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miércoles, 12 de junio de 2013
martes, 11 de junio de 2013
jueves, 20 de septiembre de 2012
Ecología: ¡El Derecho de las Bacterias!
Ecología: ¡El Derecho de las Bacterias!
Pareciera que el Igualitarismo Sionista pretendiera hacernos creer, a corto plazo, que el hombre debiera someterse a las formas más inferiores de vida; so pena de convertirse en un "nazi":
"Cuando se trata de animales, todas las gentes son nazis", dice el premio nobel, judío y sionista, Isaac Bashevis Singer.
¿Y cómo no ver en esta "Shoah" animalística; una judaica intención de someter lo superior a lo inferior, con las excusas de igualdad de derechos?
"Rehúso comer los animales porque no puedo nutrirme con el sufrimiento y la muerte de otras criaturas. Lo rehúso porque yo he sufrido tanto que puedo sentir el dolor de los demás cuando recuerdo el mío" dice el otro predicador judío del falso holocausto Edgar Kupfer-Koberwitz.
Dadas las premisas del judío "Movimiento de la Liberación", del Nuevo Orden Mundial, de la Ecología del Mañana; prontamente será un "pecado universal" usar antibióticos contra las bacterias, antídotos contra la peste y el envenenamiento global. Pues no es otra la meta: Envenenar a la Población; y Permitir que se la Envenene.
Se sabe que las ratas buscan el cerebro desprotegido de los recién nacidos, por quienes tienen un olfato especial. Pues muy pronto, los que aprueban el "derecho" del Aborto y la Eutanasia, ¡los mismos!, nos asediarán por matar una rata; ¡y cualquier alimaña!
La Ecología no se ha inventado para proteger al hombre del mal uso de la naturaleza; sino para hacer un mal hombre de naturaleza en desuso; y para abolir todo orden y jerarquía que existe en la Creación. Y ella ha penetrado en la concepción colectiva a través de la denuncia de ese mismo "mal uso" que la ha engendrado, y que por ella actúa y se impone. ¡Paradoja recurrente de este siglo hipócrita! "Dicen paz y buscan guerra": "Sí, porque han engañado a mi pueblo, diciendo: "¡Paz!", cuando no hay paz. Y cuando alguien edifica un muro, he aquí, ellos lo recubren con cal" (Ezequiel 13, 10)
Desde la Educación, la Prensa, los Medios de Comunicación, la Seudo-Religión Mundial, envenenan el alma.
Desde las vacunas, alimentos, agua fluorada, el cuerpo.
Para su cometido, el Nuevo Orden Mundial, las Políticas Materialistas y Ateas y el Sionismo Judaico.
Don Francisco Delafuente
domingo, 17 de junio de 2012
El Mandamiento de JUZGAR ¡HASTA A LOS ÁNGELES!
1 Corintios 6, 3:
"¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¡Cuánto más hemos de juzgar asuntos de esta vida!"
Todos aquellos que se hacen falsos jueces amargos en prohibir Juicios Justos, en esta vida, sobre TODAS LAS COSAS, de las cuales, y por su conocimiento cierto y evidente, pueden y deben juzgarse; no se dan cuenta que están prohibiendo el juicio no sólo que castiga, anatemiza y condena; sino también el que perdona, que indulta, que repara, que enmienda y que pacifica armoniosamente el orden público y restaura el bien común.
Que hemos de JUZGAR TODAS LAS COSAS lo confirma el Apóstol cuando dice:
1 Cor 2, 15:
"En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas..."
Y si no fuera necesario juzgar, no se podría CORREGIR AL QUE YERRA, como manda la Tercera de las Siete Obras de Misericordia Espirituales a las que obliga la Santa Iglesia Católica. Y, por lo mismo, no diría autoritativamente Nuestro Señor:
Mateo 18, 15:
"Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas..."
