría, donde al poco tiempo yendo a caza cayó del caballo, murió desastrozamente y fue, comido por los perros. 


Reflexión: 

¿A quién no convirtiera un milagro tan ilustre y tan evidente como el que hizo el santo a los ojos de Boleslao? ¿Qué pecho tan duro y empedernido podía haber que no se ablandase y enmendase viendo un hombre resucitado? Mas estaba el corazón del rey tan abrasado con sus vicios y tan encenagado en sus deshonestidades, que todo esto no basta para reducirlo y rendirlo a Dios. El Señor te libre de estas malas pasiones; mortifícalas con sumo cuidado, porque tiranizan al hombre y lo pierden en esta vida y en la otra. Dice san Ligorio: "Todos los adultos que se condenan, caen en el infierno con estos vicios o por estos vicios". El remedio más eficaz para vencer a este enemigo mortal de infinitas almas ya sabes cuál es: huir de las ocasiones y rechazar con gran valor y fortaleza las tentaciones. En este género de combate el vencedor es el que huye, y aquel triunfa siempre que sabe huir de la batalla.


Oración: 

Oh Dios, por cuya honra murió el glorioso pontífice Estanislao al filo de la espada de los impíos, te rogamos nos concedas que todos los que imploran su amparo, consigan el saludable efecto de su petición. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 


Fuente: Flos Sanctorum, P. Francisco de Paula Morell, 1890

jueves, 6 de junio de 2013

EXAMEN DE CONCIENCIA



EXAMEN DE CONCIENCIA
que se ha de hacer al fin del día

Para con Dios:

Amor a Dios sobre todas las cosas. Negligencias y omisiones en mis deberes de religión. Irreverencias en la iglesia. - Santificación del Domingo. - Falta de respeto a las personas y cosas santas. -Dudas sobre de Fe. -Respetos humanos. - Blasfemias. -Murmuraciones. -Falta de confianza o de resignación. -Resistencias a la gracia.

Para con el prójimo:

Amor del prójimo por Dios. -Falta de solicitud, -de obediencia. Pertinacia. -Aspereza. Desprecio. -Frialdad. -Odio. -Envidia. -Injurias. - Perdón de las injurias. -Burlas. -Calumnias. -Maledicencias. -Falsos testimonios. -Violencias. -Mentiras. -Malos ejemplos. - incitación al mal. -Escándalos. -Injusticias -Daño en la reputación o los bienes. -Deudas. -Hurtos. -Deberes patrióticos. -Deberes sociales.

Para consigo mismo:

Satisfacción. - Enmienda de mi principal defecto. Práctica de mi virtud dominante. -Sencillez. -Generosidad. -Orgullo -Vanidad. -Avaricia. -Sensualidad en deseos, miradas, lecturas, palabras, acciones. -Intemperancia. -Gula. -Molicie. -Inmortificación. -Ira. -Impaciencia. -Pereza n el cumplimiento de mis deberes de estado.

viernes, 14 de septiembre de 2012

El Príncipe San Roque


El Príncipe San Roque

"Por eso dije, y vuelvo a decir, que me causa admiración que Roque se mantuviera inocente en su palacio a pesar de tantos peligros. Fue muy semejante a aquellos cuatro jóvenes de la real sangre de Judá, que no se contaminaron entre las delicias y los regalos del palacio de Nabucodonosor. Y si bien se mira, los excedió; pues apenas tenía doce años, mortificaba su cuerpo tierno con disciplinas y con ayunos, y no quería comer sino legumbres. Y fue, así mismo, muy semejante al joven Tobías en la devoción y en la piedad con que iba a los templos, en la misericordia con que socorría a los pobres, en la afabilidad con que trataba a todos. No hay virtud que no ejercitara en los palacios...

