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miércoles, 20 de enero de 2016

De un Músico Católico a un Rey Católico


De un Músico Católico a un Rey Católico

No hemos querido dejar de apreciar, apropósito de las famosas líneas con las que le dedicara nada menos que al Rey Católico de España Felipe II las mejores misas compuestas por él, el sacerdote y compositor de Música Sacra: Tomás Luis de Victoria; el mensaje solemne que versa sobre el verdadero sentido de la Música, el verdadero sentido de la piedad, el verdadero sentido de esta vida en procura de la eternamente venidera.


"Desde los días, en que habiendo partido de España para Italia, llegué a la ciudad de Roma, además de otros nobilísimos estudios, en que hube de ejercitarme durante algún tiempo, muchos esfuerzos y cuidados consumí en el estudio del arte musical. Y me propuse desde el principio no contentarme con su conocimiento, para detenerme en el solo deleite de oídos y de espíritu, sino mirando más allá, ser provechoso –cuando me fuera posible- para el presente y para la posteridad. Habiendo, pues, trabajado en gran manera en este estudio de la Música, a la que me siento arrastrado por la naturaleza, como por un secreto instinto e impulso, a fin de que los frutos de mi ingenio tuviesen más difusión, acometí la empresa de poner en Música adornar con modulaciones –principalmente aquella parte- que con más frecuencia se celebra en la Iglesia católica. Porque ¿Para qué debe servir mejor la Música que para las divinas alabanzas del Dios inmortal, de quien procede el número y la medida? cuyas obras todas están tan admirable y tan suavemente dispuestas, que llevan delante de sí y muestran cierta increíble armonía y canto. Por lo cual, en muy grave error se ha de entender que cayeron, y por tanto deben ser sin compasión castigados, los que pervirtieron un arte creado como el más honesto para alivio de los cuidados y para recreo del alma con un deleite casi necesario, consagrándole para cantar torpes amores y otras cosas indignas. A fin de no abusar, pues, de beneficios de Dios, Optimo Máximo, de quien procede todo bien, a las cosas sagradas y eclesiásticas consagré todo el empeño y ayuda de mi ingenio. Dejo al juicio de otros cuanto haya sobresalido en ello. Por parecer testimonio de inteligentes y peritos ciertamente, lo he conseguido de manera que no tengo por qué arrepentirme de mis esfuerzos y trabajos.
Y habiendo mucho antes de ahora compuesto y hecho imprimir, obras que advertí fueron recibidas, con aplauso, quise ya, fatigado, para poner término a mis trabajos de compositor y cumplida ya al fin mi misión, gozar de honesto descanso entregando el espíritu a la contemplación divina –como cumple a un sacerdote- quise, repito, añadir este último fruto de mi ingenio que graves razones, no sólo al darle a luz, sino también al concebirle en mi espíritu y pensamiento, me movían a ofrecerle muy principalmente a Vuestra Majestad. Porque después de una larga ausencia, al volver a ver el suelo de mi nacimiento, habiéndome de presentar en cumplimiento de mi deber ante vuestra real presencia en cumplimiento de mi deber ante vuestra real presencia, no debía llegar con las manos vacías sino ofreceros algún regalo, que fuese el más propio de mi profesión ministerio, y a Vuestra Majestad el más agradable. Y nada para canto y música puede proponerse a un músico más grande y de mayor majestad, que el sacrosanto misterio y sacrificio de la Misa. Con esto he querido poner fin a mis trabajos. Esta obra compuesta por un español, ¿A quién se la debe con más justicia que al Rey de las Españas, católico, piadoso y tan amado de Dios? Ciertamente entiendo y confieso que tan gran Príncipe es harto más digno de mejores dones, es, sin embargo, muy propio de la real clemencia mirar en los inferiores y en los pequeños no el regalo, sino el corazón. Ni es tampoco posible que esté en relación con la dignidad regia la liberalidad privada. Confío en que esta mi ofrenda no ha de ser indigna de la Real Capilla, hallándose principalmente honrada con tu nombre y protección,
Réstame esperar que tu Majestad reciba este don con aquella amabilidad, conque se gana a todos los hombres, y a un súbdito, respetuosísimo con su autoridad acoja en su corazón de Rey, para quien mientras viviere, según es mi deber y según lo piden los tiempos de un reino cristiano, pediré al Señor Omnipotente y Rey de Reyes le sea todo feliz y próspero.

