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martes, 13 de marzo de 2012

¡TODOS SON PERROS MUDOS!


¡TODOS SON PERROS MUDOS!

Isaías 56, 10:
"Sus centinelas son ciegos, ninguno sabe nada. Todos son perros mudos que no pueden ladrar, soñadores acostados, amigos de dormir"

Comentario de Mons. Straubinger:
"Atalayas llama el profeta a los caudillos y sacerdotes. ¡Ay de ellos si persiguen sus propios intereses, si viven cómodamente, si se callan ante los abusos como perros mudos, si se dejan guiar por razones políticas y personales en vez de predicar y practicar la doctrina que predican! Véase Jer. 6, 13; 12, 10; 18, 10; Fil. 2, 21; 1 Tim. 4, 1 ss.; 2 Tim. 3, 1 ss.; 2 Pedro 2, 1 ss.; 3, 3; 3 Jn 9 s.; Jud. 18, etc. Nótese el contraste con la figura del verdadero apóstol y pastor en 1 Pedro 5, 1 ss.; 1 Cor. 4, 9 ss.; 2 Cor 2, 14 ss.; 4, 2; 6, 3-10; 1 Tim. 3, 1 ss.; 2 Tim. 2, 2 ss.; 3, 10 ss.; 4, 2 ss."

Nahúm 3, 18: 
"Duermen tus pastores, oh rey de Asiria; tus nobles reposan. Tu pueblo está disperso por los montes y no hay quien lo reúna"

Comentario de Mons. Straubinger:
"Tus pastores duermen: Tus reyes y príncipes han perecido. En sentido espiritual Jonás fue pastor de Nínive. Cuando los pastores se duermen, perece el rebaño. Véase Nahúm 3, 4 y nota sobre la Apostasía de Nínive.



sábado, 3 de marzo de 2012

El Ayuno que Dios Ama



El Ayuno que Dios Ama

Traducción y Comentarios Bíblicos de Mons. Straubinger


Isaías 58, 6-10

"6 El ayuno que yo amo consiste en esto:
Soltar las ataduras injustas,
desatar las ligaduras de la opresión,
dejar libre al oprimido y romper todo yugo,
7 partir tu pan con el hambriento,
acoger en tu casa a los pobres sin hogar,
cubrir al que veas desnudo,
y tratar misericordiosamente
al que es de tu carne.

8 Entonces prorrumpirá tu luz como la aurora,
y no tardará en brotar tu salvación;
entonces tu justicia irá delante de ti,
y detrás de ti la gloria de Yahvé.
9 Entonces clamarás, y Yahvé te responderá;
y si pides auxilio dirá: "Heme aquí",
con tal que apartes
de en medio de ti el yugo
y ceses de extender el dedo y hablar maldad.

10 Cuando abras tus entrañas al hambriento, 
y sacies el alma afligida, 
nacerá tu luz en medio de las tinieblas, 
y tu obscuridad será como el mediodía.
11 Entonces Yahvé te guiará sin cesar,
hartará tu alma en tierra árida,
y dará fuerza a tus huesos;
serás como huerto regado,
y como manantial de agua 
cuyas aguas nunca se agotan.
12 Edificarás las ruinas antiguas;
levantarás los cimientos  
echados hace muchas generaciones;
serás llamado reparador de brechas,
restaurador de caminos
para que allí se pueda habitar"


 Todo este fragmento: Los Versículos del 6 al 12 inculcan el amor al prójimo. En esto se muestra la verdadera piedad. "La religión pura y sin mancha delante de Dios Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y preservarse de la corrupción de este siglo" (Sant. 1, 27). Cf. Isaías 1, 10 ss. y 42, 3 s.

Versículo 7: Tu carne: Es decir, tu prójimo. Véase Mt. 25, 35 y nota. "Todo hombre es carne vuestra" (San Jerónimo)

Versículo 8: Prorrumpirá tu luz como la aurora: Cuando partas tu pan con el hambriento y sacies las almas afligidas, no tardará en brotar en ti mismo la luz del consuelo. "Has quitado al prójimo una carga y has quedado libre de la tuya. Quisiste cuidar a un enfermo y has curado la herida de tu corazón. Quisiste consolar a afligidos y has consolado tu propia alma. Quisiste atenuar un dolor ajeno y has moderado la agudeza del tuyo. Quisiste dar y has recibido" (Mons. Keppler, "Escuela del Dolor", 278) Cf Is. 58, 10

Versículo 9: El yugo, es decir, la opresión del pobre. Extender el dedo era señal supersticiosa para alejar a los demonios, pero puede entenderse también de los gestos amenazadores de la soberbia y de la falta de misericordia. Bien vemos aquí que la caridad era, desde el Antiguo Testamento, no sólo la primera y la mayor, sino también la causa y la condición de otras virtudes, como también de toda prosperidad (véase Ecli. 28). San Isidoro de Sevilla expresa este concepto con respecto a los obispos diciendo que ellos deben "poner su castidad al amparo de la caridad"

Versículo 10: Nacerá tu luz en medio de las tinieblas: "Son muchos los que  buscan la luz y que creen poder encontrarla haciendo estudios, escudriñando obras filosóficas, penetrando en las profundidades de la ciencia. Lo hacen porque confunden conceptos, y suponen que es necesaria una inteligencia desarrollada para recibir la luz, tomándola como privilegio de los intelectuales. Se olvidan que la luz es un don gratuito que Dios da gratuitamente a los pequeños"Cf. Lc. 10, 21 y nota.) 

Versículo 12: Las ruinas antiguas: Esos hombres piadosos reconstruirán Jerusalén y las otras ciudades de Palestina. Cf. Isaías 61, 4, donde esto se anuncia como obra mesiánica y sin la condición previa del versículo 10. Véase Jeremías 30, 13 y nota.

sábado, 26 de noviembre de 2011

JESUCRISTO: Para RUINA de MUCHOS


JESUCRISTO: Para RUINA de MUCHOS


Muchos son los que andan por doquier en estos tiempos funestos declarando que TODOS se salvan; para esos tales: la RUINA. Aún otros, que son POQUÍSMOS los que se condenan, aún FUERA DE LA IGLESIA CATÓLICA. A ellos también RUINA, si no lloran a tiempo sus mentiras. Otros dicen, empapada su boca del amor falso con el que intentan nombrar al Dios Bueno que desconocen y que los desconocerá el Día de la Ira, que Jesucristo no castiga ni se enoja: ¡Ay de ellos! Sufrirán en carne propia lo que han negado. ¿Y qué decir de nosotros mismos, que ni siquiera decimos ante los hombres? ¡Señor, Conviértenos a Ti!

Para aquellos que todavía el Dios Misericordioso les permita reconocerlo, miradlo en los profetas:

Lucas 2, 34: "Bendíjolos entonces Simeón y dijo a María, su madre: "Este Niño es puesto PARA RUINA DE MUCHOS y para resurrección de muchos en Israel, y para ser una SEÑAL DE CONTRADICCIÓN""

San Gregorio Niseno: "Pero en esto se da a conocer que la RUINA afecta a lo más malo, porque no merecen igual castigo los que vivieron antes del misterio de la encarnación, que los que vivieron después de la redención y de la predicación. Y especialmente debían ser privados de los beneficios antiguos los que procedían de Israel y pagar con penas más graves que todas las demás naciones, porque no quisieron admitir lo que se les había profetizado, lo que ellos habían adorado, y lo que de ellos había nacido. Por esto se les amenaza de una manera especial con la ruina no sólo de la salud espiritual, sino también con la destrucción de la ciudad y de los habitantes de ella".

