
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 38,2
Llama a sí a todos los que trabajan por las dificultades de la ley y la carga del pecado.
Asegura el profeta Zacarías, que es carga muy pesada la del pecado, diciendo: "que la iniquidad está sentada sobre una masa de plomo" ( Zac 5,7) y el Salmista completó esta verdad con las palabras: "mis iniquidades están pesando sobre mí" (Sal 37,5).
San Gregorio Magno, Moralia, 30
Es ciertamente un yugo áspero y una dura sumisión el estar sometido a las cosas temporales, el ambicionar las terrenales, el retener las que mueren, el querer estar siempre en lo que es inestable, el apetecer lo que es pasajero y el no querer pasar con lo que pasa. Porque mientras desaparecen, a pesar de nuestros deseos, todas estas cosas que por la ansiedad de poseerlas afligían nuestra alma, nos atormentan después por miedo de perderlas.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 38,2
Y no dice: Venid éste y aquel, sino todos los que estáis en las preocupaciones, en las tristezas y en los pecados; no para castigaros, sino para perdonaros los pecados. Venid, no porque necesite de vuestra gloria, sino porque quiero vuestra salvación. Por eso dice: "Y yo os aligeraré". No dijo: Yo os salvaré solamente, sino (lo que es mucho más) os aliviaré, esto es, os colocaré en una completa paz.
Rábano
No sólo os aliviaré, sino que os saciaré con un manjar interior.
Remigio
Y para que no se llenaran de temor al oír las palabras, carga y yugo, añade: "Porque mi yugo, etc".
San Hilario, in Matthaeum, 11
Y nos propone la idea consoladora del yugo suave y de la carga ligera, a fin de dar a los que creen en El unos indicios del bien que sólo El ha visto en el Padre.
San Gregorio Magno, Moralia, 4,39
Pero cómo se entiende que es suave el yugo de Cristo, cuando se dice más arriba: "¿Es estrecha la senda que conduce a la vida?" ( Mt 7,14). Porque lo que al principio se nos hace dificultoso, pasado algún tiempo, mediante la dulzura inefable del amor, se nos hace sumamente fácil.
San Agustín, sermones,70,1
Los que llevaron intrépidamente sobre sus cabezas el yugo del Señor, han afrontado peligros tan difíciles, que parece como que son llamados, no del trabajo al descanso, sino de la inacción al trabajo, como dice el Apóstol de sí mismo ( 2Cor6): El Espíritu Santo es ciertamente el que renueva de día en día al hombre interior en medio de las ruinas del hombre exterior y una vez que ha gustado la tranquilidad espiritual, en esta afluencia de las delicias de Dios, en la esperanza de los bienes eternos, todo lo presente pierde su aspereza y todo lo pesado se aligera. Sufren los hombres el ser despedazados y quemados, no solamente a fin de no sufrir los dolores eternos, sino aún para evitar mediante un dolor muy vivo pero momentáneo, otros sufrimientos prolongados. ¿Qué tormentas e inclemencias no sufren los comerciantes, a fin de conseguir riquezas banales? Las mismas penas experimentan los que no buscan esas riquezas como los que las buscan. Pero en éstos no son tan terribles, porque el amor suaviza y hace fáciles las cosas más inclemente y difíciles. ¿Con cuánta más razón hará más fácil todo lo difícil, la caridad que tiene por objeto la verdadera felicidad, que no la pasión, que en cuanto está de su parte tiende a un fin miserable?
San Jerónimo
¿Cómo el Evangelio es más suave que la ley, puesto que ésta sólo castiga el homicidio y el adulterio y el Evangelio hasta la ira y la concupiscencia? ( Mt 5). Hay en la ley muchos preceptos, que según enseña con toda erudición el Apóstol ( Hch15) son impracticables. En la ley se exige la obra, en el Evangelio la intención, con la que puede obtenerse la recompensa sin que se haya realizado la obra. El Evangelio nos manda lo que nos es posible, esto es, el no desear y esto queda dentro de nuestras facultades. La ley, al castigar al adulterio, no castiga la intención, sino el hecho. Figuraos que en una persecución ha sido violada una virgen, el Evangelio la recibe como virgen porque no ha pecado por su voluntad, pero la ley la repudia porque ha sido violada.
Fuente: Catena Aurea de Sto Tomás
Textos Bíblicos Paralelos:
Números 12,3: (Moisés era un hombre muy humilde, más que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra.)
Salmos 116,7: Vuelve, alma mía, a tu reposo, porque el SEÑOR te ha colmado de bienes.
Proverbios 3,17: Sus caminos son caminos agradables y todas sus sendas, paz.
Isaías 28,12: al cual había dicho: Aquí hay reposo, dad reposo al cansado; y: Aquí hay descanso. Pero no quisieron escuchar.
Isaías 29,19: Los afligidos aumentarán también su alegría en el SEÑOR, y los necesitados de la humanidad se regocijarán en el Santo de Israel.
Jeremías 6,16: Así dice el SEÑOR: Paraos en los caminos y mirad, y preguntad por los senderos antiguos cuál es el buen camino, y andad por él; y hallaréis descanso para vuestras almas. Pero dijeron: ``No andaremos en él.
Juan 13,15: Porque os he dado ejemplo, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
2 Corintios 10,1: Y yo mismo, Pablo, os ruego por la mansedumbre y la benignidad de Cristo, yo, que soy humilde cuando estoy delante de vosotros, pero osado para con vosotros cuando estoy ausente,
Efesios 4,20: Pero vosotros no habéis aprendido a Cristo de esta manera,
Filipenses 2,5: Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús,
1 Pedro 2,21: Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas,
1 Juan 2,6: El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo.