Viva y reine por largos años"

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Las Trompetas del Apocalipsis en el Holocausto de la Iglesia




Las Trompetas del Apocalipsis en el Holocausto de la Iglesia


2 Crónicas 29, 27-28:
"Entonces Ezequías mandó ofrecer el holocausto sobre el altar. Cuando el holocausto comenzó, también comenzó el canto al Señor con las trompetas, acompañado por los instrumentos de David, rey de Israel. Mientras toda la Igesia adoraba, también los cantores cantaban y las trompetas sonaban; todo esto continuó hasta que se consumió el holocausto."

La Pasión de la Iglesia es la mística participación de la Pasión de Cristo. Si sufre y muere la Cabeza; sufre y muere el Cuerpo. La historia de la Iglesia refleja la historia de su Divino fundador. Y en ese sentido; puede hablarse del holocausto de la Iglesia. Y, por eso mismo, en ese sentido, puede pensarse que el coro trompetístico sacerdotal, acompaña ese holocausto.

Muchos son los signos evidentes que se relacionan en estos tiempos con Las Trompetas del Apocalipsis. Un sonido particular que se repite en la atmósfera a nivel mundial; y que cuyas interpretaciones variadas dan muestras claras de que, innegablemente, un suceso físico es objeto de interpretación.

Podría habérsele dado cualquier nombre al fenómeno, pero, aunque sea por un capricho; ha querido la historia contemporánea que lleve ese nombre y no otro.

No pretendemos explicar el fenómeno (Ver más aquí); ni hacer una reducción exegética del mismo. Simplemente, si de algo fuera útil (creemos que sí), mostrar cómo se relacionan las Trompetas en las Sagradas Escrituras con el sacerdocio, y con el Sacrificio Perpetuo. Ambas cosas que escasean (por la Gran Apostasía (2 Tesalonicenses 2); y por la Falta de Fe (Lucas 18, 8) en los últimos tiempos), en los tiempos que nos tocan vivir.

Nehemías 12, 41:
"Y los sacerdotes Eliacim, Maasías, Miniamín, Micaías, Elioenai, Zacarías y Hananías, con trompetas"

2 Crónicas 29, 26:
"Los levitas se colocaron con los instrumentos musicales de David, y los sacerdotes con las trompetas"


1 Crónicas 16, 6:
"Y los sacerdotes Benaía y Jahaziel tocaban trompetas continuamente delante del arca del pacto de Dios"


Números 10, 8:
"Además, los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetas; y os será por estatuto perpetuo por vuestras generaciones"

¿Podría decirse que a falta de sacerdotes válidamente ordenados (ver más aquí), en nuestros tiempos, el sacrificio perpetuo, y las trompetas sacerdotales han de restablecerse en la restauración de la Iglesia y del Orbe; no por mano humana, sino por intervención divina?

Apocalipsis 8, 6:
"Entonces los siete ángeles que tenían las siete trompetas se prepararon para tocarlas"

¿Será que la Doctrina que siempre ha predicado la Santa Iglesia (hoy reducida a un remanente); resuena en todas partes como un icono, como un vitral, como un "sonido apocalíptico"?


Cristo nos asegura la visibilidad y audibilidad de la Iglesia. Y por eso, antes del versículo que narra las lágrimas de Ntro. Señor Jesucristo ante la Gran Apostasía del que dejaría de ser el Pueblo Elegido, se lee: "Respondiendo El, dijo: Os digo que si éstos callan, las piedras clamarán" (Lc 19, 40)











lunes, 18 de junio de 2012

Nueva Misa con Gauchesca burla e impiedad


La inculturación de la falsa Iglesia conciliar no se detiene. Arriba se ve un ejemplo de la adaptación de la “Nueva Misa”[1] a las costumbres locales. En el estado brasileño de Rio Grande do Sul, una zona de cría de ganado, los gauchos [vaqueros] marcan la pauta de las costumbres locales.Son conocidos por sus trajes característicos, sus canciones y comida. Todos estos elementosfueron incorporados a la liturgia de la “Nueva Misa”.
En la foto se ve un gaucho muy cerca del altar de la celebración sosteniendo una brocheta decarne a la parrilla, junto a él un niño sostiene una taza típica de yerba mate. Al mismo tiempo, el sacerdote “consagra” el pan y el vino para “convertirse” en Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor. Hay una fuerte insinuación de que los alimentos y bebidas locales que los gauchos están ofreciendo son de alguna manera parte de la Consagración.
El sacerdote lleva un sombrero de gaucho que le cuelga en la espalda y un poncho, como sise tratara de sus vestiduras. Nótese en la foto inferior que en el ofertorio, la brocheta de carne y la copa son alzadas junto con el “sacerdote” para enfatizar su participación en la Misa.


