viernes, 17 de abril de 2009

La distinción entre Alma y Espíritu


"El mismo Dios de la paz os santifique plenamente; y vuestro espíritu, vuestra alma y vuestro cuerpo sean conservados sin mancha para la Parusía de Nuestro Señor Jesucristo" (1Tesalonicenses 5, 23)


Y comenta Monseñor Straubinger:

La caridad de San Pablo nos desea, aún para el cuerpo, la dicha de disfrutar el misterio que nos anunció en 4,16 y en Filip. 3, 20 s. San Ireneo, siguiendo al Apóstol, distingue también en el cristiano cuerpo, alma y espíritu. Son tres dominios superpuestos: el del cuerpo es el animal o físico; el del alma es el psíquico (I Cor. 2, 14 y nota); el del espíritu es el sobrenatural, único verdaderamente espiritual. Véase I Cor 15, 44; Hebr. 4, 12


Santo Tomás lo explica:

Con ocasión de estas palabras dijeron algunos que en el hombre una cosa es el espíritu y otra el alma, y así pusieron 2 almas en el hombre: una la que anima, otra la que razona: Pero esta doctrina está reprobada por las enseñanzas de la Iglesia. Sépase, pues, que entre ellas no hay diferencia esencial, sino potencial; porque en nuestra alma hay ciertas fuerzas, que son actos de los órganos corporales, como también potencias de la parte intelectual; hay otras fuerzas, que no son actos de tales órganos, sino están separadas de ellos, como son las potencias de la parte intelectual; y éstas llámanse espíritu, como si fuesen inmateriales y en cierto modo estuviesen separadas del cuerpo, por cuanto no son actos del cuerpo, y llámanse también mente. "Renovaos en el espíritu de vuestra mente" (Ep 4,23). Llámase alma por su función de animar, que le es propia; y habla aquí Pablo con toda propiedad; pues 3 cosas concurren para el pecado: la razón, la sensualidad y el cuerpo que ejecuta la acción. Desea, pues, que no haya pecado en ninguna de estas partes.No en la razón; de donde dice: "para que el espíritu", esto es, vuestra mente, se conserve entero; pues en todo pecado, ya que todo malo es ignorante, la razón se corrompe. Asimismo ni en la sensualidad; de donde dice: alma. Tampoco en el cuerpo; por eso dice: y el cuerpo. Y esto sucede cuando se le conserva libre de pecado.

2 comentarios:

Luis Vivanco dijo...

Quería encontrar información acerca de lo que he leído en san Ireneo (contra las herejías, Libro V, Cap. vi, 56-57 y cap. ix, 58) donde habla de alma y espíritu como cosas diferentes. Sé que los egipcios también dividían en el hombre lo abstracto o sobrenatural o sutil (= no que no era corporal) en dos "almas": el ka y el ba. Pero no hallo claridad en esto de la diferencia entre alma y espíritu.

Anónimo dijo...

Hola a todos

¿podrían dar el nombre de los textos donde se encuentran ambos párrafos de vuestro artículo? El párrafo de Mons. Straubinger y el de Santo Tomás.

Gracias.

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