Así, oyentes míos, peleaba y vencía a los enemigos de su alma en sus tiernos años, pero al mismo tiempo, conociendo los riesgos a los que estaba expuesto, y disgustado con la sumisión y respeto con que le trataban sus vasallos, y de la soberanía y majestad de su empleo; resolvió dejarlo todo para ser un humilde soldado de Jesucristo. Muerto su padre, vendió los bienes libres de su patrimonio y los distribuyó entre los pobres; el gobierno de sus estados los encargó a su tío, y con el traje de pobre peregrino, se fue a visitar las iglesias de Roma"

Extracto de un Sermón de Msr J. Climent, 1800


sábado, 9 de junio de 2012

El Discípulo Amado


 San Juan Evangelista (Boccaccio Boccaccino)

El Discípulo Amado

Considera cómo san Juan se dispuso con la gracia de Dios para merecer de su parte las mercedes que le hizo, correspondiendo a ellas con altísimas virtudes y santidad de vida.

Pondera y medita la prontitud y presteza con que obedeció a la voz de Dios cuando le llamó al apostolado, dejando al padre y a la madre, y cuanto tenía en el siglo, y haciéndose pobre por Cristo. 

La pureza de su vida, guardando virginidad perpetuamente. 

La mortificación de las pasiones. 

La obediencia y rendimiento de su voluntad a la de Cristo, sin tener más querer o no querer que el suyo. 

El fuego de amor divino que ardía en su pecho, por el cual mereció ser amado singularísimamente del Señor.

La devoción tan cordial que tuvo toda la vida a la Santísima Virgen. 

El celo por las almas de sus prójimos, el que tuvo de la gloría y honra de Dios, por el cual ofreció con alegría la vida, faltando, como dice san Jerónimo, antes el martirio a la voluntad, que la voluntad al martirio;

de todo lo cual has de sacar afectos de estima y devoción singular con este santo apóstol y también deseos de imitar sus virtudes y de corresponder a la gracia y vocación de Dios, haciéndote digno de recibir sus mercedes y ser favorecido por él.


fuente: Alonso de Andrade, "Meditaciones de nuestra Santa Fe" (extracto).

sábado, 26 de mayo de 2012

Crucifixión: Pureza y Obediencia


Crucifixión: Pureza y Obediencia

Si pudiéramos hacer una sola meditación del Cuarto Misterio Gozoso y el Quinto Misterio Doloroso del Santo Rosario, y entrelazar el mismo amor e intención divina que se encuentran en ambas escenas (La Presentación de Jesús en el Templo; y la Crucificción y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo); la Virgen nos concedería innumerables riquezas espirituales y doblegaría en nuestra alma el orgullo pertinaz y la impureza persistente. Dos virtudes principales pueden obrar en nuestro espíritu: La Humildad y la Santa Mortificación.

Someterse a la Ley de Dios y a su Santa Iglesia es circuncidarse, purificarse del mundo, de la carne, de las tendencias al pecado.

Mortificarse, sacrificarse y sufrir a causa de Cristo por los pecados del mundo, pero principalmente por los nuestros; es estar dispuesto a esperar cumplida en uno la más terrible profecía,  la más temible muerte o el más aterrador suplico. 

Expirar los propios y carnales impulsos; trabajar por hacer la Voluntad del Padre; a pesar de las conveniencias personales; corresponde notoriamente a la Santificación de la Vida cristiana que siempre está saliendo a luz con sus dolores de parto; y que sin esos dolores, difícilmente renazca.

Un sacerdote Judío (Simeón) proclama al Salvador; otro sacerdote Judío (Caifás) lo humilla y lo manda a matar. Ambos intervienen en la Purificación y Redención; uno adhiriendo a la obra redentora; otro oponiéndosele. Y a pesar del hombre, Cristo es Rey. Y para todos será su fuego.

A unos pocos encontrará arrodillados y los levantará para Gloria Eterna.

A otros muchísimos arrodillará y humillará, para ruina sin fin.

¡Ay de los que no purifican sus "ideologías" tan acordes al siglo! ¡Ay de los que no obedecen los Dogmas pronunciados una vez para siempre!

¡Señor, Ten Piedad! ¡Santísima Madre, que no falte tu Rosario!


lunes, 30 de abril de 2012

Niña Prodigio en Mortificación


Resumen de la Vida de la 
Venerable Sor María de Villani (1584-1670)

En Nápoles nació, hija de los Marqueses de Pola, esta admirable mujer, y prodigio del amor divino. Aún no tenía 5 años cuando hizo tan raras, y admirables penitencias, que aún para los más robustos tenía cosa de admiración, y no de imitación. Siendo de 6 años, oyendo que un Moro se había entregado al Demonio con carta de esclavitud firmada con su sangre; esta niña postrándose delante de un Crucifijo, se hirió con la punta de un afilado acero el pecho, hasta sacar tanta sangre, que bastó para escribir con ella, y firmar carta de esclavitud a su Dios por una eternidad. 