“Verdaderamente, si a uno de los demonios de Las Cartas del Diablo a su Sobrino de C. S. Lewis se le hubiese confiado la ruina de la liturgia, él no lo podría haber hecho mejor” (Michael Davies, Pope Paul’s New Mass, Kansas City, MO: Angelus Press, p.80).
Cardenal Ottaviani: “El Novus Ordo [la Nueva Misa] representa, tanto en su conjunto como en sus detalles, una notable desviación de la teología católica de la Misa tal como fue formulada en la sesión 22 del Concilio de Trento” (The Ottaviani Intervention,Rockford, IL: Tan Books).
Jean Guitton (un íntimo amigo de Paulo VI) escribió: “La intención del Papa (sic) Paulo VI en relación a lo que comúnmente se llama [la nueva] Misa, fue reformar la liturgia católica de tal manera que casi debería coincidir con la liturgia protestanteEsto era con una intención ecuménica de Paulo VI de eliminar, o, al menos corregir, o, al menos mitigar, en la Misa, lo que era demasiado católico en el sentido tradicional y, repito, hacer que la Misa católica se acercase más a la misa calvinista” (Rama Coomeraswamy, TheProblems with the New Mass, Tan Books, p. 34).
La verdadera Misa católica

“La medida en que el Novus Ordo de la Misa se separa de la teología del Concilio de Trento se puede medir mejor mediante la comparación de las oraciones que el Consilium eliminó de la liturgia de aquellas eliminadas por el hereje Thomas Cranmer. La coincidencia no es apenas sorprendente: es horripilanteEllo no puede ser, de hecho, una coincidencia” (Michael Davies, Pope Paul’s New Mass, Kansas City, MO: Angelus Press). 
La forma de una mesa mudará de manera más simple las opiniones supersticiosas de la Misa papista hasta el correcto uso de la Cena del Señor. Porque el uso de un altar es para hacer sacrificios en él; el uso de una mesa sirve para que el hombre coma sobre ella” (Michael Davies, Cranmer’s Godly Order, Fort Collins, CO: Roman Catholic Books,1995, p. 183).
“… cuando entramos en los templos de los herejes, donde no hay nada excepto una cátedra para la predicación y una mesa para hacer una cena, sentimos que estamos entrando en un salón profano y no en la casa de Dios” (San Roberto Bellarmino, Octava Controversia Generalis.  Liber II.  Controversia Quinta.  Caput XXXI).
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Papa San Pío V, bula Quo primum tempore, 14 de julio de 1570:  
“Pues bien: a fin de que todos abracen y observen en todas partes lo que les ha sido transmitido por la sacrosanta Iglesia Romana, madre y maestra de las demás Iglesias, en adelante y por la perpetuidad de los tiempos futuros prohibimos que se cante o se recite otras fórmulas que aquellas conformes al Misal editado por Nos. … Así pues, que absolutamente a ninguno de los hombres le sea lícito quebrantar ni ir, por temeraria audacia, contra esta página de Nuestro permiso, estatuto, orden, mandato, precepto, concesión, indulto, declaración, voluntad, decreto y prohibición. Más si alguien se atreviere a atacar esto, sabrá que ha incurrido en la indignación de Dios omnipotente y de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo”.


[1] Los católicos no pueden asistir a la “nueva Misa” porque no es católica, es herética, cismática e invalida. Para más información al respecto haga click aquí.


lunes, 11 de junio de 2012

Sin Eucaristía No hay Verdadera Religión

San Jerónimo (Domenico Panetti)

Sin Eucaristía No hay Verdadera Religión

San Jerónimo: 

"Toda Religión debe tener un sacrificio, y toda Iglesia que no tiene ni Sacerdote, ni Hostia, ni Sacrificio, no es Iglesia de Dios." 

