Existe una corriente de pensamiento Anti-Jesuítica; fundada (o que dice fundarse) en ciertos cuidados y reparos católicos, como ser los que debe tenerse sobre la infiltración de la masonería y de la judería, con todos sus marranos y poderosos cabalistas influyentes. Lo que esta corriente hace y dramáticamente, hasta el punto de alejar de la integridad católica y precipitar horrorosamente al fiel hacia el cisma, es reducir el campo del enemigo a una única trinchera; su accionar, a una aislada y particular orden religiosa. Como si por abolirse la Orden de los Jesuitas, como se abolió durante 41 años; hubiesen desaparecido todos los males judaizantes y masónicos que atentan contra la Iglesia Católica; siendo que hay sobradas pruebas que hubo infiltrados, herejes y caballos de Troya en todas las órdenes religiosas. Y esas pruebas parten de cómo los Papas los han combatido y expuesto de mil maneras hasta el reinado de Pio XII, último Papa verdadero hasta la fecha.
Interminables debates pueden encontrarse sobre la validez de los Jesuitas luego de la Supresión a Perpetuidad de la Orden de los Jesuitas por el Papa Clemente XIV en el Breve "Dominus Ac Redemptor" (1773), y a pesar de la Supresión a Perpetuidad del breve citado y el restablecimiento universal y para perpetua memoria de la Compañía de Jesús, por el Papa Pio VII en la Bula "Sollicitudo omnium ecclesiarum" (1814). La postura correcta parece para muchos católicos insegura en todos los casos; por la que muchos prefieren alejarse con cierta prudencia del asunto, y con él, lamentablemente, se alejan de todos los santos de la orden, entre ellos su fundador; y con ellos, de todos los Papas que los beatificaron y canonizaron; así como elogiaron y recomendaron la Orden y su Regla, entre los que aún puede contarse al mismo Clemente XIV, quien él mismo dice que abolió la orden por cuestiones políticas y para acallar los reclamos de los reyes. Está en su defensa el pensar que silenciar a los Jesuitas no fue silenciar a los masones y judíos revolucionarios; sino que fue todo lo contrario: Basta ver los años en que estuvo abolida la Compañía de Jesús para comprender la libertad de destrucción revolucionaria que tuvieron todos los masones para hacer sangrar la historia, los conventos y los reinos de todo el orbe. Pero, no creemos que esta defensa pese más que el testimonio vivo de sus santos y mártires, quienes atestiguan su adherencia al Jesuitismo, no por razones humanas, sino por someterse a la propia voluntad Divina.
He aquí los nombres de los santos y beatos jesuitas (así reconocidos por la Iglesia Católica hasta 1958), soldados de Cristo que dieron su vida para Mayor Gloria de Dios; ellos y su ejemplo son la mejor defensa del Jesuitismo:
Fundador:
-San Ignacio de Loyola (Fundador de la Compañía de Jesús)
Vivieron antes de la Supresión de la Orden:
-Beato Modesto Andlauer
-Beato Edmundo Arrowsmith
-San Roberto Belarmino
-San Juan Berchmans
-San Andrés Bobola
-Beato Alejandro Briant
-Beato Edmundo Campion
-San Pedro Canisio
-Beato Juan del Castillo
-San Noël Chabanel
-San Pedro Claver
-Beato Claudio de la Colombière
-San Antonio Daniel
-San Diego Kisai
-Beato Pedro Fabro
-San Francisco de Borja
-San Francisco de Jerónimo
-Beato Tomás Garnet
-San Carlos Garnier
-San Luis Gonzaga
-Beato Roque González de Santa Cruz
-San René Goupil
-Beato Melchor Grodziecki
-Beato Remigio Isoré
-San Francisco Javier
-San Isaac Jogues
-San Juan de Brébeuf
-San Juan de Brito
-San Juan Francisco Régis
-San Juan de Lalande
-San Juan de Soan de Gotó
-San Estanislao Kostka
-San Gabriel Lalemant
-Beato David Lewis
-San Pablo Miki
-Beato Enrique Morse
-Beato Juan Ogilvie
-Beato Nicolás Owen
-Beato Esteban Pongracz
-San Bernardino Realino
-Beato Alfonso Rodríguez Olmedo
-San Alonso Rodríguez
-Beato Roberto Southwell
-Beato Enrique Walpole
-San José Pignatelli (Vivió la Supresión de la Orden y murió luchando para que su Orden fuera restablecida)
Vivieron después del Restablecimiento de la Orden:
-Beato Pablo Denn
-Beto León Ignacio Mangin
A M D G
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incluyendo la mayoría de los católicos, se condenan
Algunos no se dan cuenta o no lo creen, pero la Biblia claramente enseña que pocos se salvan. 1 Pedro 4, 18 dice: “… el justo a duras penas se salva…”.