Isaías 8, 14: "Entonces Él vendrá a ser santuario; pero también piedra de tropiezo y roca de escándalo para ambas casas de Israel, y lazo y trampa para los habitantes de Jerusalén".

¡Cuántos hay que habrán preferido el castigo de los hombres, aún de los demonios en este mundo; al castigo eterno del mismo Dios!

Lucas 1, 52-53: "HA QUITADO DEL TRONO A LOS PODEROSOS (...), A LOS RICOS LOS DESPIDE CON LAS MANOS VACÍAS"

Lucas 7, 47: "PERO A QUIEN POCO SE LE PERDONA, ES PORQUE POCO AMA"

Lucas 8, 18: "Al que no tiene, aun aquello mismo que piensa tener, LE SERÁ QUITADO".

A lo que comenta San Beda: "El que no tiene amor de oír, por mucho ingenio que tenga, y por muy ejercitado que esté en el estudio de las letras, ninguna dulzura gustará de la Sabiduría. Muchas veces el perezoso recibe ingenio para ser más justamente castigado por su negligencia, porque lo que pudo conseguir a costa de poco trabajo, no quiso conocerlo; y a veces el estudioso de tarda inteligencia, sufre, a fin de que su recompensa sea tanto más grande, cuanto más trabaja para aprender".

El buen Jesús fue a buscar la oveja perdida; y ésta le muerde la mano. Llama y se le da un portazo. Muere por nosotros, y profanamos su cuerpo. Cristo resucitado viene a curarnos, y lo despedimos, ¿qué le queda hacer? Bajar la cabeza y abandonarnos. ¿Acaso hay peor castigo que el abandono de Dios mismo?

Lucas 8, 37: "Entonces toda la gente de la región alrededor de los gadarenos le pidió a Jesús que se alejara de ellos, porque estaban poseídos de un gran temor. Y El subiendo a la barca, regresó".

Y dice San Juan Crisóstomo: "Veamos aquí la humildad del Señor. Después que les ha concedido tan grandes beneficios, lo despiden, y no se opone, sino que se marcha, abandonando a aquellos que se habían declarado indignos de su doctrina. Prosigue: "Y El subió al barco y se volvió"."

Mateo 10, 14-15: "Y cualquiera que no os reciba ni oiga vuestras palabras, al salir de esa casa o de esa ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies. En verdad os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y Gomorra que para esa ciudad".

De cuyo texto explica San Hilario: "Nos enseña el Señor en sentido místico, que no debemos tener intimidad entrando en las casas de aquellos que, o se declaran contra Cristo, o le ignoran. Y debemos preguntar en todas las ciudades, qué personas hay en ellas dignas de recibirnos, esto es, si hay en ellas alguna iglesia y si en esta iglesia habita Cristo, a fin de no ir a otra; porque merece ésta el que os detengáis en ella, pues su dueño es justo. Encontraréis muchos entre los judíos, cuyo respeto a la ley será tal, que a pesar de creer en Cristo a causa de la admiración que produce en ellos la grandeza de los milagros, continuarán, sin embargo, practicando las obras de la ley. Otros, por el contrario, atraídos por la curiosidad de la libertad que les promete Cristo, simularán que abrazan la ley del Evangelio. Finalmente, habrá otros muchos que, guiados por la perversidad de su inteligencia, caerán en el error. Y como casi todos éstos presumen que en ellos está la verdad católica, es preciso tener mucha prudencia hasta en esta misma casa, esto es, en esta Iglesia católica.

Lucas 10, 11-12: "Hasta el polvo de vuestra ciudad que se pega a nuestros pies, nos lo sacudimos devolviéndoselo contra vosotros; empero sabed esto: que el reino de Dios se ha acercado. Os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma que para aquella ciudad".

Comentan San Beda: "Aquellos, pues, que despreciaren la doctrina, los trabajos y los peligros de los que les enseñan, se exponen al testimonio de su condenación"; y Orígenes: "Sacudiendo contra ellos el polvo, les dicen en cierto modo: "El polvo de vuestros pecados con razón vendrá sobre vosotros". Y obsérvese que todas aquellas ciudades que no reciben a los apóstoles, ni su celestial doctrina, tienen plazas, según estas palabras: "Ancho es el camino que conduce a la perdición" (Mt 7,13)"

¿Qué espera de Dios aquel que lo niega?

Mateo 10, 33: "Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos".

Dice San Juan Crisóstomo: "Y no solamente exige la confesión mental, sino también la oral, a fin de que nos anime a una intrépida predicación y a un amor más grande, haciéndonos superiores a nosotros mismos. Y no solamente se dirigen estas palabras a los Apóstoles, sino a todos los hombres en general, porque, no sólo a los Apóstoles, sino también a sus discípulos les da la fortaleza. Y el que observa esto ahora, no sólo tendrá la gracia de hablar en público, sino que tendrá también la de convencer con facilidad a un gran número, porque por la obediencia a su palabra ha hecho de muchos hombres apóstoles".

Marcos 8, 38: "Porque cualquiera que se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre también se avergonzará de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles".

San Gregorio Magno: "Hay quien confiesa a Cristo, porque se halla entre cristianos. Pero si el nombre de Cristo hoy no fuera tan glorificado, no tendría la Santa Iglesia a muchos de los que parece que profesan su doctrina". Y el otro Crisóstomo: "Llama adúltera a la generación que ha abandonado a Dios, verdadero esposo del alma, y pecadora, porque no ha seguido la doctrina de Cristo, sometiéndose al yugo del demonio y recibiendo la semilla de la impiedad. Quien negare, pues, el dominio de Cristo y la palabra de Dios, revelada en el Evangelio, recibirá el castigo digno de la impiedad, oyendo en la segunda venida estas palabras: "No te conozco" ( Mt 7,23)".

Lucas 9, 26: "Porque el que se avergüence de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y la del Padre, y la de los santos ángeles".

A lo que comenta San Gregorio Magno: Ordinariamente despreciamos las cosas pasajeras y, sin embargo, nos abstenemos muchas veces -por los respetos humanos- de expresar con la VOZ la rectitud que tenemos en el alma. Por eso el Señor añade el oportuno remedio a esta herida, diciendo: "Porque el que se afrentare de mí y de mis palabras, se afrentará de él el Hijo del hombre". Y Teofilacto: "Se avergüenza de Cristo quien dice: "¿Por ventura creeré al Crucificado?". Y se avergüenza de sus palabras quien menosprecia la sencillez del Evangelio. Dios se avergonzará del que así obrare en su reino, como se avergüenza un padre de familia de nombrar a un siervo suyo que no es bueno".


¿Qué Paz de Dios espera el que sólo busca las paces con el mundo?

Lucas 12, 51-52: "¿Pensáis que vine a dar paz en la tierra? No, os digo, sino más bien división. Porque desde ahora en adelante, cinco en una casa estarán divididos; tres contra dos y dos contra tres".

Mateo 10, 34: "No penséis que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada".

Dice Rábano Mauro: "No puede observarse derecho alguno entre quienes existe la lucha de creencias".