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(Tales palabras de San Jerónimo parecerían contradecir las del Profeta Daniel cuando se refiere a la "Abolición del Sacrificio Perpetuo"; cuando en realidad, las confirman. Confirman la Perpetuidad y Necesidad de la Santa Misa; y la gravedad y tremenda abominación al empañarla, prohibirla, perseguirla, reemplazarla, eclipsarla, adulterarla; etc. Esa destrucción aparente del Santo Sacrificio significa la aparente destrucción de la Religión Católica: He allí el engreimiento presuntuoso del diablo y los cimientos indestructibles de la Iglesia. ¡Daniel se cumple pero la Iglesia de Dios permanece!: Ella sigue y seguirá siendo sacerdotal, sacramental, eucarística, divina, visible, santa y pontifical. Algunos refutan el texto (Dn. 12, 11) desde el mismo texto, argumentando que si la Misa es perpetua, no puede ser abolida. Pero la Gran Apostasía que hoy les toca vivir a los católicos que no podrían afirmar ni señalar con certeza si en su religión católica (acorde a Lc. 18, 8; donde Cristo se pregunta si quedaría Fe sobre la tierra cuando Él vuelva) son posibles la confianza y abandono en todo sacerdote válidamente ordenado (que van quedando cada vez menos), en toda transustanciación y en toda Santa Misa (Sacrificio Perpetuo) que aparente no estar minada por la Herejía y el Sacrilegio. Como no se puede comulgar con ningún tipo de herejía ni apostasía; la Santísima Virgen nos proporciona un remdio seguro para salvarnos: La recitación completa del Santo Rosario Diario (conformado por los 15 misterios). El Santo Rosario no puede reemplazar de ninguna manera el Santo Sacrificio de la Misa; pero por un Don y Misterio divinos; puede unirnos espiritualmente, en el tiempo presente, a los gestos eternos (siempre actuales) de toda Santa Misa santamente celebrada, y podemos comulgar espiritualmente (a falta de posibilidad física) el Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, transustanciado para siempre en cualquier hora o lugar. Sabe Dios el estado de riesgo, de necesidad y urgencia en los que su Grey católica se ve expuesta; y sabe Él cómo alimentarnos con Él mismo).

Vea también Mateo 24, 15 y el comentario del Santo Exégeta.