En el examen de conciencia por la noche, contaba las palabras buenas, y las malas, que había hablado en el día, y por cada palabra se hería con una aguja la lengua en la palabra buena, por si acaso tenía mezcla de imperfección, que ignoraba; y si mala, en pena de la culpa, y lo mismo hacía por las que oía. Y así, herida la lengua, la arrastraba 15 veces por el suelo en reverencia a los 15 Misterios del Rosario.

Entre las plantas de los pies y el calzado, interponía menudas piedrecitas. Entre el hueco de la espalda y el jubón, intercalaba una piedra aguda y esquinada, para que en cada respiración padeciese. El cilicio era universal a todo el cuerpo, y durmiendo con él, no podía dormirse sin lastimarse. 

Con estas y otras mortificaciones vivió en casa de sus padres, hasta que tomó el hábito de Monja (carmelita) Claustral en Capua, mudándose el nombre de Beatriz, por órden de la Virgen, por el de María.

Después en Nápoles, en la misma casa que nació, fundó un Convento de rigurosa clausura con el título de Santa María del Divino Amor; y siendo de 32 años la hicieron Priora, y pidió al Señor que trocase los honores en penas, y le dio el Señor tal enfermedad, que en la Vigilia de Santa María Magdalena se le encogieron todos los nervios, quedando tullida todo el tiempo que vivió, que fue por espacio de 54 años más, siendo un retablo de males, y prodigios: porque en la misma cama, estando manca, tullida, y mucho tiempo ciega; escribió doctísimos libros, y en Latín, sin haberlo aprendido, y Comentarios sobre la Escritura, y tantos tomos, que además de los que han salido a luz, reservó para mayor examen al Papa Inocencio XI dos arcas de escritos suyos.

Al final, mereció que Cristo le dijera lo que a Santo Tomás: "Bien escribiste de Mí, María". Y lo más milagroso fue escribir estando tullida teniendo el papel en alto, y así subiendo la tinta por su pluma.

Además de los Martirios y Sufragios que hizo por las Almas del Purgatorio, que de una vez sacó quinientas, y de otra tres mil, trabajando en el libro "De Tribus Divinis Flammis" en día de las Almas, quiso interrumpirlo por hacerles otros Sufragios, y apareciéndole Cristo le dijo: "Escribe, que esa es mi Voluntad; y para que lo hagas con más diligencia, te ofrezco por cada renglón que escribas sacar un Alma del Purgatorio"; y escribió con tanta celeridad, que acabó en aquel día el libro, a pesar del Demonio, que lo impedía con tormentos; pero quedó tan lastimada, que en cuatro días después no pudo mover ni un dedo de la mano.

Para poder bajar al Coro a comulgar todos los días, se metía dentro de una cesta, y desde la cama, así impeliéndola ella, y arrastrando bajaba, y subía del mismo modo por la escalera del Monasterio, y esto hasta el fin de su vida.

Cristo le ayudaba a rezar el Salterio cuando estaba cansada, y mandóle el confesor Fr. Juan Leonardo que si otra vez bajaba Cristo a ayudarla a rezar, le escupiera en la cara; y habiendo ella obedecido, sonriéndole Jesucristo le dijo: "Nunca has perfumado mis aras con más agradable incienso, que con esta fiel obediencia a tu Confesor"; y por eso hizo el Señor que aquella saliva se transformase al punto en una fragante Rosa, en cuyas hojas se leía: "Todo bien procede de amor". Fue éste tan excesivo en Sor María, que con permisión, y asombro de los Médicos, bebía cada día 55 libras de agua, y la última al entrar en su cuerpo, hacía el mismo ruido que un hierro encendido cuando lo apagan con agua.

