martes, 8 de diciembre de 2015

Prensa Católica: ¡Cuidemos la Ortografía!



Prensa Católica: ¡Cuidemos la Ortografía!

"Los errores gramaticales y faltas de ortografía no cuentan a la hora de propagar las verdades católicas" parecen decir muchos, de los pocos católicos que quedan, a la hora de hacer buena prensa desde sus blogs, revistas o folletos.

¿¡No cuentan!?

Son justamente esas faltas la primera impresión que recibe todo lector. Esas rudimentarias herramientas del lenguaje son necesariamente las primeras notas intelectivas que se atienden para poder tomar, en serio, asuntos teologales y religiosos que suponen esmerado estudio y trabajo meticuloso. Cómo confiar en un ejercicio genuino de argumentación y raciocinio; si el idioma, la narrativa, la gramática y la ortografía resultan ofendidos o despreciados desde el inicio de nuestros discursos. Y no con esto se exige oratoria grandilocuente, erudición apabullante; y menos aún, un manierismo verbal en el que caen otros, en desmedro de lo simple e inteligible.

Pero como este es un aviso que debe recordarse en primer lugar en este blog; por el que también nos disculpamos por las faltas que denunciamos aquí; refrescaremos aquello que puede y debe denunciarse en los liberales cuando cometen estas faltas (por lo que es sumamente importante cuidarnos de no vernos expuestos a caer en ellas); según este extracto de "El Liberalismo es Pecado" de Sardá y Salvany:


"Quisieran ellos la caridad de que les alabásemos, admirásemos, apoyásemos, o de que por lo menos les dejásemos obrar, a sus anchas. Nosotros, al revés, no queremos hacerles sino la caridad de gritarles, reprenderles, excitarles por mil modos a salir de su mal camino. Cuando sueltan una mentira, o plantan una calumnia, o pillan los bienes ajenos, quisieran esos liberales que nosotros les cubriésemos esos y otros pecadillos veniales con el manto de la caridad. Nosotros, al contrario, les apostrofamos de ladrones, embusteros y calumniadores, ejerciendo con ellos la caridad más exquisita de todas, la de no adular ni engañar a aquellos a quienes queramos bien. Cuando se les escape algún disparate gramatical, de ortografía, de lenguaje, o simplemente de lógica, quisieran ellos que hiciésemos sobre eso la vista gorda, y lloran y gimotean cuando de eso les advertimos en público, quejándose de que faltamos a la caridad. Nosotros, al revés, hacemos con ellos la buena obra de obligarles como a palpar con sus propias manos una cosa que deben saber, y es que no son tan grandes maestros como se les figura, que no llegan más que a medianejos estudiantes; y así procuramos en lo que podemos, promover en Italia el cultivo de las bellas artes, y en el corazón de esos liberales el ejercicio de la humildad cristiana, de la cual se sabe tienen harta necesidad".

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