jueves, 9 de abril de 2009

Transubstanciación

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"Y cenando ellos tomó Jesús el pan, y lo bendijo, y lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: "tomad y comed; éste es mi cuerpo. Y tomando el cáliz dio gracias y se lo dio, diciendo: "Bebed de éste todos, porque ésta es mi sangre del Nuevo Testamento, que será derramada por muchos para remisión de pecados. Y dígoos que desde hoy más no beberé de este fruto de vid hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre". (Mateo 26, 26-29)
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Y cenando ellos tomó Jesús el pan, y lo bendijo, y lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: "tomad y comed; éste es mi cuerpo".
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San Jerónimo
Después de haber cumplido la Pascua figurativa y comido el cordero con sus discípulos, pasa el Señor a la institución del sacramento de la verdadera Pascua. Y a la manera como Melquisedec, sacerdote del supremo Dios, había ofrecido pan y vino como figura, así también para presentar la realidad de su cuerpo y sangre, dice: "Y cenando ellos tomó Jesús el pan", etc.
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San Agustín, epistola, 54, 7-8
En lo que claramente se ve que los discípulos no recibieron en ayunas el cuerpo y la sangre del Señor en el día de su institución. ¿Podrá censurarse acaso el rito de toda la Iglesia, en virtud del cual se ordena recibirle siempre en ayunas? Agradó en verdad, al Espíritu Santo, que en honor de tan gran Sacramento entrase el cuerpo del Señor en la boca del cristiano antes que ningún otro alimento. Pero el Salvador, queriendo demostrar la sublimidad de este misterio, quiso instituirlo al final de la cena, grabándolo así en el corazón y en la memoria de sus discípulos, de quienes se despedía. Por lo tanto no dijo en qué forma debería recibirse en lo sucesivo, con el fin de dejar esto al arbitrio de sus discípulos (por medio de quienes había de organizarse la Iglesia).
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Glosa
También dejó Jesucristo otra forma de recibir su cuerpo y su sangre, y la instituyó después, con el fin de que la fe tuviese su mérito, cuando cree a pesar de que no ve.
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San Ambrosio, de Sacramentis 4,4
Con el fin de que no hubiese horror alguno en el derramamiento de sangre y pudiese obtenerse el precio de la redención.
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San Agustín, sermones, 227
Instituyó el Señor su cuerpo y su sangre sobre cosas que vienen a constituir una sola, aun cuando consten de muchas partes, porque el pan se forma de muchos granos de trigo, y el vino también se forma de muchos racimos de uvas. Además, en esto nos dio a entender el Salvador que consagraba el misterio de nuestra paz y unión en su propia mesa.
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Remigio
También oportunamente utilizó el fruto de la tierra, dando a entender que había venido a ella para absolverla de aquella maldición, con que fue maldecida por el pecado del primer hombre. Y aun congruentemente mandó ofrecer los frutos que produce la tierra, y en aquéllos por los cuales los hombres se interesan más; con el fin de que no hubiese dificultad en su adquisición y los hombres pudiesen ofrecer a Dios sacrificios del trabajo de sus manos.
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San Ambrosio, de Sacramentis 4,3
De aquí se desprende que los sacramentos de los cristianos son anteriores a los de los judíos, porque Melchisedec ofreció el pan y el vino del mismo modo que el Hijo de Dios, a quien se dice en el Salmo: "Tú eres sacerdote eterno según el orden de Melchisedec" ( Sal 119,4). Refiriéndose a lo cual se dice aquí: "Tomó Jesús el pan".
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Glosa
Lo que debe entenderse respecto del pan de trigo, porque como dice San Juan, el Señor se comparó al grano de trigo, diciendo: "Que si el grano de trigo cuando cae en la tierra" ( Mt 12,24), etc. Este pan corresponde al Sacramento, porque su uso es más común, puesto que se hacen otros panes cuando éste falta. Y como Jesucristo demostró hasta el último día que no había venido a derogar la ley (como ya había dicho antes), lo instituye en la víspera, cuando se inmolaba el cordero según el precepto legal, y habían de comerse los ácimos y retirarse todo lo fermentado. Es evidente que este pan, ofrecido por el Señor a sus discípulos, era ácimo.
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San Gregorio, registrum epistularum
Llama la atención de algunos que en la Iglesia unos ofrecen panes ácimos, y otros fermentados. Pues la Iglesia Romana ofrece panes ácimos, porque el Señor tomó carne sin mezcla alguna; pero otras iglesias le ofrecen fermentado, porque el Verbo del Padre se vistió de carne y es verdadero Dios y verdadero hombre. Porque el fermento se mezcla con la harina, y sin embargo, nos transformamos en el cuerpo del Señor nuestro Salvador, tanto cuando se nos ofrece en el pan ácimo, cuanto en el fermentado.