Lucas 13, 3 y 5: "Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente".

¿Todavía creéis que pocos se condenarán? ¿O que no se sabe con certeza?

Lucas 13, 24: "Esforzaos por entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos tratarán de entrar y no podrán"

Lucas 14, 24: "Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probará mi cena".

¿Todavía te encierras con engreimiento en lo que esos "simpáticos" maestros de iniquidad te enseñaron?

Lucas 18, 14: "Todo el que se ensalza será humillado"

Lucas 18, 17: "En verdad os digo: el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él".

¡Ay del que permanezca en su ceguera y no ruegue a Dios el ser curado de ella! Y tú que dices ver, ¿ves realmente?

Lucas 18, 34: "Pero ellos no comprendieron nada de esto; este dicho les estaba encubierto, y no entendían lo que se les decía".

Jesús es la Piedra, los verdaderos Papas en su voz infalible son la Piedra; quien en una sola coma atente contra la Piedra... ¡Ay de él!

Lucas 20, 18: "Todo el que caiga sobre esa piedra será hecho pedazos; y aquel sobre quien ella caiga, lo esparcirá como polvo"

Porque el que busca encuentra, cuando vive en Cristo. El que pide, se le dará. Tú que no recibes, ¿qué cosa pides? ¿De qué forma pides?

Lucas 20, 47: "Los que por las apariencias hacen largas oraciones; ellos, recibirán mayor condenación.

Y si aún así, no recibes; ¿será que no eres de la Verdad? ¿Acaso no Lo oyes?

Lucas 23, 9: "Y le interrogó extensamente, pero Jesús nada le respondió".


¡Ay de los que ya se condenaron a no ver y a no oír!

2 Tesalonicenses 2, 9-10: "Vendrá "Aquel Inicuo", cuya aparición es obra de Satanás con todo poder y señales y prodigios de mentira, y con toda seducción de iniquidad PARA LOS QUE HAN DE PERDERSE en retribución de no haber aceptado para su salvación el amor de la verdad".

A lo que comenta Monseñor Straubinger: "Este pasaje es quizás uno de los más terribles de la Escritura y digno de grave meditación. Dios que es la misericordia misma, es también la verdad, cuya expresión nos da en su Hijo Jesucristo, que es su Verbo o Palabra encarnada, y que no cesa de presentarse como la Verdad y la Luz. Así, pues, como habrá una tremenda venganza del Amor despreciado (Cant. 8, 6 y nota), así también vemos aquí la venganza de la verdad desoída. Vemos en el Salmo 80, 13 que Dios abandonó a sus devaneos al pueblo de Israel que no quiso escucharle; así hará aquí entregándolos desarmados "para que crean a la mentira, ya que no tuvieron interés en armarse de la espada del espíritu que es la Palabra de Dios" (Ef. 6, 11, 13 y 17). Y se cumplirá entonces trágicamente -como hace tiempo se está cumpliendo- aquella palabra de Jesús en Juan 5, 43, que algunos interpretan precisamente como un anuncio del Anticristo. Véase también Amós 8, 11 y nota"

2 Timoteo 2, 12: "Si le negamos, El también nos negará".

Santiago 5, 12: "Vuestro sí sea sí; y vuestro no, no; para que no caigáis en condenación".

2 Pedro 2, 1: "Habrá también falsos maestros entre vosotros, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina".

2 Pedro 2, 12: "Mas éstos, diciendo mal de las cosas que no entienden, (como bestias brutas, que naturalmente son hechas para presa y destrucción), perecerán en su perdición".

2 Pedro 3, 16: "Así mismo, en todas sus cartas habla Pablo en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen, como también tuercen el resto de las Escrituras, para su propia perdición".

Judas 4: "Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho antes estaban marcados para esta condenación, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, Jesucristo".


¿Seguís diciendo y creyendo que esta justicia es un mal? ¿Decís que Dios no hace esto?

Génesis 11, 7: "Vamos, bajemos y allí confundamos su lengua, para que nadie entienda el lenguaje del otro".

Éxodo 4, 11: "Y el Señor le dijo: ¿Quién ha hecho la boca del hombre? ¿O quién hace al hombre mudo o sordo, con vista o ciego? ¿No soy yo, el Señor?"

Deuteronomio 28, 49: "El Señor levantará contra ti una nación de lejos, desde el extremo de la tierra, que descenderá rauda como águila, una nación cuya lengua no entenderás".

Jeremías 5, 15: "He aquí, voy a traer de lejos una nación contra vosotros, oh casa de Israel -declara el Señor. Es una nación fuerte, es una nación antigua, una nación cuya lengua no conoces, y no podrás entender lo que hable".


¿Seguís pensando que los que no reciben el Evangelio y el Bautismo, después de que Cristo ya vino, pueden salvarse y ser justos?

2 Corintios 4, 3-4: “Si nuestro evangelio queda encubierto, es para los que van a la perdición, para los incrédulos, cuyas inteligencias cegó el dios de este siglo [satanás] para que no brille en ellos la luz del Evangelio, de la gloria de Cristo, que es imagen de Dios”


¡Oh Niño Dios, Signo de Contradicción, Salvador Justo, que seamos muchos los que te conozcamos y te amemos, porque NADA ES IMPOSIBLE PARA TI!





jueves, 24 de noviembre de 2011

La Ciencia de las Sagradas Escrituras



La Ciencia de las Sagradas Escrituras


SAN PABLO RECOMIENDA EL ESTUDIO DE LA SAGRADA ESCRITURA
(Traducción y comentario de Monseñor Straubinger)



2 Timoteo 2, 14-17:
"Pero tú persevera en lo que has aprendido y has sido confirmado, sabiendo de quienes aprendiste, y que desde la niñez conoces las santas Escrituras que pueden hacerte sabio para la salud mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es divinamente inspirada y eficaz para enseñar, para convencer (de culpa), para corregir y para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, bien provisto para toda obra buena".

(Este pasaje es un testimonio de que LA LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA es de suma utilidad para la vida cristiana, principalmente para la formación del espíritu y para la enseñanza de la fe. Es a la vez uno de los textos clásicos para probar la divina inspiración de la Escritura (cf. 2 Ped. 1, 21). El mismo Jesús apelaba constantemente a la autoridad de las Escrituras; y los discursos y libros de los apóstoles "están como tejidos con textos del Antiguo Testamento usados como argumentos firmísimos en favor de la Nueva Ley" (Enc. "Providentissimus Deus" de Leon XIII.) Cf. Heb. 4, 12)

Y más...