Porque si no se juzgara previamente; no se podría aplicar sobre el juicio las virtudes de la discreción, humildad y la mansedumbre en procura de mejorar (en el caso del que merece un juicio desfavorable) y hacer que "escuche" y entienda aquel que recibirá, a partir del juicio, el aviso caritativo contra sus pecados o imperfecciones. Y por eso el Apóstol, sobre la base de un buen juicio, aconseja restaurar con mansedumbre:
Gálatas 6, 1:
"Hermanos, aun si alguno es sorprendido en alguna falta,
vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de
mansedumbre, mirándose a sí mismo, no sea que vosotros también seáis tentados"
Es cierto que es el hombre de mala voluntad, falto de humildad y juzgador temerario (porque, o se es juez justo, o se es juez malo), el que no acepta la Justicia cuando se vuelve contra sí mismo y sus mezquinos intereses. Porque aquel que es verdadero cristiano; no sólo acepta, sino que pide ser ajusticiado; tal como dice el Salmista:
Salmos 141, 5:
"Que el justo me hiera con bondad y me reprenda; será
aceite sobre la cabeza; no lo rechace mi cabeza, pues todavía mi oración
es contra las obras impías"
Pero para el pecador, que se hace un dios a su medida y no quiere oír; sufrirá las mismas palabras de Jesucristo cuando, persiguiendo al que bien juzga, intenta juzgarlo a Él mismo, al Juez Justo. Porque todo Juicio Verdadero que se intenta abolir o aniquilar; no atenta contra el hombre; sino contra Dios; Jesucristo, la Verdad.
¡Qué tarde será cuando comprenda! De los que son como él habla el Proverbio:
¡Qué tarde será cuando comprenda! De los que son como él habla el Proverbio:
Proverbios 28, 5:
"Los hombres malvados no entienden de justicia, mas los que buscan al SEÑOR lo entienden todo".
Dios nos dio buen juicio para juzgar las cosas buenas como buenas, y las malas como malas. ¡Y Ay del que juzgue subversivamente! ¡Ay del que lavándose las manos, como Poncio Pilatos, no juzgare justamente o prohibiera el juicio justo, utilizando y, por cambiar el sentido, profanando las Palabras Eternas de Nuestro Señor Jesucristo! Porque si Dios dijo "No Juzguéis" (Mt. 5, 1 y Lc. 6, 37) lo dijo en el sentido que siempre supo resguardar y mantener la Santa Iglesia Católica con todos sus verdaderos discípulos: Aquellos que siempre obedecieron, obedecen y obedecerán el mandato de JUZGAR bien. Porque Cristo preserva de un posible error el Mandamiento de Juzgar TODAS LAS COSAS, no por el juez que se reconoce y es Católico; sino por lo juzgado que no puede, a veces, llegar a reconocerse plenamente... Por eso la Iglesia enseña que Jesús prohibe el Juicio Temerario; no el Juicio, ni el Juez. Porque juicioso y juez justo es todo buen católico. Y por ello mismo, explican los Padres de la Iglesia y demás Exégetas:
San Ambrosio:
"Añade el Señor que no debemos juzgar temerariamente, con el fin de que conociendo tu propio delito, no te atrevas a dar tu parecer sobre otro. Por lo que dice: "No juzguéis"."
San Jerónimo:
"Jesucristo no mandó no juzgar; sino que mandó juzgar bien. Mas, si prohíbe juzgar, ¿cómo San Pablo juzga al incestuoso de Corinto ( 1Cor 5), y San Pedro acusa de mentira a Ananías y Sáfira ( Hch 4)?"
San Juan Crisóstomo:
"Por eso no dijo: "No dejes descansar el pecado", sino más bien: "No juzgaréis", esto es, no seas amargo juez. Corrige, sí, pero no como enemigo que busca la venganza, sino como médico que brinda la medicina".
Por eso mismo, porque es Jesucristo quien nos lo ordena: ¡Juzgad, Juzgad y Juzgad! Escuchadlo, Oh Cristianos Fieles, Ustedes que juzgarán hasta a los mismos ángeles, de su propia Boca Sagrada:
.
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Proverbios 31, 9: "Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende los derechos del afligido y del necesitado"
Génesis 31, 37: "Que juzguen..."
Éxodo 18, 22: "Juzgad al pueblo en todo tiempo..."
Deuteronomio 1,16: "Oigan los pleitos entre sus hermanos, y juzguen Justamente..."
Deuteronomio 25, 1: "Cuando haya pleito entre algunos y acudan al
tribunal para que los juzguen, absolverán al justo y condenarán al
culpable"
Zacarías 7, 9: "Así ha dicho el Señor de los Ejércitos: "Juicio Verdadero juzguen, y misericordia y compasión practique cada uno con su hermano"
Zacarías 8, 16: "Díganse la Verdad unos un otros, juzguen con verdad y juicio de paz"
Jeremías 21, 12: "Casa de David, así dijo el Señor: "Juzgad de mañana juicio, y librad al oprimido de
mano del opresor; para que mi ira no salga como fuego..."