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San Ambrosio, De Sacramentis 4,4
Este pan, antes de las palabras de la consagración es pan común, pero cuando se le consagra, el pan se convierte en carne de Cristo. Por lo tanto la consagración, ¿en qué palabras consiste y en qué oraciones sino en las de Jesús nuestro Dios? Por lo tanto, si hay tanta fuerza en su palabra que empieza a ser lo que antes no era, ¿con cuánta más facilidad debe suceder que existan aquellas cosas que antes eran transformadas en otras sustancias? Si su palabra produjo cosas admirables, ¿no las producirá en los misterios espirituales? Luego, el pan se transforma en el cuerpo de Jesucristo y el vino en su sangre, por medio de la palabra divina. Se pregunta ¿cómo?; de este modo: no se engendra un hombre sino por medio de la unión de un hombre y de una mujer: pero porque quiso el Señor, Jesucristo nació de la Virgen por obra del Espíritu Santo.
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San Agustín, De verb. Dom
Y así como por obra del Espíritu Santo fue creada sin unión una verdadera carne, así la sustancia del pan y del vino, es consagrada en el mismo cuerpo y sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Y como esta consagración se hace en virtud de la palabra del Señor, añade: "Y lo bendijo".
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Remigio
En esto dio a entender también que junto con el Padre y el Espíritu Santo, colmó la naturaleza humana con la gracia del poder divino, y la enriqueció con el don de la eterna inmortalidad. Y para demostrar que su cuerpo no se sometía a la pasión sin quererlo así, añade: "Y lo partió".
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San Agustín, in lib. sentent
Cuando se parte la hostia, mientras la sangre del cáliz es derramada en la boca de los fieles, ¿qué otra cosa se significa sino la inmolación del cuerpo del Señor en la cruz, y el derramamiento de su sangre brotando de su costado?
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San Dionisio, de ecclesiastica hierarchia 3
En esto se da a conocer también que la Palabra del Señor siendo una y simple, por medio de la Encarnación, llega hasta nosotros de un modo compuesto y visible, se asocia con nosotros por bondad, y nos hace partícipes de todos los bienes espirituales que se nos distribuyen. Por esto sigue: "Y lo dio a sus discípulos".
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San León Magno, sermones, 58,3
No se exceptuó de la participación de este misterio al traidor, para que constase, que Judas no obraba exasperado por injuria alguna, sino voluntariamente a impulso de su impiedad (o lo que es lo mismo, intentaba perseverar en su voluntaria impiedad).
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San Agustín, in Ioannem 26
San Pedro y Judas participaron de un mismo pan, pero San Pedro recibió la vida y Judas la muerte.
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San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 82,1
Y esto lo demuestra San Juan diciendo: "Que después de esto, Satanás entró en él". Su pecado se agravó, porque se había acercado al sacramento con conciencia manchada, y al acercarse no mejoró en su conciencia, ni por el temor, ni por el beneficio, ni por el honor. Mas Jesucristo, aunque nada se le ocultaba no le privó del sacramento para que aprendamos que no omite nada de aquello que nos conviene para nuestra enmienda.
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Remigio
En esta acción dejó también ejemplo a su Iglesia, para que no separe a nadie de su sociedad ni de la comunicación del cuerpo y la sangre de Nuestro Señor, sino por algún crimen público y manifiesto.
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San Hilario, in Matthaeum, 30
La Pascua quizá se celebró sin que el traidor Judas hubiese participado del cáliz y de la fracción del pan; pues no era digno de la participación de los eternos misterios; pero se comprende que él salió de allí, porque se manifiesta que volvió con las turbas.
Sigue: "Recibid y comed".
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San Agustín, De verb. Dom
El Señor convida a sus siervos para prepararles manjar de sí mismo; ¿pero quién se atreverá a comer a su Señor? Y en verdad que cuando se le come, fortalece, no debilita. Vive comido porque resucitó después de muerto; y cuando le comemos no le partimos; y en verdad que así sucede en el sacramento. Conocen los fieles el modo como reciben la carne de Cristo: cada uno recibe una parte. Por partes se recibe en el sacramento, y sin embargo, permanece entero, todo en el cielo y todo en nuestro corazón. Por lo tanto, todas estas cosas se llaman sacramentos, porque en ellos unas cosas se ven y otras se creen. Lo que se ve tiene figura corporal y lo que se entiende es un fruto espiritual.
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San Agustín, in Ioannem 27, 11
No comamos, por lo tanto, la carne de Jesucristo en el sacramento únicamente (lo que hacen muchos malos), y comámosle hasta participar de su espíritu para que vivamos como miembros en el cuerpo del Señor, para que nos alimentemos de su espíritu.
