miércoles, 13 de abril de 2016

Francisco confirma aún más en Twitter su herejía revolucionaria sobre los divorciados vueltos a ‘casar’



Varias personas se han enterado de que la “exhortación apostólica” de Francisco, Amoris laetitia (La alegría del amor), oficialmente enseña que los que viven en adulterio y en segundas ‘nupcias’ inválidas pueden estar en gracia santificante y pueden recibir la sagrada comunión. Esto significa que la secta del Vaticano II bajo el Antipapa Francisco ahora, de manera oficial y pública, niega el dogma católico de la indisolubilidad del matrimonio, como también la doctrina católica que enseña que los que viven en adulterio o en segundas ‘nupcias’ no pueden recibir la comunión.

Tómese en cuenta que Amoris laetitia (el documento que contiene esta doctrina revolucionaria) es la enseñanza oficial de Francisco para toda la Iglesia del Vaticano II. El documento está dirigido a todos, “a los obispos, a los presbíteros y diáconos, a las personas consagradas, a los esposos cristianos y a todos los fieles laicos”. Obviamente esta es una herejía significativa que constituye más prueba infalible de que Francisco es un hereje público y un antipapa. Su secta claramente no es la Iglesia Católica. Es, más bien, otra secta no católica que permite el divorcio y las ‘segundas nupcias’.

Esta revelación es, de hecho, otra rotunda vindicación para los verdaderos católicos que han venido señalando que los reclamantes al papado post-Vaticano II no son verdaderos papas. Representa otra derrota humillante contra los falsos tradicionalistas y contra los defensores de la falsa Iglesia (p. ej., grupos como la FSSPX). Los hechos y la realidad prueban, una vez más, que ellos y sus falsas posiciones son totalmente erróneos.

Aquellos que se mantienen obstinadamente unidos al Antipapa Francisco quedarán unidos con una secta notoriamente herética y anticatólica. Se estarán colocando fuera de la Iglesia Católica.


Muchos miembros de la secta del Vaticano II han admitido lo obvio: Amoris laetitia en realidad sí enseña que las personas que viven en adulterio o tienen segundas ‘nupcias’ inválidas pueden estar en gracia santificante y pueden recibir los sacramentos, incluyendo la sagrada comunión. Todo el que niegue que el documento contiene está doctrina herética es un mentiroso. Dicha enseñanza se halla claramente en los siguientes lugares (entre otros) – y considérese que los dos pasajes van de mano en mano, ya que la última es una nota explicativa de la primera:

Antipapa Francisco, Amoris laetitia, #305, hablando de las uniones ‘irregulares’ (es decir, adúlteras): “A causa de los condicionamientos o factores atenuantes, es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado —que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno— se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y también se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia[351]”[1].

Antipapa Francisco, Amoris laetitia, nota #351 del párrafo #305: “En ciertos casos, podría ser también la ayuda de los sacramentos. Por eso, «a los sacerdotes les recuerdo que el confesionario no debe ser una sala de torturas sino el lugar de la misericordia del Señor»: Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 44: AAS 105 (2013), 1038. Igualmente destaco que la Eucaristía «no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles» ( ibíd, 47: 1039)”[2].

Es clarísima la enseñanza herética del documento de que las personas que están en situaciones adulteras y en segundas ‘nupcias’ pueden estar en gracia santificante y ser admitidas a recibir la comunión.

“Las personas divorciadas que viven en nueva unión son parte de la Iglesia, no están excomulgadas”[3].

El tuit de Francisco es otro ejemplo de su audacia y tenacidad herética. Él pone su enseñanza revolucionaria en las caras de las personas. Quienes siguen bajo el Antipapa Francisco se adhieren a una secta no católica, la falsa iglesia del Vaticano II.

En efecto, la reciente herejía de Francisco es un ejemplo excelente por qué la Iglesia Católica enseña que personas como el Antipapa Francisco –que enseñan herejía notoria y profesan una falsa fe en el fuero externo– no deben considerarse como miembros de la Iglesia Católica ni tampoco los puedan tener un oficio en la Iglesia Católica. Porque, de las multitudes que erróneamente creen que Francisco es el papa, ciertamente adoptarán y seguirán su falsa doctrina sobre los divorciados vueltos a ‘casar’ y como resultado terminarán perdiendo sus almas. Por lo tanto, los defensores del Antipapa Francisco no sólo cometen pecado gravísimo por estar obstinadamente en comunión con un hereje notorio y una secta no católica, además pecan igualmente por contribuir en la condenación de muchísimos otros al decirles que pueden reconocer a un hombre que los conducirá al pecado mortal y la herejía a través de su enseñanza oficial.


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