Isaías 5, 3: "...Juzguen Entre Mí y Mi viña"
1 Corintios 10, 15: "Os hablo como a sabios; juzgad vosotros lo que digo"
1 Corinthians 11, 13: "Juzgad vosotros mismos: ¿es propio que la mujer ore a Dios con la cabeza descubierta?"
1 Corintios 14, 29: "...Los demás juzguen"
Hechos 4, 19: "Ustedes mismos juzguen si es justo delante
de Dios obedecer obeder al hombre antes que obedecer a Dios"
Juan 7, 24: "No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con juicio justo"
1 Corintios 6, 3:
"¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles?
¡Cuánto más hemos de juzgar asuntos de esta vida!"
Don Francisco Delafuente
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martes, 5 de junio de 2012
EBRIEDAD Y ECUMENISMO ACTUAL
Bodegón de Uvas (Panfilo Nuvolone)
EBRIEDAD Y ECUMENISMO ACTUAL
Así como hay una Paz, ¡verdadera Paz!, que da Cristo y que sólo Él puede dar; contraponen los espíritus del mundo, que son demonios, la falsa paz. Una paz que es una miopía, un opio, somnífero o sedante, a veces con propensión hacia el estrés y otras hacia la hilaridad y la grotesca alegría. Esa paz que da el mundo no es una Paz reconfortante y consoladora; porque la Paz que nos da Dios es hija de la Esperanza, de la Caridad bien entendida y de la Certeza nunca ambigua de la Fe Inmaculada. Por eso, habiendo una verdadera Paz y una falsa paz; Cristo dijo: "La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da..." (Jn. 14, 27)
Pero esto que sucede con la Paz, mucho más acentuado en este tiempo final preparusíaco en el que los signos de apostasía y abominación colman el vaso; se corresponde de casi similar manera con el Celo apostólico. Ese celo apostólico que es unción y fuego del Espíritu Santo por las cosas santas; fue muchas veces percibido por los paganos como borrachera y ebriedad. Por eso dice San Lucas: "Pero otros se burlaban y decían: Están borrachos" (Hech. 2, 13) para describir el efecto que había producido en los apóstoles, y lo que parecían, en Pentecostés. A partir de esta falsa percepción, es que se podría hablar análogamente, y sólo así, de "borrachera santa" (y no como hacen los pentecostales y carismáticos que hacen una interpretación literal de lo que ellos creen que ha de manifestárseles por ser cristianos (que no lo son) y entonces saltan, gritan y se revuelcan con alaridos de posesos (porque eso terminan siendo) y se arrastran en un suelo poco iluminado y casi orgiástico). Una Ebriedad divina entonces sería la sublimación de la ebriedad pecaminosa. Y no se culpe a la analogía de atenuar la gravedad del pecado de ebriedad. Porque sabido es que las Escrituras en incontables pasajes dictamina que los ebrios y borrachos no van al Cielo. Y siendo la ebriedad tan grave, y para que no quede duda de su conculcación; San Pedro aclara muy bien que no están borrachos (Hech. 2, 15) y da sobrados argumentos de su Fe y de su estado de santa ebriedad.
Esa santa ebriedad, como se hace más caricaturezca en los carismáticos que también se hacen llamar católicos, es emulada y falseada en todo el Reino del Anticristo, en la Iglesia del Vaticano Segundo. Su diferencia con la Santa Ebriedad es una sola; pero radical: Los verdaderos cristianos se embriagan de Dios para convertir a todos los hombres, a todo el mundo, a la verdadera y única Doctrina Divina y Salvífica; los anticristos de hoy se embriagan del Diablo para convertir la verdadera doctrina a todos los hombres; adecuar la fe al mundo.
