viernes, 14 de septiembre de 2012

El Príncipe San Roque


El Príncipe San Roque

"Por eso dije, y vuelvo a decir, que me causa admiración que Roque se mantuviera inocente en su palacio a pesar de tantos peligros. Fue muy semejante a aquellos cuatro jóvenes de la real sangre de Judá, que no se contaminaron entre las delicias y los regalos del palacio de Nabucodonosor. Y si bien se mira, los excedió; pues apenas tenía doce años, mortificaba su cuerpo tierno con disciplinas y con ayunos, y no quería comer sino legumbres. Y fue, así mismo, muy semejante al joven Tobías en la devoción y en la piedad con que iba a los templos, en la misericordia con que socorría a los pobres, en la afabilidad con que trataba a todos. No hay virtud que no ejercitara en los palacios...

Así, oyentes míos, peleaba y vencía a los enemigos de su alma en sus tiernos años, pero al mismo tiempo, conociendo los riesgos a los que estaba expuesto, y disgustado con la sumisión y respeto con que le trataban sus vasallos, y de la soberanía y majestad de su empleo; resolvió dejarlo todo para ser un humilde soldado de Jesucristo. Muerto su padre, vendió los bienes libres de su patrimonio y los distribuyó entre los pobres; el gobierno de sus estados los encargó a su tío, y con el traje de pobre peregrino, se fue a visitar las iglesias de Roma"

Extracto de un Sermón de Msr J. Climent, 1800


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