En Mateo 7, versículos 13 y 14, Jesús dice que espacioso es el camino que lleva al infierno, y que el camino al cielo es angosto y son “… pocos los que atinan con él”.
Lucas 13, 23-24: “Le dijo uno: ‘Señor, ¿son pocos los que se salvan?’ Él le dijo: ‘Esforzaos a entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos serán los que busquen entrar y no podrán’”.
Estos pasajes bíblicos indican que, tristemente, sólo una pequeña parte de la humanidad no pasará la eternidad en el fuego perdurable del infierno.
Papa Gregorio III (739 d.C.): “… está escrito que estrecha es la puerta y angosto el camino que llevan a la vida”.
En el año 600, el Papa San Gregorio Magno habló sobre cuán pocos se salvan:
Papa San Gregorio Magno (600 d.C.): “Entre más abundan los malos, tanto más debemos sufrir con ellos en la paciencia; porque en la era pocos son los granos llevados a los graneros, pero altos son los montones de paja quemados en el fuego”.
Hablando de la futura Segunda Guerra Mundial, leemos que Jacinta de Fátima dijo lo siguiente:
“Lucía encontró a Jacinta sentada sola, quieta y muy pensativa, con la mirada perdida. ‘¿Qué estás pensando, Jacinta?’ – ‘De la guerra que está por venir. Tantas personas que morirán. Y casi todas irán al infierno’” (William Thomas Walsh, Our Lady of Fatima [Nuestra Señora de Fátima], ed. ing., p. 94).
En Mateo 7, versículos 21 y 22, Jesús dice que los que hacen la voluntad de su Padre se salvarán. Jesús luego dice que, en el Día del Juicio, muchos le dirán que ellos profetizaron, expulsaron demonios y obraron milagros en su Nombre. Pero Jesús les dirá:
Mateo 7, 23: “Jamás os conocí; apartaos de mí, obradores de iniquidad”.
En Lucas 10, 19-20, Jesús les dice a sus Apóstoles:
“Mirad que os he dado poder de caminar sobre serpientes y escorpiones y sobre todo poder del enemigo, y nada os dañará. Sin embargo no os alegréis en esto de que los espíritus se os sujetan; alegraos más bien de que vuestros nombres están escritos en el cielo”.
Jesús les señala a los Apóstoles que tener poderes especiales no es algo que deban alegrarse en ello, sino más bien, alegrarse de que pasarán la eternidad en los cielos y no irán al infierno.
Como todas las cosas pasarán, ¿qué valor real habría si alguien tuviese poderes especiales o pudiera hacer grandes milagros en nombre de Jesús, si después cuando muriera terminase en el infierno para siempre? No importaría en absoluto, porque ese tiempo habrá ya pasado y no regresaría más, y la condición presente de la persona sería la de dolor, miseria y desesperación.
Si alguien se encuentra en el estado de gracia, tiene la fe católica, evangeliza, y tiene una verdadera devoción a la Santísima Virgen María, la persona puede tener la confianza en que él o ella se encuentran en el camino de la salvación.
Pero, salvo por una revelación especial de Dios (como lo declara el Concilio de Trento), no sabemos con absoluta certeza que terminaremos en el cielo. Por lo tanto, debemos trabajar con temor y temblor en la obra de nuestra salvación, como dice en Filipenses 2, 12.
En Mateo 24, 13, la Biblia también nos dice que “… el que perseverare hasta el fin, ése será salvo”.
Pocos se salvan
Los católicos también deben entender que son pocos los que se salvan. Nuestro Señor Jesucristo nos reveló que el camino al paraíso es angosto y estrecho y son pocos los que atinan con él, mientras que el camino al infierno es ancho y espacioso y elegido por la mayoría (Mt. 7,13).
Mateo 7, 13: “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espaciosa la senda que lleva a la perdición, y son muchos los que por ella entran. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosta la senda que lleva a la vida, y cuán pocos los que dan con ella!”
Lucas 13, 24: “Esforzaos a entrar por la puerta estrecha; porque os aseguro que muchos serán los que busquen entrar y no podrán”.
Las Sagradas Escrituras también nos enseñan que casi todo el mundo está bajo las tinieblas, tanto es así que hasta Satanás es llamado el “príncipe” (Juan 12, 31) y el “dios” (2 Cor. 4, 3) de este mundo.