Entonces allí están los borrachos de primera fila: Los fariseos que desde pentecostés andan diciendo "están borrachos" de los verdaderos cristianos; mientras que ellos se embriagan del odio de su segregarse, de su no aceptar a Cristo ni la exclusividad de un único Banquete. Judíos, Masones, Comunistas. Las 3 ranas del Apocalipsis. Quien dice Judío dice Judaizante, Judófilo, Sionista, Holocaustista y Sectario. Toda secta que niega a la Iglesia, por más que diga amar a Jesucristo, es desconocida y condenada por Él; y retrocede al primer escalón del infierno: La Religión Judía y Cabalista en la Era Cristiana. (Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, "Cantate Domino", 1441, ex cathedra: “La Santa Iglesia Romana cree firmemente, profesa y enseña que aquéllos que no están en el seno de la Iglesia Católica, no solamente los paganos, sino también los judíos o herejes y cismáticos, jamás compartirán la vida eterna, e irán irremediablemente al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles, a no ser que se hayan unido a la Iglesia antes de morir…"). Quien dice Masón dice Laicismo, Naturalismo, Racionalismo, Desacralización, Neutralismo, Globalización y Laico Orden Mundial. No hay nota mejor atacada en el catolicismo que su nota de catolicidad (universal); y sin embargo, aunque 12 hombres resistieran en la Fe; esa Fe sería católica; porque nada es el número aquí en la tierra cuando uno sólo puede salvarse a pesar de todo; cuando uno sólo aquí acepta la Gracia; numerosa es la alegría en los Cielos. Pero el masonismo ha conseguido un unísono y numeroso ejército feliz en la tierra para que se salve (por un tiempito) la Idea del Gran Arquitecto del mundo. ¡Ay de ese arquitecto cuando venga el Creador de todas las cosas! Finalmente, quien dice Comunista dice Revolucionario, y no hacen falta muchas sinonimias para describir el mundo cultural y político vigente y totalitariamente impuesto absolutamente por todos los rincones del planeta. Tercermundismo, Derecha, Izquierda, Socialismo, Radicalismo, Capitalismo, Militarismo se encierran bajo cualquier aparente diferenciación y tonalidad bajo una misma directriz: La Democratización de toda soberana Verdad y la decapitación de toda excelencia y altura. El fundamentalismo y fanatismo en las mentiras que el Igualitarismo sembró; han secado el buen gusto, el sentido común, la ley natural y depuesto a la Verdad de su merecido trono de Absolutez y Señorío. Sin la Verdad; ¿qué cosa podrá ser cierta? ¿qué conducta honrada? ¿qué acción buena desinteresada? Estos borrachos de primera fila; para no decir, judíos, masones, comunistas, protestantes, orientalistas, democratizantes, etc, etc; podríamos llamarlos como los denominó nuestro Señor: SEPULCROS BLANQUEADOS. Ellos padecen la borrachera de ver su inmundicia en el otro; y como todo lo ven igual (igualdad que siempre significa empero que la paja del ojo ajeno es mil veces más grande que la propia viga) siempre estarán desgarrándose las vestiduras ante la violencia que educa, ante la jerarquía que disciplina, ante la doctrina cristiana que no se mueve un ápice de Nuestro Señor.
Los borrachos de las filas intermedias son los tontos, los bobitos. Los necios que son llevados de las narices con ricos perfumes; con sensualidades sugerentes, con lindos colores y frases bonitas. Donde está la belleza está la verdad; pero entonces gustan de lo feo; y a lo feo llaman belleza. No rige la vida de los mal llevados el deber, sino la conveniencia. Por eso aplauden las leyes inmutables que cambian (y si pudieran cambiarían las leyes aritméticas, físicas y químicas). No se guían por la inteligencia, sino por los apetitos. Como no pueden vivir como Dios le dice que vivan; hacen decir a Dios lo que ellos viven. Estos son los que Dios vomitará de su boca por no ser ni fríos ni calientes (Apoc. 3, 16), los TIBIOS.
Los borrachos de la última fila es la de los Pánfilos (pan=todo/filo=amor). En ella entran aquellos que encuentran en el falaz concepto edulcorado del AMOR que tienen, una aplicación para todo género de cosas, animales y personas. Entonces entra el Ecumenismo en lo que pretende ser la Iglesia Católica. ¿Por dónde no ha entrado el ecumenismo? Este es el peor vino, de cuya borrachera parece no escapar ningún alma con vertiente religiosa. ¡Ninguna! La condescendencia, el respeto humano, la ternura y piedad por el depravado y delincuente, la caricia al ala rota de un demonio o el desencadenamiento de todos los males para que no se inflame tanto ese tobillo infernal. Esa falsa devoción hacia un prójimo indiscriminado se empecina en "demostrar" el fanatismo "democrático" de los de la primera. Exibir cuidados y atenciones en nombre de la caridad; cuando se olvida de rezar y pedir por la conversión (sin la cual, no merecen aplausos y felicitaciones los hombres), es un desatino muy contemporáneo.