San Jerónimo: "Amad la ciencia de las Escrituras, y detestaréis los vicios carnales" (Epist. 43)

San Bernardo: "¿Piensas tú que alguna de estas cosas (de las Sagradas Escrituras) esté puesta aquí superfluamente? ¡Ah! No. De ninguna manera: porque si no cae una hoja del árbol sin causa, ni cae en tierra un pájaro sin la voluntad del Padre Celestial, ¿podría yo creer, que de la boca del Santo Evangelista saliese una palabra superflua, especialmente en la sagrada historia del que es Palabra de Dios? No lo pienso yo así: todas están llenas de soberanos misterios, y cada una rebosa en celestial dulzura. Pero esto acontece si tienen quien las considere con diligencia y sepa chupar miel de la piedra, y aceite del peñasco durísimo, como dice la Escritura (Joel 3, 9)" (Grandezas de María)



domingo, 20 de noviembre de 2011

El Trato con las Mujeres


El Trato con las Mujeres

ECLASIÁSTICO IX, 1-13:

(Traducción y comentarios bíblicos de Monseñor Straubinger)

1 "No seas celoso de tu querida esposa; para que no se valga de las malas ideas que tú le sugieres.
2 No dejes que la mujer tenga dominación sobre tu espíritu; para que no se levante contra tu autoridad, y quedes avergonzado.
3 No pongas los ojos en una mujer que quiere a muchos, no sea que caigas en su lazo.
4 No frecuentes el trato con la bailarina, ni la escuches, si no quieres perecer a la fuerza de su atractivo.
5 No pongas tus ojos en la doncella, para que su belleza no sea ocasión de tu ruina.
6 De ningún modo des entrada en tu alma a las meretrices, para que no te pierdas a ti y tu patrimonio.
7 No andes derramando tu vista por las calles de la ciudad, ni vagueando de plaza en plaza.
8 Aparta tus ojos de la mujer lujosamente ataviada, y no mires curioso una hermosura ajena.
9 Por la hermosura de una mujer muchos se han perdido; pues por ella se enciende cual fuego la concupiscencia.
10 Cualquier mujer pública es pisoteada como estiércol en el camino.
11 Muchos embelesados de la belleza ajena se hicieron réprobos; porque su conversación quema como fuego.
12 Con la mujer de otro no estés jamás de asiento; ni en la mesa te arrimes a ella recostado sobre el codo;
13 ni la desafíes en tomar vino; no sea que tu corazón se incline hacia ella, y a costa de tu vida caigas en la perdición."

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Versículo 8: "Los vestidos de lujo y los vanos adornos no convienen más que a las prostitutas y a las mujeres impúdicas", dice San Cipriano (De Habitu Virg.). San Pedro, en su primera encíclica, exhorta a las mujeres a llevar una vida casta y llena de reverencia y les dice: "Vuestro adorno no sea de afuera; no consista en rizaros los cabellos, ornaros de joyas de oro o ataviaros de vestidos, sino que sea un adorno interior del corazón, que consiste en la incorrupción de un espíritu manso y suave, precioso a los ojos de Dios" (I Pedro 3, 3 s.).

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Dice "La Imitación de Cristo" VIII, 1:

"No tengas familiaridad con ninguna mujer mas en general encomienda a Dios todas las buenas."

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La imagen muestra el óleo de Velazquez Diego "La Tentación de Santo Tomás" que representa la siguiente anécdota:

"Finalmente, (sus hermanos contrarios a su vocación) le envían a una prostituta. La mujer intenta tentarlo. Tomás toma en sus manos una rama encendida del hogar y se lanza contra la mujer, amenazándola con quemarle el rostro si se atreve a acercársele. Ella sale huyendo y Tomás, con la brasa dibuja una cruz en la puerta frente a la cual se arrodilla a rezar. Esa misma noche contempló en sueños unos ángeles que venían a felicitarlo y le traían un cíngulo, en señal de la virtud de la pureza perpetua que le concedía Nuestro Señor".

viernes, 18 de noviembre de 2011

La Importancia de la Limosna



La Importancia de la Limosna


(Traducciones y Comentarios Bíblicos de Monseñor Straubinger)

Tobías 4, 7-12: "Da limosna de tus bienes, y no apartes tu rostro de ningún pobre; así conseguirás que tampoco de ti se aparte el rostro del Señor. Usa de misericordia con todas tus fuerzas. Si tienes mucho, da con abundancia; si poco, procura dar de buena gana aun lo poco; pues con eso te atesoras una gran recompensa para el día de la angustia. Porque la limosna libra de todo pecado y de la muerte, y no dejará caer el alma en las tinieblas. La limosna será motivo de gran confianza delante del altísimo Dios para todos los que la hacen."

(Dios nos está mirando siempre con infinito amor. El que esto sabe, no querrá perder esa mirada por no mirar con bondad al pobre. El que da al pobre se parece al agricultor que no pierde al dejar caer la semilla en los surcos. Por eso dice San Ambrosio: "Sed agricultores espirituales; sembrad lo que puede seros útil. Es sembrar bien poner la limosna en manos de las viudas. Si la tierra os da más de lo que le confiáis, ¡cuánto más os devolverá la caridad! Todo lo que dais al pobre, redunda en vuestro provecho; sembráis en la tierra, y esta simiente germina en el cielo." Recordemos siempre el Sermón de la Montaña: "Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzará misericordia" (Mt. 5, 7).)

Tobías 12, 8-9: "Buena es la oración con el ayuno, y mejor la limosna que acumular tesoros de oro; porque la limosna libra de la muerte, y es ella que borra pecados y hace hallar misericordia y vida eterna".

(Por limosna ha de entenderse aquí todas las obras de misericordia. "Así como el fuego del infierno, dice San Cipriano, se apaga con el agua saludable del bautismo, así la llama del pecado se apaga con la limosna y las obras buenas". "Las limosnas, dice San Leon Magno, borran los pecados, y preservan de la muerte y del infierno".).

Tobías 14, 11: "Encomendad a vuestros hijos que practiquen la justicia y den limosnas; que tengan presente a Dios y le bendigan en todo tiempo sinceramente y con todo esfuerzo".

Eclesiástico 3, 33-34: "El agua apaga el fuego ardiente, y la limosna resiste a los pecados. Dios es el proveedor del que hace bien, se acuerda de él para lo venidero, y al tiempo de su caída hallará apoyo".

("Dios sostendrá al que hace limosna para que no caiga o le levantará de su caída" (San Juan Crisóstomo)
"Todos somos mendigos de Dios; pero para que Dios reconozca a los suyos, reconozcamos a los nuestros. ¿Con qué cara os atreveréis a pedir a Dios, si no queréis socorrer a vuestro semejante" (San Agustín). "Sin misericordia para los pobres es imposible conseguir misericordia" (San Cipriano).

Eclasiástico 4, 1: "Hijo, no defraudes al pobre de su limosna; ni apartes tus ojos del necesitado"

("No defraudes al pobre de su limosna"; en griego: "de su sustento". De aquí se ve que el pobre no ha de ser considerado como un hombre molesto, sino que tiene para ser socorrido un verdadero derecho. "Por esto cometemos una especie de robo si le negamos lo que para ellos es necesario y a nosotros nos sobra. Los Padres de la Iglesia jamás han dado otra explicación a este texto" (Vigourux, Polyglotte). Esto no es sólo consecuencia del derecho a la vida en el orden natural, sino que también es correlativo del mandamiento del amor, síntesis de toda Ley divina (Mt. 22, 36-40; Rom. 13, 8-10). Por "pobres" ha de entenderse todos los que no tienen lo necesario para sí y para su familia. La Sagrada Escritura no cesa de recomendar la limosna y la misericordia con el pobre).

Eclesiástico 4, 2-7: "No desprecies al que padece hambre; ni exasperes al pobre en su necesidad.
No aflijas el corazón del desvalido ni dilates el socorro al que se halla angustiado.
No deseches el ruego del atribulado, ni apartes tu rostro del menesteroso.
No apartes tus ojos del mendigo, irritándole; ni des ocasión a los que te piden, de que te maldigan por detrás.
Porque escuchada será la imprecación del que te maldijere en la amargura de su alma; y oírle ha su Creador.
Muéstrate afable a la turba de los pobres; humilla tu corazón ante el anciano, y baja tu cabeza delante de los grandes".