1 Juan 5, 19: “Sabemos que somos de Dios, mientras que el mundo todo está bajo el maligno”.
Es una triste realidad de la historia que la mayoría de la gente en el mundo es de mala voluntad y no quieren conocer la verdad. Es por eso que casi todo el mundo se encuentra en las tinieblas y en el camino a la perdición. Así ha sido desde un principio. Lo mismo ocurrió cuando solo ocho almas (Noé y su familia) escaparon de la ira de Dios en el diluvio que cubrió toda la tierra, y cuando los israelitas rechazaron la ley de Dios y cayeron en la idolatría una y otra vez.
La verdad es que para aquellos que verdaderamente creen en Dios, que aceptan la plenitud de su verdad (la fe católica), sin transigirla y quieren hacer lo correcto, no les será difícil llegar al cielo, como Jesucristo dijo, “Mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt. 11, 30). La razón debida a que pocos se salvan no es tanto porque sea una cosa difícil salvarse, sino más bien porque las personas se niegan a creer y obrar las cosas simples y fáciles que Dios ha revelado y mandado. Los que hacen lo que Dios quiere y creen en lo que Él dice, descubrirán que serán mucho más felices de lo que eran antes.
Sin embargo, la triste verdad es que casi todas las personas son de mala voluntad. No es de extrañar que por eso los santos y doctores de la Iglesia siempre hayan enseñado que sólo un pequeño porcentaje de personas se salvarán. De hecho, los santos y los doctores de la Iglesia, incluso durante las épocas de fe, enseñaban que la mayoría de los católicos adultos se condenaban.
San Leonardo de Porto Mauricio [1676-1751 d.C.], hablando de cuán pocos se salvan:
“Después de haber consultado a todos los teólogos y de haber hecho un estudio diligente al respecto, él [Suárez] escribió: ‘El sentimiento más común es que, entre los cristianos [católicos], hay más almas condenadas que predestinadas’. Si añadimos la autoridad de los Padres griegos y latinos a lo que dicen los teólogos, encontramos que casi todos ellos dicen lo mismo. Este es el sentimiento de San Teodoro, San Basilio, San Efrén, San Juan Crisóstomo. Es más, según Baronio, era la opinión común entre los Padres griegos que esta verdad fue revelada expresamente a San Simeón Estilita y que después de esta revelación, para asegurar su salvación, decidió vivir en lo alto de un pilar por cuarenta años, expuesto a la intemperie, un ejemplo de penitencia y santidad para todos. Ahora consultemos a los Padres latinos. Escucharán a San Gregorio decir claramente: ‘Muchos alcanzarán la fe, pero pocos el reino celestial’. San Anselmo declara: ‘Son pocos los que se salvan’. San Agustín lo afirma aún más claramente: ‘Por lo tanto, pocos se salvan en comparación con aquellos que se condenan’. Sin embargo, el más terrible es San Jerónimo, que dijo al final de su vida, en presencia de sus discípulos, estas terribles palabras: ‘De cien mil personas que han llevado mala vida, encontrarás apenas una que sea digna de indulgencia’”.
Cuando San Leonardo de Porto Mauricio utiliza el término “cristiano”, él se refiere a los católicos, no a los herejes. Los católicos son los verdaderos cristianos. San Leonardo repite la doctrina consistente de los Padres y Doctores: la mayoría de los católicos adultos (ni siquiera incluyendo el mundo no católico) se condenan. Si este era el sentimiento con respecto a la salvación de los católicos en las épocas de fe, ¿qué dirían estos santos del día de hoy? Si a usted le es difícil o problemático aceptar las verdades presentadas en este sitio web, ya sea porque –dirán algunos– ‘es demasiado difícil creer que toda esta enorme cantidad de personas podrían estar equivocadas o engañadas’, pues, considere la enseñanza de nuestro Señor y de los santos citados anteriormente. Considere cuánto más verdadera es esta enseñanza acerca de cómo pocos se salvan para nuestro tiempo:
“Lucía encontró a Jacinta sentada sola, quieta y muy pensativa, con la mirada perdida. ‘¿Qué estás pensando, Jacinta?’ – ‘De la guerra que está por venir. Tantas personas que morirán. Y casi todas irán al infierno’” (Our Lady of Fatima, p. 94; p. 92 en algunas versiones).
Jacinta Marto, la pastorcita vidente de las apariciones de la Virgen de Fátima, tuvo visiones de acontecimientos futuros y ella dijo que de los que morirían en la Segunda Guerra Mundial casi todos irían al infierno. En perspectiva, numerosos estudios generalmente “ofrecen estimaciones de entre 55 y 60 millones de personas fallecidas, elevándose hasta más de 70 millones según los cálculos más pesimistas y de 40 a 45 millones según los más optimistas” (wikipedia.org).