Entre los pánfilos encontramos la gama más completa de miembros de la Igesia Adúltera que adhiere al Antipapa Hereje Benedicto XVI y al Cociliábulo herético Vaticano II. Están los pastorales, los doctrinales y los liturgistas. Los pastorales hacen ecumenismo con todo lo pastoral; en desmedro de lo doctrinal y litúrgico. Estos son los más chocantes; porque son capaces de clavar a Cristo y flagelarlo mil veces nuevamente, con tal de abrazarse y sonreirse por la Paz del Mundo, por la Ecología o por cualquier bien que sirva para cualquier hombre, con cualquier hombre. El doctrinal será ecuménico con cualquier doctrinal; entonces buscará afinidades con las doctrinas protestantes y judías, luego pasará a las afinidades musulmanas y terminará con las afinidades entre induístas y budista. Y a pesar de su mezcolanza en un área, hablarán de distinción nominal, y de ritualidad diversa; como si en fondo, con distintas camisetas no sirvieran al mismo empresario deportivo. Los pánfilos o ecumenistas litúrgicos son los que defienden la Misa que Pablo VI pretendió cambiar. Entonces cuidan las formas, las genuflexiones, las normas y las rúbricas; pero terminan negociando (antes o después) la "communicatio in sacris" y la "inmutabilidad de los dogmas". ¿Quién no es ecumenista hoy por hoy? ¿Quién es verdaderamente fiel, verdadero católico? Estos, los ecumenistas ordenados o "falsos tradicionalistas" son los últimos de los últimos en la borrachera del diablo; pero AY que "los últimos (también en lo malo) serán los primeros (en condenarse)" (cfr Mt 19, 30); y "al que mucho se le dio; mucho se le pedirá" (cfr. Lc. 12, 48).
Una cosa más queda por decir: El Ecumenismo y el Alcoholizarse gozan de una paz mundana que estimula sentimientos de redención; mientras que son en sí mismos, condena y reprobación ¿Acaso en la ebriedad no se llena el corazón de amiguismo por todo lo circundante; no resulta cualquier idea interesante y cualquiera que comparte la misma copa (que en tan mal estado deja), no se vuelve a los ojos del beodo, por más perverso que sea, el más disculpado de los hombres? La embriaguez pecaminosa tiene esa implicación "salvífica". Los borrachos mientras se condenan sienten estar salvándose de algo. Y mientras más arruinados se ven; más favor creen que les hace el beber.
Hay ciertos sermones embriagantes (en la Falsa Iglesia) que conducen a la misma paz mundana. El fiel que se cree tradicionalista comienza a sentir una alegría desbordante cuando en lugar de la severidad acostumbrada se escucha resonar la palabra AMOR. Esa palabra que debe ser el combustible; comienza a ser inyectada en el encendido, en la bomba de agua, en el sistema eléctrico y en todo lo que no sólo arruina la marcha de una maquinaria, sino que la expone a una explosión o destrucción total. El trocar el sentido del amor; es lo mismo que predicar el odio. El odio, principalmente, a la verdad. Verdad que es Cristo. Ese falso amor comienza a embriagar al que Dios quiere por soldado suyo; y embriagado comienza a disculpar a los Judas, luego a los Pilatos, luego a los Caifás y finalmente, viendo a Cristo llorar sobre la necesidad de la Pasión; ellos mismos toman la lanza y lo atraviesan. Todo estará consumado cuando se comience el alma a embriagar reprobadamente de la Tolerancia al mal, del Derecho al Error y de la Pasividad ante la Herejía.
Dios quiera que nos podamos embriagar del amor de Dios por sobre todo amor; y que su Santísima Madre nos permita recibir las gracias necesarias para no traicionarlo nunca más.
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viernes, 1 de junio de 2012
Los frutos se explican por el árbol
Los frutos se explican por el árbol
Si bien hay verdades y bondades en un alma desgraciada y sin Dios; estas verdades se dan a pesar de tal alma; por lo cual dice Santo Tomás glosando a San Ambrosio: "Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"
"Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo".
