martes, 22 de noviembre de 2011

LO QUE HEMOS DE HACER PARA SALVARNOS



18 Consejos de Cornelio A Lapide para todo Católico Bautizado que ansíe estar entre los Pocos Católicos que se Salvan



PARA SALVARNOS NECESITAREMOS:

1. Esforzarnos violentamente.
2. Morir.
3. Avanzar siempre.
4. No mirar atrás.
5. Trabajar con temor y estremecimiento.
6. Olvidar la tierra y pensar en el Cielo.
7. Aprovecharnos del tiempo favorable, que es el presente.
8. Vivir para Jesucristo.
9. Combatir por la fe.
10. Sufrir las pruebas con paciencia.
11. Huir, guardar silencio y retiro.
12. Ser prudente.
13. Tener compasión del alma y vigilarla.
14. Pensar en el juicio.
15. Recomenzar, marchar, y tener sólo a Dios por meta.
16. Guardar el alma con solicitud.
17. Observar la ley de Dios.
18. Querer salvarse, y quererlo enérgicamente.


1. Es necesario esforzarse violentamente. "El reino de los Cielos sufre violencia, y los que emplean violencia se apoderan de él", dice Jesucristo (Mat. 11, 12). En otra parte dice: "Esforzaos por entrar por la Puerta Angosta" (Lc. 13, 24). Y añade: "Si alguno quiere venir conmgo, que renuncie a sí mismo, lleve su cruz de cada día, y me siga." (Lc. 9, 23).

2. Es preciso morir. "El que quiera salvar su alma, ha de perderla" dice Jesucristo (Mt. 16, 25); es decir, debe dedicarla a la práctica de la mortificación y de todas las virtudes.

3. Es preciso avanzar siempre. "Corred de tal suerte, que ganéis el premio" dice San Pablo (1 Cor. 11, 24) "Los que combaten en la arena se abstienen de todo: ellos, para recibir una corona corruptible. Así pues, yo corro también, no como a la casualidad; combato también, pero no como golpeando el aire, sino que castigo mi cuerpo, y lo reduzco a servidumbre". (1 Cor. 9, 15-17)

4. No mirar atrás. "Cualquiera que pone la mano en el arado, y mira atrás, no es propio para el reino de Dios", dice Jesucristo (Lc. 9, 62)

5. "Es menester trabajar para nuestra salvación con temor y estremecimiento", dice el gran apóstol (Filip. 2, 12)

6. Olvidar la tierra y pensar en el Cielo. Dice San Pablo: "Prosigo mi curso para alcanzar aquello a que he sido destinado por el Señor Jesús. No pienso haberlo alcanzado; pero solamente, olvidando lo que está detrás y ateniéndome a lo que está delante de mí, me dirijo al término de la recompensa a que me ha llamado Dios en Jesucristo" (Filip. 3, 12-14)

7. Es menester aprovecharnos del tiempo favorable, que es el presente. Dice San Pablo: "Ved que ahora es el tiempo aceptable; ved que ahora es el día de la salvación" (2 Cor 6, 2)

8. Es preciso vivir para Jesucristo. Dice el gran Apóstol: "Es preciso vivir para Jesucristo que ha muerto para todos, a fin de que los que viven no vivan para sí, sino para aquel que ha muerto y resucitado por ellos". (2 Cor 5, 15)

9. Es menester combatir por la fe. "Trabad el buen combate de la fe, y poneos en posesión de la vida eterna, a la que habéis sido llamados", escribe San Pablo a Timoteo (Tim. 6, 12)

10. Es preciso sufrir las pruebas con paciencia. Dice San Pablo: "Por muchas tribulaciones, hemos de entrar al reino de Dios". (Hech. 14, 21)

11. Es necesario huir, guardar silencio y retiro. Hemos de emplear los medios dados a San Arsenio por un ángel; vedlos aquí: "Arsenio, huid, guardad el silencio y el retiro; estos son los principios de la salvación". (In Vit. Patr.)

12. Es preciso ser prudente. "El alma imprudente pierde su salvación", dicen los Proverbios (Prov. 19, 2). La prudencia es lo que la Sabiduría (Sab. 9, 10) llama "ciencia de los Santos"; y el ángel, en San Lucas (Lc. 1, 17), "sabiduría de los justos".

13. Es preciso tener compasión del alma y vigilarla. "Ten piedad de tu alma, haciéndola agradable a Dios, y modérate", dice el Eclesiástico (30, 24).

14. Hemos de pensar en el juicio. "Dios -dice Orígenes- ha confiado y recomendado a vuestra alma su imagen y su semejanza, y habéis de devolverle tan intacto como os lo ha dado este tan precioso depósito". (In Cant.)

15. Es preciso recomenzar, marchar, y tener sólo a Dios por meta. Rogado San Carlos Borromeo que indicase los mejores medios para agradar a Dios y asegurar su salvación, trazó las reglas siguientes: "1.º Es preciso comenzar cada día, es decir, que nos hemos de esforzar cada día en servir a Dios con tanto fervor como si empezásemos de nuevo entoncs; 2.º marchar en el momento actual en presencia de Dios; 3.º tener sólo a Dios por fin en todas y en cada una de las acciones". (In ejus vita.)

16. Hemos de guardar el alma con solicitud. Según dice el Deuteronomio (4, 15): "Guardad solícitos vuestras almas".

17. Es menester observar la ley de Dios. "Si queréis llegar a la vida, guardad los mandamientos", dice Jesucristo (Mat. 19, 17) "El que observa los preceptos de Dios, salva su alma", dicen los Proverbios (Prov. 19, 16). Dice Jesucristo: "Todos los que dicen: Señor, Señor; no entrarán en el reino de los Cielos, sino que el que haga la voluntad de mi Padre es el que entrará en el reino de los Cielos" (Mat. 5, 21)

18. Es preciso querer salvarse, y quererlo enérgicamente. Preguntado Santo Tomás de Aquino por su hermana sobre lo que tenía que hacer para salvarse, contestó: "Volendo" ("Queriendo"): es decir, que podrás salvarte si lo quieres eficazmente; pues esta voluntad eficaz, que es el fin de la salvación, te obligará a adoptar con ardor todos los medios necesarios para que la consigas" Y habiéndole luego su hermana preguntado qué es lo que deseaba más ardientemente en esta vida, contestó: "Morir bien": (Benè mori. 4. p.q. art. 9.)





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