San Anselmo: “Si quieres estar seguro de ser parte del número de los elegidos, esfuérzate de ser uno de los pocos, no de la mayoría. Y si quieres estar seguro de tu salvación, esfuérzate de estar entre la minoría de los pocos… No sigas a la gran mayoría de la humanidad, sino a los que entran por la senda estrecha, que renuncian al mundo, que se entregan a la oración, y que nunca relajan sus esfuerzos, ni de día ni de noche, para poder alcanzar la bienaventuranza eterna” (P. Martin Von Cochem, The Four Last Things [Los cuatro novísimos], edición inglesa, p. 221).
Francisco con esto ofende, humilla y aplasta todo lo que es católico. Es una ofensa al Verdadero Dios que no tiene nombre. La iglesia que lidera Francisco, con esta evidencia, queda más que claro que: NO ES la Iglesia Católica, y que: Todos los que están en comunión con esta Falsa Iglesia católica, que en realidad es la Ramera de la que habla el Apocalipsis, no pueden ser católicos (por más que ellos digan que lo son), y están en las vías de la perdición.
Francisco no es Papa, nunca lo ha sido, es un hereje, y un hereje no puede ser Papa:
San Roberto Belarmino, cardenal y Doctor de la Iglesia, De Romano Pontifice, II, 30:
“Un Papa que se manifieste hereje, por ese mismo hecho (per se) cesa de ser Papa y cabeza, así como por lo mismo deja de ser un cristiano y miembro de la Iglesia. Por tanto, él puede ser juzgado y castigado por la Iglesia. Esta es la enseñanza DE TODOS los Padres antiguos, que enseñaban que los herejes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción”.
San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, II, 30:
“Este principio es de lo más cierto. El que no es cristiano no puede de ninguna manera ser Papa, como Cayetano lo dijo. La razón de esto es que no puede ser cabeza de lo que no es miembro; ahora bien, quien no es cristiano no es miembro de la Iglesia, y quien se manifieste hereje no es un cristiano, como claramente enseña San Cipriano, San Atanasio, San Agustín, San Jerónimo, entre otros; por lo tanto, EL HEREJE MANIFIESTO NO PUEDE SER PAPA”.
En este video queda más que manifiesto que Francisco es un hereje, por lo tanto, quienes están en comunión con él, no pueden ser católicos.
Papa San León Magno, Sermón 129:
“Dondequiera que sea, ya que fuera de la Iglesia Católica NADA existe perfecto, nada puro… Nos no somos de ningún modo comparados con los que se separan de la unidad del cuerpo de Cristo; NO ESTAMOS EN COMUNIÓN”
Papa Inocencio III, Eius exemplo, 18 de diciembre de 1208:
“Creemos de todo corazón y profesamos con nuestros labios una sola Iglesia, NO DE HEREJES, sino la Santa Iglesia, Romana, Católica y Apostólica, fuera de la cual creemos nadie se salva”.
San Francisco de Sales (siglo XVII), Doctor de la Iglesia, La Controversia Católica, pp. 305-306:
“Ahora bien, cuando él [el Papa] es explícitamente un hereje, cae ipso facto de su dignidad y fuera de la Iglesia…”.
San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, II, 30, :
“Porque, en primer lugar, SE DEMUESTRA CON ARGUMENTOS DE AUTORIDAD Y POR LA RAZÓN que el hereje manifiesto es depuesto ipso facto. El argumento se basa en la autoridad de San Pablo (Tito 3, 10), que ordena que evitemos al hereje después de dos advertencias, es decir, después de haber mostrado ser manifiestamente obstinado; lo que significa que es antes de cualquier excomunión o sentencia judicial. Y es por eso que San Jerónimo escribe, agregando que los otros pecadores están excluidos de la Iglesia por la pena de excomunión [ferendae sententiae = proceso formal], pero los herejes, por sus propios actos, se destierran y se separan del cuerpo de Cristo [latae sententiae = excomunión automática]”.
San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, libro II, cap. 30:
“Finalmente, los Santos Padres enseñan unánimemente que no sólo los herejes que están fuera de la Iglesia, sino también esos que están privados ipso facto de toda jurisdicción eclesiástica y dignidad”.
Extracto del exorcismo a San Miguel arcángel compuesta por el Papa León XIII que predice que Roma, el mismo Vaticano, será usurpado y que el Vaticano se convertirá en la cabeza de todo lo que es anticatólico:
"Los enemigos llenos de astucia han colmado de oprobios y amarguras a la Iglesia, esposa del Cordero inmaculado y le han dado de beber ajenjo, y sobre sus bienes más sagrados han puesto sus manos criminales para realizar todos sus impíos designios. ALLÍ, EN EL LUGAR SAGRADO DONDE ESTÁ CONSTITUIDA LA SEDE DEL BEATÍSIMO PEDRO Y LA CÁTEDRA DE LA VERDAD PARA ILUMINAR A LOS PUEBLOS, ALLÍ COLOCARON EL TRONO DE LA ABOMINACIÓN DE SU IMPIEDAD, para que, con el designio inicuo de herir al Pastor, se dispersen las ovejas."
LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA LO ADVIRTIÓ EN SU MENSAJE EN LA SALETTE CUANDO DIJO:
"Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo... la Iglesia será Eclipsada"
El 8 de diciembre de 2015, en la fiesta de la Inmaculada Concepción, el Vaticano realizó un evento de luces fiat lux sin precedentes. Este fue un millonario evento de propaganda por el ‘cambio climático’, con la aprobación del Antipapa Francisco. Durante este extraño espectáculo de luces, se proyectaron, en la fachada de la Basílica de San Pedro, imágenes de la Tierra, imágenes de básicamente toda clase de animales y aves, símbolos asociados con el New Age, y símbolos asociados con las falsas deidades del paganismo. Incluso varios miembros de la falsa Iglesia del Vaticano II se indignaron por el evento, señalándolo correctamente como un sacrilegio y más allá de lo ridículo, entre otras cosas. Fue un sacrilegio porque el evento trató de manera irreverente lo que se supone debe estar dedicado a Dios. Antes de la revolución del Vaticano II, la Basílica de San Pedro era el templo católico más importante del mundo y el hogar de los verdaderos Papas.
Un lector nuestro llamado Mike, que había visto el video y fotografías de dicho evento, nos envió un interesante correo electrónico. Nos describió los nombres de algunos de los animales presentados en el espectáculo de luces, y señaló que muchos de esos animales eran considerados impuros en el Antiguo Testamento. Él también está de acuerdo con nosotros en que la Ramera de Babilonia profetizada en el Apocalipsis es la oscura y malvada falsa Iglesia de los últimos tiempos (esto es, la secta del Vaticano II), dirigida desde la Ciudad del Vaticano y Roma en los últimos días.
Como lo explica nuestro material en gran detalle, la Ramera de Babilonia no es la Iglesia Católica, sino más bien es la apostasía de la fe católica por la ciudad de Roma. La Ramera de Babilonia describe a la falsa Iglesia mundial que es seguida por la Roma apóstata en herejía y fornicación espiritual en los últimos días, después que Roma prevaricó de la verdadera fe católica y fue apoderada por antipapas heréticos como cumplimiento de la profecía. Esta falsa Iglesia, que no es católica, está actualmente operando bajo el Antipapa Francisco.
El mencionado lector se preguntaba si era posible que este espectáculo de luces, que mostró animales impuros en la fachada de la Basílica de San Pedro, pudiera estar conectado con lo escrito en Apocalipsis 18, 2 acerca de la Ramera de Babilonia.
Apocalipsis 18, 2 dice: “Y gritó [el ángel] en fuerte voz, diciendo: ‘Ha caído, ha caído Babilonia la grande, y se hizo morada de demonios y guarida de todo espíritu inmundo y guarida de toda ave impura y guarida de toda bestia impura y aborrecible’”.
Por lo tanto, a la pregunta de si creemos que hay una conexión entre este espectáculo de luces fiat lux y lo escrito en Apocalipsis 18, 2 acerca de la Ramera de Babilonia, respondemos: ¡no hay ninguna duda! Creemos que, de hecho, Apocalipsis 18, 2 describe el evento de luces (y lo que representa en la escena principal).
Ahora bien, antes de proceder, se debe señalar que existe una variante de texto en Apocalipsis 18, 2. Algunos manuscritos en griego no incluyen la frase: καὶ φυλακὴ παντὸς θηρίου ἀκαθάρτου, que puede traducirse como: y guarida de toda bestia impura y aborrecible. Sin embargo, numerosos manuscritos en griego sí contienen esa frase. Es por eso que algunas traducciones y versiones de la Biblia de éste versículo lo tienen como y guarida de toda bestia impura y aborrecible (o una traducción similar) y otros no la tienen. Pero incluso si utilizáramos la versión corta, la referencia a la caída de Babilonia convirtiéndose en la guarida de todo espíritu inmundo y guarida de toda ave impura debería dejar claro la conexión que existe entre el espectáculo de luces realizado en el Vaticano y lo descrito en Apocalipsis 18, 2. Sin embargo, creo que los manuscritos que contienen καὶ φυλακὴ παντὸς θηρίου ἀκαθάρτου (esto es, y guarida de toda bestia impura) refleja su lectura original.