Dicho esto; no es muy difícil explicar las manzanas relucientes que tiene un evidente árbol malo; por la podredumbre de su interior agusanado. Un peral alimentado con cianuro, no querrá ser fuente de alimentación de nadie... ¡Y ay del que coma sus peras! Lo mismo puede decirse de los tantos apóstatas que rondan por el mundo presumiendo un nombre del que no son dignos: El de católicos.
No pudiendo refutar las verdades evidentes que demuestran que la Religión Católica es la única religión verdadera y necesaria (ver La Religión Demostrada); unos "cambian" la verdadera Religión desde su mala vida de la que han jurado jamás claudicar; otros "cambian" de Religión acomodando la Fundación de la Fe Católica (ver Mateo 16, 18); de la Doctrina unánime de todos los primeros cristianos; de la verdadera historia de las Cruzadas, la Santa Inquisición, el Teocentrismo Medieval y toda la Historia de la Iglesia. Otros (los más perversos); de la Santa Iglesia Católica "cambian" su concepto y su esencia; haciendo de ella un ameno eufemismo y predicando que la Iglesia Católica (desde una jerarquía "supletoria" y que asesinó a casi toda, sino a TODA jerarquía verdadera) es esa Iglesia que aprueba su falso ecumenismo, su falsas devociones, su falso santoral, sus falsas misas, sus falsas doctrinas, su falsía unversal; y que no es, ni más ni menos, que la Iglesia que se inventó con la promulgación solemne del Concilio Vaticano II (solemnidad que de por sí lo convierte en herético) sino fue unos años antes con los mismos modernistas que el santo Papa Pio X condenó ya en el año 1910 con su Encíclica "Pascendi"; porque ya cundía el "clero" herético y camuflado. O si no fue, propiamente dicho, en los subrepticios conciliábulos de las logias masónicas varios siglos antes; cuya única finalidad demoníaca es la misma de siempre desde Mateo 16: Destruir a la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana.
¿Cómo podría destruirse tal Institución Divina? ¿Cómo podría parecerle al diablo ser destruible aquello que por todos los medios intenta destruir? Porque si no le pareciera de alguna manera destruir la obra de Dios; ¿para que gastaría su tiempo en intentar destrozarla?
Pues no hay mejor destrucción que "cambiar", que "revolucionar" lo que de por sí es y ha de ser inmutable.
Como esa Revolución se cumple en todos los ódenes y en casi todos los hombres de nuestra sociedad, a pesar de la cual Cristo sigue siendo el Rey; ya no hace falta escudriñar con lupas y provetas los frutos podridos con los que se tropieza por doquier. Porque sabido es por un buen católico que los árboles buenos son tan pocos y tan reconocidos cuando por milagro se da con uno de ellos; que más valdría explicar las clases de gusanos de los que una manzana "apetecible" adolece; que deducir con complicados silogismos si tales frutos están o no agusanados. ¿Podría negarse tal consecuencia en un Judío, en un Protestante, en un Budista, en un Tercermundista o Falso católico de ecumenismo sutil o acentuado? Pues la realidad es que, HOY, el mismo Dios podría preguntarse si alguien que no sea culpable de adherir a alguna herejía (lo que lo EXCLUYE de la Iglesia Católica); podría preguntarse si hay Fe en la tierra. Y de hecho, ya lo preguntó en Lucas 18, 8. ¿O no lo preguntó? Nosotros mismos, si no fuera por la Gracia de Dios, podríamos apostatar...
Pero la Santísima Virgen no se equivoca en Fátima. "Mi Inmaculado Corazón triunfará". Y ya triunfa, querido lector, aquí entre nosotros, cuando las Palabras de Nuestro Señor Jesucristo no pasan; cuando las lenguas de los herejes no prevalecen contra los Dogmas y todos los fundamentos doctrinales de la Santa Iglesia Católica; cuando el Arca de la Nueva Alianza no es profanada y es obedecida en su Verdadera Devoción y en el Rezo diario del Santo Rosario; sin el cual; dificilemente no triunfe la Iglesia, pero sin nosotros.
y así y todo, aún en la Soledad, en el Silencio, en el Desierto con la Madre de Dios y en Pobreza y Alegría franciscanas; Dios que es Misericordioso y Todopoderoso, podrá ayudarnos. ¡Confianza!
Don Francisco Delafuente
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