Eclesiástico 7, 10: "No descuides el hacer oración, y dar limosna".

Eclesiástico 12, 3: "No lo pasará bien el que de continuo hace mal, y no da limosnas; porque el Altísimo aborrece a los pecadores; y usa de misericordia con los que se arrepienten".

Eclasiástico 17, 18: "La limosna del hombre la guarda (Dios) como un sello, y tendrá cuidado de las buenas obras del hombre como de las niñas de sus ojos".

(No se puede hacer de la limosna un elogio más alto. Jesús lo ratificará en Mt. 25, 40 (...). "La limosna es la amiga de Dios, siempre está en su presencia", dice San Crisóstomo.)


Eclasiástico 29, 11-18: "Sé tú de alma más generosa con el humilde, y no le hagas esperar por la limosna. En cumplimiento del mandamiento socorre el pobre y en su necesidad no lo despidas con las manos vacías. Pierde el dinero por amor de tu hermano y de tu amigo, y no lo escondas sin provecho debajo de una losa. Emplea tu tesoro según los preceptos del Altísimo, y te rendirá más que el oro. Encierra la limosna en el seno del pobre, y ella rogará por ti para librarte de todo mal. Peleará contra tu enemigo mejor que el escudo y la lanza de un campeón".

("Encierra tu limosna en el seno del pobre"; es decir, en vez de oro y plata, pon en tu caja las bendiciones que te dan los pobres. Es una dicha poder dar. Para San Crisóstomo la gracia de la limosna es igual a la gracia de los milagros, de la curación de los enfermos, de la resurrección de los muertos, de la expulsión de los demonios, y añade: "No sólo ha ordenado Dios la limosna para auxilio de los indigentes, sino también para aumentar los bienes de los que dan".)

Deuteronomio 14, 7-11: "Cuando hubiere en medio de ti un pobre de entre tus hermanos, en una de tus ciudades, en la tierra que Yahvé, tu Dios, te dará, no endurezcas tu corazón, ni cierres tu mano contra tu hermano pobre; sino ábrele tu mano y préstale lo suficiente para satisfacer la necesidad que le oprime. Ten cuidado, no sea que se levante en tu corazón el perverso pensamiento: "Se va acercando el año séptimo, el año de la remisión"; y tu ojo sea malo para con tu hermano indigente, de modo que no le des nada; pues si él clama contra ti a Yahvé, tú te acarreas pecado. Dale sin falta, y al darle no debe dolerte el corazón; porque a raíz de esto te bendecirá Yahvé, tu Dios, en todas tus obras y en todo aquello que emprendas. Porque nunca dejará de haber pobres en el país, por lo cual yo te mando diciendo: Abre tu mano a tu hermano, es decir, a tu pobre y a tu necesitado en tu tierra".

(Trasciende aquí la economía divina que permite que siempre haya pobres, para que no nos falte la ocasión de abrir la mano y cumplir el gran mandamiento del amor al prójimo. También Jesús afirma que siempre habrá pobres (Mt. 26, 11); y para estimularnos en socorrerles se identifica Él mismo con ellos (Mt. 25, 34 s.))

Isaías 58, 10
: "Cuando abras tus entrañas al hambriento, y sacies el alma afligida, nacerá tu luz en medio de las tinieblas, y tu obscuridad será como el mediodía"


("Nacerá tu luz en medio de las tinieblas": "Son muchos los que buscan la luz y que creen poder encontrarla haciendo estudios, escudriñando obras filosóficas, penetrando en las profundidades de la ciencia. Lo hacen porque confunden conceptos, y suponen que es necesaria una inteligencia desarrollada para recibir la luz, tomándola como privilegio de los intelectuales. Se olvidan que la luz es un don gratuito que Dios da gratuitamente a los pequeños" Cf. Lc. 10, 21 y nota.)

Daniel 4, 24: "Por eso, oh rey, séate grato mi consejo, redime tus pecados con obras de justicia, y tus iniquidades con obras de misericordia para con los pobres. Tal vez así se prolongará tu prosperidad".

("Con obras de misericordia": Como vemos, desde el Antiguo Testamento, la Biblia no se cansa de destacar la importancia de la limosna para recibir el perdón de los pecados (...). Lo mismo hacen, claro está, los Santos Padres. San Cipriano y San Ambrosio comparan su eficacia a la del Bautismo y dicen que, así como el fuego del infierno se apaga con las aguas saludables del sacramento, la llama del pecado se apaga con la limosna y las buenas obras. San León dice: "Las limosnas borran los pecados y preservan de la muerte y del infierno.")

Zacarías 7, 9: "Yahvé de los ejércitos habló de esta manera: "Juzgad según la verdad y practicad la misericordia y la piedad cada uno para con su hermano".

Mateo 5, 7: "Bienaventurados los que tienen misericordia, porque para ellos habrá misericordia".

Mateo 5, 42: "Da a quien te pide, y no vuelvas la espalda a quien quiera tomar prestado de ti."

("Da a quien te pide": "No digáis, observa un maestro de vida espiritual: gasto mis bienes. Estos bienes no son vuestros, son bienes de los pobres, o más bien, son bienes comunes, como el sol, el aire y todas las cosas".)

Mateo 6, 1-4: "Cuidad de no practicar vuestra justicia a la vista de los hombres con el objeto de ser mirado por ellos; de otra manera no tendréis recompenza de vuestro Padre celestial. Cuando, pues, haces limosna, no toques la bocina delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser glorificados por los hombres; en verdad os digo, ya tienen su paga. Tú, al contrario, cuando haces limosna, que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha. Para que tu limosna quede oculta, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará".

Lucas 11, 41: "Por eso, dad de limosna el contenido, y todo para vosotros quedará puro".

("El contenido": Esto es, como observa Pirot, lo que está dentro de las copas y platos. Es una de las grandes luces que da Jesús sobre el valor de la limosna, concordando con Lucas 16, 9)

Lucas 16, 9: "Por lo cual Yo os digo, granjeaos amigos por medio de la inicua riqueza para que, cuando ella falte, os reciban en las moradas eternas".

Lucas 12, 33: "Vended aquello que poseéis y dad limosna. Haceos bolsas que no se envejecen, un tesoro inagotable en los cielos, donde el ladrón no llega, y donde la polilla no destruye".

("Vended aquello que poseéis": No se trata aquí de la pobreza total, como en el caso del joven rico (Lc. 18, 22). Ello no obstante, vemos que Jesús está hablando a la pequeña grey de sus predilectos que han de compartir su reino (Lc. 22, 28-30). No es de extrañar, pues, que, sin perjuicio de mantener la situación en que la providencia del Padre ha colocado a cada uno y a su familia, les aconseje desprenderse de lo que pueda ser un tropiezo para la vida espiritual, para no poseer con ahinco ningún bien en que hayamos puesto el corazón (v. 34) y que sea entonces como un pequeño ídolo, rival de Dios.)

Hechos de los Apóstoles 20, 35: "En todo os di ejemplo de cómo es menester, trabajando así, sostener a los débiles, acordándose de las palabras del señor Jesús, que dijo Él mismo: "Más dichoso es dar que recibir".

