jueves, 7 de abril de 2016

San Egesipo (7 de abril)



San Egesipo, autor eclesiástico.

(† 181)

El glorioso y antiquísimo historiador de la Iglesia san Egesipo fue hebreo de nación; y habiéndose convertido a la fe y recibido el santo Bautismo, se juntó con los demás fieles cristianos de la Iglesia de Jerusalén, de la cual dice el evangelista san Lucas que la muchedumbre de hombres y mujeres que creían en el Señor eran un solo corazón y una sola alma, y que los que tenían haciendas las vendían y repartían el precio a los pobres, conforme a la necesidad de cada uno, y que todos se reunían para alabar a Dios. Estaba san Egesipo lleno del espíritu de Jesucristo, y como había recibido la doctrina celestial del Evangelio de mano de los discípulos de los Apóstoles, viendo que algunos monstruos infernales derramaban el veneno de la herejía, pretendiendo inficionar al pueblo de Dios y alterar las tradiciones de la Iglesia, con celo apostólico levantó el grito contra aquellos apóstatas y herejes, publicando en una Historia eclesiástica, cuál era la doctrina de la verdad de Cristo que de mano en mano había llegado a todas las iglesias. Para esto fue el santo doctor a Roma donde conferenció con santísimos obispos elegidos por los Apóstoles y discípulos del Señor, y habiéndose informado muy particularmente de las creencias y prácticas de todas las principales iglesias del Oriente y del Occidente, escribió en el año 133 los cinco libros de su Historia eclesiástica, de la cual nos conserva todavía algunos lugares el sapientísimo Eusebio. En ella comenzaba san Egesipo por referir la Pasión de nuestro Señor Jesucristo y después los sucesos más señalados de las primeras cristiandades, sus dogmas, sus costumbres piadosas y sus tradiciones hasta los días en que él vivía; manifestando en esta historia escrita en lenguaje muy sencillo y lleno de verdad, como el estilo de los Apóstoles, que a pesar de haber sembrado los herejes sus pestilenciales errores en el campo del Señor, ninguna de las iglesias había sido inficionada ni había caído en el error, sino que todas conservaban con gran entereza la doctrina celestial que cien años antes había predicado a los hombres el divino Maestro. Finalmente después de haber pertrechado san Egesipo la casa de Dios con tan excelentes libros, y edificándola con sus santas y apostólicas virtudes, en el año 181 de Jesucristo, pasó de esta vida temporal a la eterna y gloriosa. 


Reflexión: 

Quien considere la perfectísima unidad de fe, que ha conservado siempre la Iglesia católica, echará de ver que por ella se distingue de todas las sectas y falsas religiones. Los idólatras no adoran unos mismos ídolos; cada nación y a veces cada pueblo y aun familia, adora el suyo. Entre los turcos se contradicen sus Muftis y entre los herejes sus predicantes. Lutero en el solo artículo de la Comunión mudó de parecer treinta y seis veces: y la confesión Augustana, que viene a ser como el credo de los protestantes Luteranos, ha variado sus dogmas cuantas veces se ha reimpreso. Pero la fe de la Iglesia católica siempre ha sido la misma: y a pesar de haber sido enseñada por cuatro Evangelistas, trece Apóstoles, setenta y dos discípulos, veintiún concilios ecuménicos y doscientos sesenta Pontífices hasta nuestro actual papa León XIII, jamás ha variado ni ofrecido una sola discordancia en sus dogmas. ¿Cómo se explica esta maravillosísima unidad de fe? Sencillamente: porque las doctrinas de los hombres falibles se contradicen y mudan: mas la verdad de Dios permanece para siempre. 


Oración: 

Atiende, Señor, a las súplicas que te hacemos en la solemnidad de tu bienaventurado confesor Egesipo, para que los que no confiamos en nuestra virtud, seamos ayudados por las oraciones de aquel que fue de tu agrado. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Fuente: Flos Sanctorum, P. Francisco de Paula Morell, 1890

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