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San Ambrosio, de sacramentis 4,5
Antes, pues, que se verifique la consagración, el pan es pan; pero cuando sobre él descienden las palabras de Jesucristo, que dice: "Este es mi cuerpo" el pan se convierte en cuerpo de Cristo.
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Y tomando el cáliz dio gracias y se lo dio, diciendo: "Bebed de éste todos, porque ésta es mi sangre del Nuevo Testamento, que será derramada por muchos para remisión de pecados. Y dígoos que desde hoy más no beberé de este fruto de vid hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre".
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Remigio
Como el Señor había dado su cuerpo a los discípulos bajo la especie de pan, también les dio el cáliz de su sangre; por esto dice: "Y tomando el cáliz dio gracias y se lo dio", etc. En lo que se da a entender cuán grande es el deseo que tiene de nuestra salvación, en obsequio de la cual derramó su sangre.
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San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 82, 1
Por lo tanto, dio gracias para enseñarnos el modo de recibir este sacramento, demostrando a la vez que no iba a sufrir su pasión contra su voluntad. Nos enseñó, pues, que todo lo que sufrimos debemos llevarlo con gusto. Y en esta ocasión nos dio motivo de buena esperanza; si, pues, la figura de este sacrificio (a saber, la inmolación del cordero pascual), dio la libertad al pueblo de la esclavitud de Egipto, con mucha más razón la realidad librará al mundo entero. "Y se les dio, diciendo: bebed de éste todos". Y para que no se asustasen oyendo esto, El mismo bebió primero su propia sangre invitándoles sin perturbación alguna, a que participasen de aquellos misterios.
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San Jerónimo
Así nuestro Señor Jesucristo fue convidado y convite; el que comía y era comido.
Sigue: "Esta es mi sangre del Nuevo Testamento".
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San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, 82, 1
Esto es, lo que sirve de anuncio de la nueva ley: esto lo prometía el Antiguo Testamento y se ve realizado en el nuevo; y así como el Antiguo Testamento contenía la sangre de los becerros y de las ovejas, así el Nuevo contiene la sangre del Señor.
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Remigio
Por lo tanto se lee que Moisés recibió la sangre del cordero y la guardó en un vaso. Y habiendo introducido en ella el hacecillo de hisopo con él roció al pueblo diciendo: "Esta es la sangre del Señor" ( Ex 24,6-8).
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San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, 82, 1
Cuando nombra la sangre, anuncia su pasión, diciendo: "Que será derramada por muchos", y además expresa la causa de su muerte, cuando añade: "Para el perdón de los pecados". Como diciendo: La sangre del cordero fue derramada en Egipto por la salvación de los primogénitos del pueblo de Israel. Pero ésta se derrama para remisión de los pecados de todo el mundo.
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Remigio
Y debe advertirse que no dice, por pocos, ni por todos, sino por muchos; porque no había venido a redimir únicamente a los hombres de un lugar determinado sino a muchos de todas las naciones.
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San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, 82, 1
Y diciendo esto, manifiesta que su pasión es un misterio de la salvación de los hombres, por medio del que consuela a sus discípulos. Y dice, así como Moisés: "Esto os servirá de recuerdo sempiterno" ( Ex 12,14), y además dijo (como refiere San Lucas): "Haced esto en memoria mía" ( Lc 22,19).
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Remigio
Enseñó que no sólo debe ofrecerse el pan, sino también el vino, para dar a entender que debía confortar con estos sacramentos a los que tuviesen hambre y sed de justicia.
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Glosa
Así como el alimento corporal lo obtenemos por medio de la comida y de la bebida, el Señor, del mismo modo, nos ha preparado el alimento de nuestras almas por medio de una comida y bebida. También convenía significar la pasión del Señor instituyendo este sacramento bajo dos especies distintas. Porque en la pasión derramó su sangre y así ésta se separó de su cuerpo. Convino, pues, para recordar la pasión del Señor, que el pan se ofreciese separado del vino y son los sacramentos del cuerpo y la sangre. Debe saberse, sin embargo, que todo Jesucristo se contiene en cada una de las especies; bajo la especie de pan se contiene también la sangre con el cuerpo, y bajo la especie de vino se contiene el cuerpo con la sangre.
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Ambrosiaster, Comentario a las epístolas paulinas, 1 Cor 11, 26
También se consagran dos especies, porque lo que tomamos, aprovecha para sustento del alma y del cuerpo.
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San Cipriano, epistola, 3,2
El cáliz del Señor no contiene sólo agua, ni sólo vino, sino las dos cosas mezcladas; como tampoco puede decirse que el cuerpo del Señor puede ser sólo la harina o sólo el agua, sino las dos cosas unidas.