(La preciosa sentencia de Jesús que aquí nos comunica San Pablo no está en el Evangelio, si bien recuerda lo que el divino Maestro dijo a sus apóstoles "Recibisteis gratuitamente, dad gratuitamente. No tengáis ni oro ni plata", etc (Mt. 10, 8 ss.). "Muchas veces parece caridad lo que es carnalidad. Porque la inclinación de la carne, la propia voluntad, la esperanza de galardón, la afección del provecho pocas veces nos dejan" (Imitación de Cristo III, 5; Kempis).)

Romanos 12, 8: "El que da, hágalo con liberalidad; el qu preside, con solicitud; el que usa de misericordia, con alegría".

(Sobre la alegría en las obras de misericordia, véase II Cor. 9, 7; Fil. 14; Heb. 13, 7. "La verdadera limosna consiste en dar de modo que sintamos alegría en aquel acto y nos consideremos más bien beneficiados que protectores; porque menos favor hacemos a los pobres que a nosotros mismos, si se tiene presente que recibimos más de lo que damos" (San Crisóstomo). Véase las palabras de Jesús en hech. 20, 35.)

jueves, 17 de noviembre de 2011

El Arcángel San Rafael y el Matrimonio


El Arcángel San Rafael y el Matrimonio


Tobías 6, 16-18:

16 Díjole entonces el ángel Rafael: "Óyeme, y te enseñaré cuáles son aquellos sobre quienes tiene potestad el demonio.
17 Son los que abrazan con tal disposición el matrimonio, que apartan de sí y de su mente a Dios, dejándose llevar por su pasión, como el caballo y el mulo que no tienen entendimiento; ésos son sobre quienes tiene poder el demonio.
18 Mas tú, cuando la hubieres tomado por mujer, y hayas entrado en el aposento, no llegues a ella en tres días, y no pienses en otra cosa sino en hacer oración en compañía de ella."

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Traducción y Comentarios Bíblicos de Monseñor Straubinger:

Versículo 16: "El demonio": Aquí "Amodeo" (3, 8), uno de los muchos demonios. En cambio el diablo es uno solo: Satanás (Apoc. 20, 2 etc.).

Versículo 18 ss.: No tenía que velar toda la noche, según se ve en el Salmo 15. Si los contrayentes cristianos consideraran esto, ¿cuántos no ambicionarían conquistar semejantes bendiciones aprovechando la lección del Ángel? ¡Qué unión de espíritu para toda la vida no se labraría en esas tres noches de oración! Véase Mt 18, 20. Cf. I Cor. 7, 5 y nota.

Comentario anterior alusivo (V. 12): La poderosa intercesión de San Rafael se invoca para tener acierto, como Tobías, en la elección de esposa. Véase Tobías 7, 12.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Salmo 109: TRIUNFO DE CRISTO REY Y SACERDOTE




SALMO 109 (110)
TRIUNFO DE CRISTO REY Y SACERDOTE

1 Salmo de David.

Oráculo de Yahvé a mi Señor:
"Siéntate a mi diestra,
hasta que Yo haga de tus enemigos
el escabel de tus pies."

2 El cetro de tu poder
lo entregará Yahvé (diciéndote):
"Desde Sión impera
en medio de tus enemigos."

3 Tuya será la autoridad
en el día de tu poderío,
en los resplandores de la santidad;
Él te engendró del seno antes del lucero.

4 Yahvé lo juró y no se arrepentirá:
"Tú eres Sacerdote para siempre
a la manera de Melquisedec."

5 Mi Señor está a la diestra de (Yahvé).
En el día de su ira destrozará a los reyes.
6 Juzgará las naciones,
amontonará cadáveres,
aplastará la cabeza de un gran país.
7 Beberá del torrente en el camino;
por eso erguirá la cabeza.



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Traducción Bíblica y Comentarios de Monseñor Straubinger:

Versículo 1: "Breve por el número de las palabras, grande por el peso de las sentencias" (San Agustín), este Salmo, paralelo del Salmo 2 y "el más célebre de todo el Salterio" (Vaccari), goza del privilegio de haber sido interpretado por Jesús mismo (Mt. 22, 41-46). Después de señalar allí como autor a David, de modo que nadie pudiese negarlo (Comisión Bíblica, 1º de mayo de 1910), el Señor prueba con él a los judíos la divinidad de su Persona. Prueba también que el Padre le reservaba el asiento a su diestra glorificándolo como Hombre (Salmo 2, 7 y nota) -según dice el Credo: "Subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre"- y destaca sus derechos como Mesías Rey, que Israel desconoció cuando Él vino y "los suyos no lo recibieron" (Jn 1, 11; cf. Is. 35, 5 y nota). Estos derechos los ejercerá cuando el Padre le ponga a todos sus enemigos bajo sus pies para "reunirlo todo en Cristo, las cosas del cielo y de la tierra" (Ef. 1, 10) y someterlo todo a Él (v. 2), en el día de su glorificación final (v. 3) porque "al presente no vemos todavía sujetas a Él todas las cosas" (Heb. 2, 8; 10, 12-13; cf. Mc. 16, 11 y nota). No hay pasaje, en todo el Antiguo testamento que no sea tan citado en el Nuevo como este Salmo, y San Pablo no se cansa de citarlo como mesiánico (I Cor. 15, 24 ss.; Ef. 1, 20 ss.; Col 3, 1; Heb. 1, 3; 5, 6; 7, 17; 8, 1; 10, 12-13), porque el Mesías es aquí proclamado Hijo de Dios (vv. 1 y 3), Rey futuro (vv. 2 y 3) y Sacerdote para siempre (v. 4). Para cada una de estas proclamaciones habla Dios en Persona, es decir, el Padre, tres veces sucesivas (vv. 1, 2, 4). En lo restante es David quien confirma la profecía explicando su sentido. "A mi Señor": A Cristo, al cual David llama proféticamente mi Señor (en hebreo Adoní; cf. v. 5 y nota) como Hijo de Dios (Salmo 2, 7). Vano parece detenerse a mostrar que esto no pudo dirigirse a Salomón, ni siquiera como "tipo" de Cristo, pues "aquel rey pacífico" nunca se pareció en nada al formidable Guerrero que aquí vemos. "Siéntate a mi diestra": Que esto no se refiere al Verbo eterno antes de su Encarnación, sino a Cristo después de su Ascensión, consta de muchos textos (Hech. 2, 34; 7, 55; Rom. 8, 34; Heb. 1, 8; I Ped. 3, 22). Sentarlo a su diestra como Hombre, equivale a otorgar a su Humanidad santísima la misma gloria que como Verbo tuvo eternamente y que Él había pedido en Jn. 17, 5 cf. Salmo 2, 7 y nota. "Hasta que Yo ponga, etc": Esto es hasta que llegue la hora (Heb. 10, 12 s.) en que el Padre se disponga a decretar el triunfo difinitivo del divino Hijo (v. 2 y 3) que en su primera venida fue humillado (v. 7). Equivale al otro artículo del Credo, según el cual desde la diestra del Padre "vendrá otra vez con gloria a juzgar a vivos y muertos y su reinado no tendrá fin".