Una vez, ofreciendo por incienso su corazón a Cristo, se lo arrancó sensiblemente el Señor, y al otro día se lo devolvió. Otra vez le dijo Jesús: "Quiero quitarte el corazón, y ponerlo en mi pecho, y el mío en el tuyo"; y así cayó en tierra sin sentido, y recobrada dijo: "Señor, ni quiero el mío, ni el vuestro: No el mío, porque es de Vos; no el vuestro, porque sólo en ese pecho tiene digno Relicario. En fin, yo no quiero sino amaros", y así sonriéndole el Señor se fue; hecha la permuta. Tres veces repitió este favor el Señor; y como en esta ocasión asistiese María Santísima, le dijo Cristo: "Madre, llenad el corazón de esta mi Sierva de leche de tus pechos"; y la Virgen le dijo: "Hijo, llénale Tú de tu Preciosa Sangre"; y ambos lo pusieron por obra. Deseaba mucho que Cristo la confesase, y lo consiguió. Sentóse Cristo, y ella se arrodilló, y duró trece horas la confesión, y consiguió que Cristo la absolviese de culpa, y de pena, reduciéndola a la pureza del Bautismo.

La Virgen Santísima le reveló esta devoción (La Devoción de las Tres Ave Marías) para alcanzar consuelo en vida y en muerte, y fue que dijese un Ave María ofreciendo al Corazón de Jesús el de su Madre en acción de gracias por haberla escogido el Eterno Padre con tantos Dones de su Omnipotencia por su Hija, y Madre de Dios. La otra, ofreciendo al Corazón de María el de Jesús, pidiendo, y dando gracias por la sabiduría que le concedió. La tercera, ofreciendo cada uno su corazón unidos a esos dos inflamados Corazones, pidiendo amor al Espíritu Santo, y dejando así unido el corazón a los dos por unión de voluntad, siempre, en tiempo, y eternidad.

Por último, la constituyó el Señor Medianera para sacar de mal estado las almas, y le prometió el Señor con gran liberalidad salvar a todas aquellas que le pidiera, y multiplicando privilegios a privilegios, añadió: "Todos aquellos que por tu medio me pidieran con verdadera fe alguna gracia tocante a la salud espiritual, la conseguirán infaliblemente".

No permite más la brevedad de este resumen; y así el que quiera ver más prodigios lea el tomo de su Vida; que escribió el doctísimo P. M. Suaso; y el Ilmo. Marquese en su Diario. Habiendo vivido esta prodigiosa alma 86 años de edad como espejo del amor divino, murió así el 26  de Marzo del año 1670.



Fuente:  "Sacro Diario Domenicano" de Fr. Francisco Vidal, 1747


















viernes, 9 de diciembre de 2011

La Diligencia en Madrugar




La diligencia en madrugar recomendada en las Sagradas Escrituras

Dios alimentó á su pueblo con Maná en el desierto por espacio de quarenta años. Todas las mañanas, a excepción de los Sábados, caía alrededor del campo un rocío, y sobre esta alfombra el Maná, que era un grano menudo y blanco de la hechura y tamaño del coriandro. Los Israelitas tenían precisión de recoger muy de mañana lo que necesitaban para aquel dia, pues se derretía al salir el sol; después lo majaban y hacían pan.

"El Maná, dice Salomón, se derretía y disipaba luego que el menor rayo del sol le llegaba a calentar, para que todos supiesen que conviene anticiparse al sol para bendeciros, Oh Dios, y adoraros al rayar el día" (Sab. 16, Exod. XVI).

No es a los perezosos y dormilones a quienes el Señor comunica su gracia, figurada con mucha propiedad en el Maná.

"Los que madrugan en busca mía, dice la Sabiduría, me encontrarán". Dichoso el hombre que me oye, que viene muy temprano cada día a la entrada de mi casa, y observan á las puertas de ella. Quien me hallare, hallará la vida, y recibirá la salud del Señor." (Prov. 8, 34)

Del Sabio está escrito que pondrá especial cuidado en levantarse muy temprano para consagrarse al Señor que lo crió, y para orar en presencia del Altísimo. También David se levantaba a la aurora; y se aplicaba desde la mañana a meditar la ley de Dios. El madrugar fué ley inviolable en todos los Santos: daban al sueño el menos tiempo que podían; porque dormir es una función animal que nos es común con las bestias, y nos hace semejantes á ellas. (Eclesiástico 39; Salmos 62 y 118)

(Historias Selectas, Denis Génevaux, 1789)

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