martes, 27 de marzo de 2012

Culpar al Diablo No Disculpa


Culpar al Diablo No Disculpa

Cierta vez golpeó el diablo la puerta del monasterio de San Antonio Abad. Éste salió a ver quién era y se encontró con un extraño hombre de más de dos metros de altura. 

San Antonio preguntó: ¿Quién eres, forastero?

Y el diablo respondió: Soy el mismo Satanás.

Y antes de echarlo, le preguntó: ¿Y qué quieres por aquí?

Satanás: Sólo quería saber por qué, no sólo los monjes, sino todos los cristianos me maldicen. Por qué ante cualquier caída enseguida dicen: "Maldito el diablo".

San Antonio, entonces, asombrado por las verdades que obligadamente pronunció el "Padre de la Mentira", le replicó: ¡Con mucha razón los cristianos te maldicen; porque tú los tientas y les tiendes lazos permanentemente! ¡Te maldicen porque eres tú el que los induces a pecar!

Entonces Satanás dijo: Yo no tengo la culpa de las culpas de los hombres, sino ellos mismos, que se hacen la guerra y se buscan solitos las ocasiones de pecado. Yo no tengo la culpa, ni puedo tenerla. De hecho, cuando el Hijo de Dios murió en la cruz, yo fui apresado y encadenado; y aún faltan muchos pecados para que me desaten nuevamente. Aún de los desiertos, donde moran los monjes, he sido desterrado. Por eso, los hombres se han de quejar de sí y no de mí cuando caen. Porque yo, ninguna culpa de sus pecados puedo tener.

San Antonio, entonces, lo hizo callar; y lo expulsó de allí en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo.



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