Versículo 2: "Lo entregará Yahvé": Como lo anuncia Él en Salmo 2, 6: "Yo he constituído a mi Rey sobre Sión mi santo monte", diciendo luego a Cristo: "Pídeme y te daré en herencia las naciones y en posesión los términos de la tierra" (Salmo 2, 8). "El Héroe está asociado a Dios con una intimidad que hace pensar en la del Hijo del Hombre en Dn. 7, 13 s. y aún la sobrepuja por la precisión con que está expresada" (Calès). "Desde Sión impera, etc.": Así también Rembold, Ubach y otros. Esta puntuación es más exacta que si dijera: "Lo entregará Yahvé desde Sión": Pues, como bien dicen Calès, Lesêtre y otros, "su imperio partirá desde Sión (Is. 2, 3) y se extenderá sin límites, sin que ningún adversario pueda resistirle"; y así acabamos de ver que en Salmo 2, 6 el Rey es constituído "sobre" Sión y no "desde" Sión (cf. Miq. 4, 1 ss.; Salmo 43, 3; 64, 2; 67, 16 s.; 75, 3; 131, 13, etc). Es, como dice el Crisóstomo, una predicción de que un día Cristo someterá a su Reino la totalidad de sus enemigos, los judíos (Rom. 11, 26 s.) y los gentiles (Salmo 71, 11).

Versículo 3: El T.M. (Texto Masorético) está muy lastimado (algunos piensan que intencionalmente para destruir la riqueza mesiánica de la profecía), siendo muchas las variantes que se proponen. Felizmente se conserva el texto de los LXX, fundado en uno hebreo mucho más antiguo que el masorético, y a él podemos atenernos en estos casos. Como explica Teodoreto, el sentido de este v. es el mismo de Salmo 92, 2 (cf. nota), a saber: aunque Tú eres omnipotente, pues el Padre te engendró igual a Él desde la eternidad, manifestarás ese poder cuando vengas para el juicio y llenes de esplendor a tus santos.
"Tuya será la autoridad en el día, etc": Literalmente: "Contigo el principado en el día, etc". La Vulgata tradujo "principado" por "principio". El hebreo dice aproximadamente: "Tu pueblo (o "los prícipes") presuroso estará contigo el día de tu fortaleza sobre las santas montañas" (cf. v. 5; Zac. 13, 9; Rm. 11, 25 ss.). Otros, en vez de "fortaleza", dicen "llamado" (cf. Salmo 88, 16 y nota). En vez de "tu poderío" algunos vierten: "tu nacimiento", pero como así lo anunció el ángel a María (Lc. 1, 32 s.), sabemos que "el primer advenimiento fue en la humildad y despreciado" (Canon de Muratori, Ench. Patr. 268), y Aquel a quien los Magos buscaron como el Rey de los judíos (Mt. 2, 2) de a
cuerdo con Miq. 5, 2 (cf. Mt. 2, 6) lejos estuvo de ejercer entonces tal reinado sobre su ingrato pueblo (ni menos esa violencia con las naciones, descrita en los vv. 5 y 6). Así Él mismo lo declaró a Pilato sin perjuicio de de confirmar su dignidad real (Jn. 18, 33-38). "En los resplandores de la santidad (tuya)", pues el Salmo es un elogio de Cristo mismo, y destaca de este modo el resplandor de su aspecto el día de su venida en gloria, como lo mostró en la Transfiguración (cf. Mc. 9, 1 y nota). Otros vierten: "En los esplendores de tus santos (cf. Judas 14 y nota; Fil. 3, 20 s.; I Tes. 4, 16 s.). Bover-Cantera traduce: "entre sagrada pompa", Prado: "en fulgor santo".
"El te engendró":
Wutz, Rembold y otros usan aquí también el verbo en tercera persona, lo cual, como dice Calès, queda bien al contexto. Después de hablar el Padre en v. 2b, es el salmista quien habla en el v. 3. Mientras en el v. 1 y en el Salmo 2, 7 se trata de la glorificación de Cristo Hombre a la diestra del Padre, este texto, así vertido, alude a la generación eterna del Verbo, de donde se deduce la divinidad de Jesucristo por identidad de su naturaleza con la del Padre (cf. Heb. 1, 3; Sab. 7, 26 y notas).
"Del seno": Otros: como "Rey" (Wutz); "cual rocío" (Bover Cantera, Nácar Colunga, Prado). Rembold vierte así el último
hemistiquio: "El Señor te eligió Rey en los montes santos (cf. Salmo 2, 6). Otros, según el T.M. leen así este final: "En las bellezas de la santidad en el seno de la aurora: tú tienes el rocío de tu juventud", cosa, como se ve, demasiado insegura frente al texto que adoptamos, sólidamente apoyado, como hemos visto, por el contexto y los lugares paralelos. Sobre la procedencia divina de Jesús, cf. Is. 4, 2; 7, 14; 9, 6; Miq. 5, 2; Zaq. 13, 7, etc.
"Antes del lucero": Esto es, antes de toda creatura. Quizá podría verse en el "Lucero" una alusión a Satanás cuya derrota por el Mesías anuncia precisamente este Salmo. Es de notar que fuera de algunas menciones intrascendentes en Job (11, 17 y 38, 32), el nombre de Lucero (Lucifer) sólo se usa una vez más en el Antiguo Testamento: en Is. 14, 12 donde es aplicado al rey de Babilonia, figura de Satanás o en todo caso de la potestad anticristiana (cf. Jer. 51, 53; Apoc. 17 y 18). En cambio en el Nuevo Testamento ese mismo nombre (en griego "Heósforos", variante: "Fósforos") es usado una sola vez (II Pedro 1, 19), con referencia a la Parusía de Cristo, el cual había sido simbolizado por la Estrella de Jacob (Num. 24, 17) y anunciado en su Nacimiento por una estrella (Mt. 2, 2). En su segunda venida se llama a Sí mismo la Estrella Matutina (Apoc. 22, 16), anunciando con ese nombre el galardón de su Reino (Apoc. 2, 28), galardón que es Él mismo (Apoc. 22, 12).