La omisión de esta frase en algunos manuscritos se puede explicar fácilmente por el hecho de que Apocalipsis 18, 2 contiene elementos repetidos, tales como καὶ φυλακὴ παντὸς, καὶ φυλακὴ παντὸς. Tiene sentido que el escritor o escritores inadvertidamente omitieron la última en la serie de frases. Son errores como estos los que han causado las variantes de los textos. Muchos escolásticos creen que los manuscritos que contienen y guarida de toda bestia impura reflejan la lectura original y correcta. Y entonces, si observa atentamente lo que acaba de suceder en el Vaticano, es demasiado obvio que los manuscritos que incluyen καὶ φυλακὴ παντὸς θηρίου ἀκαθάρτου (esto es, y guarida de toda bestia impura) contienen lo que San Juan originalmente escribió para este versículo.
Ahora, hay aquí algo más que es extremadamente interesante. La palabra que a veces es traducida como ‘guarida’ en este versículo, o sea, Babilonia convirtiéndose en la guarida de todo espíritu inmundo y guarida de toda ave impura y guarida de toda bestia impura, es la palabra griega φυλακὴ. En muchos casos φυλακὴ (en sus varias formas) simplemente significa prisión. Véase por ejemplo Marcos 6, 17 y Mateo 18, 30, entre otros versículos.
Marcos 6, 17: “Herodes se había apoderado de Juan y le había puesto en prisión [ἐν φυλακῇ] a causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo…”.
Mateo 18, 30: “Pero él se negó, y le hizo encerrar en la prisión [εἰς φυλακήν] hasta que pagara la deuda”.
Por tanto, lo que San Juan en realidad escribió es que el ángel grito en fuerte voz, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia la grande, y se hizo morada de demonios y prisión de todo espíritu inmundo y prisión de toda ave impura y prisión de toda bestia impura y aborrecible.
Y me percaté, cuando miré la Basílica de San Pedro y las columnas enfrente de ella, que la estructura parece como una gran prisión con barras; y luego, cuando las imágenes de los animales y aves eran proyectadas en la Basílica de San Pedro, parecía como si los animales estuvieran viviendo ahí adentro en una gran prisión o jaula. No cabe duda que Apocalipsis 18, 2 está describiendo este evento. El espectáculo de luces es un sorprendente cumplimiento directo de lo escrito en Apocalipsis 18, 2. Lo que está escrito en Apocalipsis 18, 2 es exactamente cómo sería presentado el espectáculo de luces a un ángel o a alguien de otra época que recibiría una visión de este evento. También, algunas personas traducen φυλακὴ en este versículo como jaula. Así que, Babilonia ha caído y se ha convertido en la jaula de toda ave impura, y la jaula de toda bestia impura. ¿Acaso no suena familiar? Sí, porque esto acaba de suceder.
En algunas de esas imágenes incluso parece que las aves y los animales están detrás de las barras de la jaula queriendo escapar. El Apocalipsis 18, 2 describe este espectáculo de luces porque ello fue un evento característico que igualmente es un microcosmos de lo que ha ocurrido en Babilonia. Aprendemos en 1 Pedro 5, 13, entre otras cosas, que Babilonia es un nombre código en el Nuevo Testamente que se refiere a Roma.
1 Pedro 5, 13: “Os saluda la Iglesia de Babilonia, partícipe de vuestra elección…”.
San Pedro estaba escribiendo desde Roma, pero él la llama Babilonia. Babilonia/Roma ha caído de la fe católica. Ella se ha convertido en la morada de toda cosa impura, toda cosa mala, toda cosa secular, liberal, herética e impía. Ella ha abrazado las falsas religiones, la idolatría, el paganismo, el mundo y sus mentiras.
También se debe señalar que los animales son llamados impuros porque estaba prohibido comer su carne bajo las leyes del Antiguo Testamento. Esas leyes ya no están en vigor. Por otra parte, algunas bestias también son descritas como aborrecibles en este versículo porque, según las leyes del Antiguo Testamento, consumirlas era considero detestable o aborrecible por Dios. El término aborrecible igualmente puede referirse al hecho de que algunas bestias eran consideradas como predadores o peligrosas, especialmente en la época cuando San Juan escribió el Apocalipsis. Esto no quiere decir que las personas deban odiar a los animales.
El hecho que la Basílica de San Pedro se ha convertido en la jaula de toda clase de aves y bestias impuras también simboliza el hecho de que la Ciudad del Vaticano se ha convertido en morada de ídolos. En el Antiguo Testamento, los ídolos también eran descritos como impuros. Por lo tanto, los animales impuros proyectados en la Basílica de San Pedro simbolizan la aceptación de Roma de la idolatría en los últimos días. Ya que ha caído de la fe católica, Roma de hecho se ha convertido en morada de la idolatría. La secta del Vaticano II y sus antipapas practican y aprueban la idolatría y las falsas religiones en muchas formas.