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San Ambrosio, de sacramentis 5,1
Y si Melchisedech ofreció pan y vino, ¿para qué aprovecha la mezcla del agua? Véase la razón: Moisés tocó la piedra, y de ésta brotó mucha agua; mas la piedra era Cristo. Y uno de los soldados hirió con su lanza el costado de Cristo, brotando de él agua y sangre; el agua para que lavase y la sangre para que redimiese.
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Remigio
Debe tenerse en cuenta que San Juan dice: "Las muchas aguas son del pueblo"; y como conviene que nosotros siempre estemos en Cristo y Cristo en nosotros, se ofrece el vino mezclado con agua, para dar a conocer que la cabeza y los miembros (esto es, Cristo y la Iglesia), constituyen un solo cuerpo. También sirve para demostrar que Jesucristo no ha padecido sino por el deseo de nuestra redención, y que nosotros no podemos salvarnos sin su pasión.
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San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, 82,2
Y como habló de su pasión y de su cruz, era muy natural, por consiguiente, que hablase también de su resurrección, diciendo: "Y dígoos, que desde hoy más no beberé de este fruto de vid". Llama reino a su resurrección, y por lo tanto, dijo esto acerca de la resurrección (cuando iba a beber con sus apóstoles ese cáliz), para que no creyesen que su resurrección era una fantasía. Y por lo tanto, para convencer a los hombres acerca de la resurrección de Jesucristo, dijeron: "Hemos comido y bebido juntamente con El, después que resucitó de entre los muertos" ( Hch 10,41). Por esto da a conocer que lo verán resucitado, y que volverá a estar con los hombres. Cuando dice "nuevo", debe entenderse que nuevamente -esto es, de un modo nuevo-, no como teniendo cuerpo pasible y necesitando de comida: después de la resurrección no comió ni bebió porque necesitase de alimento, sino para confirmar la verdad de su resurrección. Y como hay algunos herejes que usan agua y no vino en la administración de los sacramentos, da a entender por medio de estas palabras, que cuando instituyó los sacramentos, dio el vino que bebió resucitado. Por lo que dijo: "De este fruto de vid": pues la vid produce vino y no agua.
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San Jerónimo
De otro modo, el Señor pasó de lo material a lo espiritual; que la viña trasplantada de Egipto es el pueblo de Israel, lo prueba la Sagrada Escritura. Dice, pues, el Señor, que no volverá a beber del fruto de esta vid, sino en el reino del Padre; y yo creo que el reino del Padre es la fe de los creyentes; por lo tanto, cuando los judíos reciban el reino del Padre, entonces beberá el Señor de su vino. Obsérvese también que dice del Padre y no de Dios, porque todo padre da su nombre al hijo; como si dijese: cuando hayan creído en Dios Padre, el Padre los conducirá al Hijo.
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Remigio
O de otro modo: "No beberé de este fruto de vid". Esto es, no me gozaré en adelante en los sacrificios materiales de la sinagoga, en los que tenía lugar preferido la inmolación del cordero pascual. Llegará, pues, el día de mi resurrección, en el cual, constituido en el reino del Padre (esto es, elevado a la gloria de la eterna inmortalidad), allí lo beberé de nuevo con vosotros; esto es, cuando tenga lugar la salvación del mundo, ya renovado por el agua del bautismo, me alegraré con un nuevo gozo.
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San Agustín, quaestiones evangeliorum, 1,42
O de otra manera, cuando dice: lo beberé nuevo, da a entender que éste es antiguo. Mas como recibió el cuerpo, que había de entregar a la muerte en su pasión de la descendencia de Adán (llamado hombre antiguo) por lo mismo encomendó su sangre en el sacramento del vino. Pero ¿qué otro vino nuevo debemos entender, sino la inmortalidad de los cuerpos que se han de renovar? Cuando dice: "Lo beberé con vosotros", les promete del mismo modo, la resurrección de sus cuerpos, para revestirse de la inmortalidad. Con vosotros, pues, se refiere, no al mismo tiempo, sino a aquella misma renovación, porque como dice el Apóstol, resucitaremos con Cristo, a fin de que la esperanza de la vida futura sea aquí ya nuestra alegría presente. Lo que dice acerca del retoño de la vid, al que llama nuevo, significa ciertamente que estos mismos cuerpos que han de morir ahora, según su antigüedad terrena, resucitarán después, según la renovación celestial.
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San Hilario, in Matthaeum, 30
Parece, pues, que no bebiendo Judas con El, tampoco lo había de beber en el reino, toda vez que les promete a todos los que beben entonces, que beberán después con El mismo del fruto de esta vid.
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Glosa
Pero defendiendo la opinión de otros Santos que afirman haber recibido Judas los Sacramentos de manos de Jesucristo, debe entenderse, que cuando dice con vosotros, se refiere a muchos de ellos, pero no a todos.
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