Versículo 4: San Pablo, en la Epístola a los Hebreos, es el gran intérprete de este Salmo y especialmente de este pasaje, al que dedica casi íntegramente seis capítulos (de 4, 14 a 10, 25) citándolo constantemente para armonizarlo con el v. 1 (Heb. 5, 5-10; 6, 20; 7, 28; 8, 6; 10, 12 s.) y también con Salmo 2, 7 (Heb. 5, 5 s.), lo que muestra una vez más la correlación de ambos oráculos. Revela así maravillosamente el celestial sacerdocio de Cristo, que no se arrogó Él, sino que esperó a que el Padre se lo diera con el juramento que aquí vemos (Heb. 5, 4-6; 7, 17 y 28; 8, 6). Y así "una vez perfeccionado (por su Pasión) vino a ser causa de sempiterna salud para todos los que le obedecen, siendo constituído por Dios Sumo Sacerdote a la manera de Melquisedec" (Heb. 5, 9 s.; 6, 20), es decir, con un sacerdocio "para siempre" porque su vida es "indestructible" (Heb. 7, 16), dado que Él, resucitado, ya no puede morir como morían los demás sacerdotes (Heb. 7, 23). "El permanece siempre" (Heb. 7, 24; Rom. 6, 9; I Tim. 6, 16; Apoc. 1, 18) y vive para interceder por nosotros (Heb. 7, 25; 9, 24), "sentado a la diestra del Padre" (vv. 1 y 5; Heb. 8, 1) como Ministro del Santuario celestial (Heb. 8, 2; 9, 11 y 24) y Mediador del Testamento nuevo (cf. Heb. 8, 6-13; 9, 15; 10, 15-18), lo cual exigía la previa muerte del testador (Heb. 9, 16 s.; cf. Hech. 3, 22 y nota); y como el sacerdocio requiere víctima que ofrecer (Heb. 8, 13), Él ofrece su Sangre (Heb. 9, 14) pues "como Sumo Sacerdote de los bienes venideros... por la virtud de su propia sangre entró una vez para siempre en el Santuario, después de haber obtenido redención eterna" (Heb. 9, 11-12). Por lo cual "hemos sido santificados una vez para siempre por la oblación del Cuerpo de Jesucristo" (Heb. 10, 10), quien, "ofreciendo por los pecados un solo sacrificio" (Heb. 10, 12), a diferencia de los antiguos sacerdotes que sacrificaban víctimas cada día, "para siempre está sentado a la diestra de Dios aguardando lo que resta para que sus enemigos sean puestos por escabel de sus pies" (Heb. 10, 12-13). Muestra en fin el Apóstol a los Hebreos, cuán grande es la significación de este versículo que él llama "juramento posterior a la Ley" (Heb. 7, 28) y merced al cual tenemos "confiado acceso al Santuario celestial" (Heb. 10, 19) para recurrir al "gran Sacerdote establecido sobre la casa de Dios" (Heb. 10, 21), al cual, dice, "lleguémonos con corazón sincero, en plenitud de fe" (Heb. 10, 22) y caridad de unos con otros (ibíd. 24) y "confesión de nuestra esperanza" en su gloriosa venida (ibíd. 23 y 25).
"A la manera de Melquisedec": (Así también Vaccari, Bover-Cantera, Calès, Wutz, Ubach, Sánchez Ruiz, etc.). Véase sobre esto Heb. 7, 1 ss. donde San Pablo muestra la admirable figura de Cristo que fue Melquisedec, sacerdote y rey (Gn. 14, 18; cf. Zac. 6, 12 s.; Ez. 44, 3; 45, 15 ss. y 22 ss.; 46, 2 ss.) de Salem o Jerusalem (Salmo 86, 3 y nota), de paz (cf. Salmo 45, 10; Is. 11, 6-9) y de justicia (cf. Salmo 71, 2 y 7; Is. 32, 1; Jer. 23, 5 ss.; 33, 15 ss.). Su sacerdocio fue distinto del de Aarón, no obstante las promesas hechas a éste y a sus descendientes (Ex. 40, 12 s.; Núm. 25, 13; Ecli. 45, 19; cf. Salmo 105, 30; 117, 2), porque ellos murieron, en tanto que Melquisedec "vive" (Heb. 7, 8) y "permanece sacerdote a perpetuidad" (ibíd. v. 3). Sobre sacerdocio cf. Ecli. 24, 14; Heb. 8, 4; I Ped. 2, 9; Apoc. 1, 6; 5, 10.

Versículo 5: El Hijo está hoy a la diestra del Padre como en el v. 1, ejerciendo su Sacerdocio (v. 4) en una continua intercesión por nosotros (Heb. 7, 24 s.), a la espera de que el Padre le cumpla la promesa del v. 2 (Heb. 10, 12 s.), para cumplir Él a su vez las hazañas del v. 6. Leemos, pues, al principio "Adoní" (mi Señor) y no "Adonai" (el Señor), lo mismo que Ubach, Wutz, Calès y otros porque, como muy bien lo dice este último: "es el Mesías quien está a la diestra de Yahvé, de igual modo que en el v. 1 s., y quien realiza lo que se expresa por verbos de los vv. 5-7. No hay otra solución posible para el v. 7, porque no es Dios Padre quien "bebe del torrente en el camino". Y por lo tanto tampoco es Él quien ejecuta los actos enumerados en los vv. 5 y 6, a menos de admitirse una incoherencia (cf. Mt. 26, 64; Lc. 22, 69)".
"Destrozará, etc.": Algunos vierten "destroza, etc." poniendo los verbos en presente profético (cf. Salmo 2, 9; 44, 4-6; 67, 22).
"En el día de su ira": Esto es, de "la ira del Cordero" (Apoc. 6, 17). Cf. v. 6; Sof. 1, 14 ss.,; Mt. 23, 41; Rm. 2, 5 y 8; II Tes. 1, 7-10. Como observan los comentadores, este juicio, en el cual no se alude a la suerte de los justos, es descrito con los caracteres de una batalla terrible, donde el Mesías no economiza sus fuerzas pero en la que obtiene también un triunfo deslumbrante. Cf. Apoc. 16, 14 y 16; 17, 14; 19, 19.


Versículo 6: "Juzgará": Otros vierten: "hará justicia". Sobre el significado de esta expresión véanse los Salmos 92-99; 100, 2 y nota. Cf. Salmo 88, 28; Apoc. 11, 15.
"Las naciones": Literalmente: "los gentiles", como en el Salmo 2, 8 (cf. Ez. 30, 3; Dn. 2, 45; Lc. 21, 24; Rm 11, 25).
"Amontonará cadáveres": También en esta violencia concuerda con el Salmo 2, 9. Cf. Salmo 110, 7; Joel 3, 9-17; Zac. 14, 1-4; Mt. 25, 32; Lc. 19, 27; Apoc. 19, 11-21 s.
"La cabeza": Así literalmente y en singular. El sentido parece ser: "al jefe", como leen algunos, refiriéndose al Anticristo. Cf. v. 5 y nota; Salmo 149, 6-9; Apoc. 2, 27; 19, 15. Rembold vierte así:
"Juzgará a los gentiles inflados de soberbia".

Versículo 7: Los SS. PP. (Santos Padres) han visto en este versículo el contraste entre ambas venidas del Mesías (cf. v. 3 y nota), o sea, entre este gran triunfo anunciado a Cristo Rey y el supremo rebajamiento de su Encarnación (cf. Fil. 2, 7 s. y nota) y de su Pasión, en la cual, para ir del Cenáculo a Getsemaní, atravesó y quizá bebió "del torrente Cedrón" (Jn. 18, 1), como lo había dicho, en un momento semejante, el mismo David, que tantas veces fue figura de Él (II Rey. 15, 23). Cf. Is. 61, 1 s. y nota). Los modernos tienden a interpretar este pasaje en el sentido de que el Héroe divino, como los guerreros de Gedeón (Juec. 7, 5 s.), apenas beberá un sorbo de agua al pasar, no dándose tregua ni retirándose a descansar hasta el completo aniquilamiento de los enemigos. Entonces, cuando no existan ya los que dijeron como en la parábola: "No queremos que este reine sobre nosotros" (Lc. 19, 14 y 27), lo veremos a nuestro amable Rey, que tiene "un Nombre sobre todo nombre" (Fil. 2, 9), levantar triunfante para siempre la sagrada Cabeza que nosotros coronamos de espinas (Jn. 19, 2 s.) y que los ángeles adoraron (Jn. 20, 7). Lo veremos y lo verán todos (Apoc. 1, 7), aun los que le traspasaron (Zac. 12, 10; Jn. 19, 37) y celebrarán su triunfo los ángeles, que están deseando ver aquel día (I Ped. 1, 7-12).






(Los subrayados "parusíacos" son nuestros)

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