Es además interesante que uno de los hombres cuya obra artística y diseños fueron incluidos en el espectáculo de luces fue Andrew Jones. Él dijo que las “deidades espirituales” estuvieron involucradas activamente en su obra y que consumir drogas psicodélicas le ayudaban a crear sus diseños. Este es otro ejemplo de cómo el Vaticano, bajo la gran ramera, es la morada de todo espíritu inmundo. La falsa iglesia del Vaticano II promueve la obra de personas en comunión con demonios.
También es muy interesante que Apocalipsis 18, 2 mencione a toda ave impura antes de mencionar toda bestia impura. Por lo que si se toma este versículo en orden, leemos una referencia a las aves y después a las bestias. Y en el mismo espectáculo de luces, vemos la misma cosa. Una de las primeras cosas mostradas fueron imágenes de muchas aves volando. De hecho, como los sonidos indican, esos primeros animales eran gaviotas volando. Las gaviotas son identificadas como aves impuras en Levítico capítulo 11.
Más adelante, el espectáculo pasó a mostrar toda clase de bestias, junto con más aves. Entonces, como Apocalipsis 18, 2 describe al espectáculo de luces, tiene sentido que presentara en el orden correcto lo que sucedió.
Estos hechos son una notable confirmación adicional de que lo que cubrimos en nuestros videos acerca de la Bestia de los tiempos finales y la Ramera de Babilonia es correcta. La gente debe prestar atención a lo que estamos diciendo. La secta del Vaticano II no es la Iglesia católica, y las personas no podrán salvarse permaneciendo a ella. Los reclamantes al papado del Vaticano II no son verdaderos papas. Ellos son antipapas heréticos que dirigen una falsa iglesia. Ahora mismo Satanás –en un último esfuerzo– está usando a varias personas con el fin de mantener la adhesión de la gente o que reconozcan de alguna forma a la Ramera de Babilonia, la falsa iglesia del Vaticano II y sus antipapas. ¡No se dejen engañar por estas personas!
De hecho, este increíble cumplimiento de la profecía en Apocalipsis 18, 2 significa que la Sagrada Escritura, al identificar y condenar claramente a la Ramera de Babilonia, apunta directamente a lo que está sucediendo en la Basílica de San Pedro en los últimos días. Considérese lo que esto indica en torno a los reclamantes al papado post-Vaticano II.
Ello prueba que la persona dentro de la Basílica de San Pedro en el momento que sea cumplido Apocalipsis 18, 2 no será un verdadero papa.
Esto es así porque en el mismísimo contexto, en Apocalipsis 18, 4, otra voz del cielo les dice a los seguidores de Babilonia: “Sal de ella, pueblo mío, para que no os contaminéis con sus pecados…”. La Sagrada Escritura les dice a la gente que rechacen a la Roma de los tiempos finales, la Ramera de Babilonia, y que salgan de la falsa estructura eclesiástica que gobierna. Si el hombre que estuviese gobernando desde la Basílica de San Pedro fuera un verdadero papa en el momento del cumplimiento está profecía, la palabra de Dios nunca habría dicho: sal de ella; porque un católico debe reconocer y permanecer en comunión con un verdadero Obispo de Roma, un verdadero papa, y la organización que él gobierne.
Por lo tanto, esta es otra notable confirmación adicional de que los antipapas del Vaticano II no son verdaderos papas, sino herejes que deben ser rechazados junto con su nueva religión.
Así que, todos aquellos que toman la falsa posición de que Francisco y los otros reclamantes al papado del Vaticano II son verdaderos papas, lógicamente tendrían que sostener que el espectáculo de luces no fue el cumplimiento de Apocalipsis 18, 2. Pero, sólo vea la evidencia que hemos cubierto.
Es muy obvio que fue su cumplimiento.
El claro cumplimiento de estas profecías en Roma sirve para demostrar que la Iglesia católica es la única verdadera Iglesia de Jesucristo. El gran engaño se centraliza en engañar a aquellos que pretenden seguir el catolicismo y las profecías acerca de la caída de Roma y su fornicación debido a la apostasía de la ciudad de Roma de la fe católica tradicional en los últimos días. Es por eso que la fe católica tradicional es la única verdadera fe de Jesucristo, fuera de la cual no hay salvación.
En efecto, considérese la sorprendente continuidad entre el cumplimiento de la profecía de Apocalipsis 18, 2 y la inspirada identificación de Babilonia del Nuevo Testamento en 1 Pedro 5, 13.
1 Pedro 5, 13: “Os saluda la Iglesia de Babilonia, partícipe de vuestra elección…”.
Anteriormente había hecho referencia a 1 Pedro 5, 13. Fuera del Apocalipsis, 1 Pedro 5, 13 es el único lugar donde el sitio o lugar entendido como la Babilonia del Nuevo Testamento es identificado y definido. ¿Y cómo identifica y define la palabra inspirada de Dios a la Babilonia del Nuevo Testamento? No sólo identifica el lugar como siendo Roma, sino más específicamente como siendo el lugar específico en Roma donde se halla San Pedro; porque, Roma, el sitio exacto donde San Pedro se estableció, es lo que él llamó Babilonia. ¿No es fascinante, por consiguiente, que cuando se cumple la profecía inspirada de Apocalipsis 18, 2 de cómo la Babilonia del Nuevo Testamento ha caído y se ha convertido en prisión de toda ave y bestia impura, no sólo se cumple en Roma, sino más específicamente, en el lugar particular en Roma donde se halla San Pedro, esto es, la Basílica de San Pedro? Porque la Basílica de San Pedro no solamente representa a San Pedro, sino el lugar mismo donde San Pedro fue enterrado. La correspondencia es espectacular e inspirada.
1 Pedro 5, 13: “Os saluda la Iglesia de Babilonia, partícipe de vuestra elección…”.
Apocalipsis 18, 2: “… ‘Ha caído, ha caído Babilonia la grande, y se hizo morada de demonios y prisión de todo espíritu inmundo y prisión de toda ave impura y prisión de toda bestia impura y aborrecible’.”
1 Pedro 5, 13 identifica y define a la Babilonia del Nuevo Testamento como siendo el mismo lugar en Roma donde se encuentra San Pedro, y luego, en los últimos días, vemos las profecías acerca de la caída de Babilonia cumpliéndose asombrosamente en vívidos colores e imágenes. ¿Dónde? En el mismo lugar en Roma donde se encuentra San Pedro.
Señor, que nos anunciaste por tus Profetas que destruirás a todos aquellos que no hagan penitencia, haz que yo crea enteramente sus palabras, que me abrase en una seria penitencia como los Ninivitas, y que a ejemplo de su Rey renuncie al lujo, a la pompa y a la vanidad. Convierte, Señor, tu indignación en misericordia, y perdóname, en lugar de dejarme perecer, como lo merezco.
Señor, que no exceptuaste al Rey Profeta de las humillaciones, y austeridades de la penitencia, haz que yo imite su humildad y su fervor. Haz que una santa tristeza ocupe mi corazón, y no sea yo más delicado en el ejercicio de la penitencia, que lo han sido los Reyes penitentes, cuya penitencia está referida en tu divina palabra. Hazme padecer en esta vida, para librarme de padecer en la eternidad.
Señor, he imitado la impiedad de los que renunciaron a tu culto por ser idólatras, resplandeciendo en mi corazón los ídolos de mis pasiones, que tu gracia había arrojado de él en mi Bautismo. He erigido en mi alma altares al demonio, y al mundo tus enemigos: Les he consagrado la mejor porción de mi tiempo y de mis afectos, he estado sujeto a la avaricia, que es una especie de idolatría, y he vivido como si tributara honores divinos a las criaturas que amaba.
He profanado en mí tu Templo, y esta morada, que tú habías elegido y santificado. Tengo, pues, justísimo motivo de temer que me castigues; pero, Señor, ¿no he sido yo bastante castigado por mis pecados mismos, a los que tus tan terribles juicios me han abandonado? Llena mi corazón de un profundo arrepentimiento, y purifícalo de todas sus profanaciones, y de todas sus manchas.
Señor, que no desechas a nadie, sino que perdonas a todos los pecadores sin distinción alguna, cuando se convierten a ti, por medio de una sincera penitencia, dígnate atender a las oraciones que te hacemos en nuestra miseria y nuestro dolor, para que podamos cumplir tus Mandamientos.
Señor, que haces justos, cuando es tu voluntad, a los pecadores, y que no quieres su perdición, suplicamos con toda instancia a tu Divina Majestad, que nos asista con tu gracia, según la confianza que tenemos en tu misericordia, y que nos conserve mediante una continua protección, para que perseveremos en tu servicio, y para que ninguna tentación sea capaz de separarnos de ti.
Señor, que no quieres la muerte, sino la penitencia y la conversión de los pecadores, dígnate atender por tu bondad a mis fragilidades y a mis flaquezas, y favorece los esfuerzos que empiezo a hacer por tu asistencia; para que alcance por tu misericordia infinita el perdón de mis pecados, la constancia en tu servicio, y finalmente el premio que has prometido a los que perseveraren. Por N. S. Jesucristo. Amen.
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Fuente: "Oraciones para recibir dignamente los Sacramentos", P. Francisco Amado Pouget, 1792